Agosto mes de la Solidaridad

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jueves, 17 de mayo de 2012

20 DE MAYO 1949-2012 63 AÑOS DEL SANTUARIO CENÁCULO DE BELLAVISTA


Sabemos que la fecha del nacimiento del Santuario de Bellavista, 20 de mayo de1949, esta íntimamente- ligada a otras fechas importante, sobre todo a l 31 de mayo de aquel mismo año. Ese año el Padre Kentenich depositó sobre el altar recién inaugurado Santuario De Bellavista un carta decisiva en la historia de la familia, que sería posteriormente causa de su destierro de 14 años.
Que contenía esa carta? Dios quiere a través del Santuario de Schoenstatt, vencer los males de nuestros tiempos, cuya raíz, según el Padre Kentenich, reside en aquella mentalidad que el ha llamado “mecanicista”.
Lo importante fue que al deposita esa carta sobre el altar del Santuario de Bellavista, el Padre Kentenich di a a ese gesto un carácter profético: manifestó haber llegado, por diferentes circunstancias, al convencimiento de que, al partir de aquel Santuario, desde el cual él iba a enviar ahora esa Carta tan importante, brotarían gracias especialísimas destinadas justamente a llevar adelante y hacer triunfar esa misión. Con la certeza de un visionario, anunció que, desde el Santuario de Bellavista, la Santísima Virgen haría surgir una poderosísima corriente de gracia y de vida, que volvería al Santuario original.


Por eso el Padre Kentenich insiste, en ese tiempo, en que Bellavista está llamada a ser un nuevo Cenáculo a partir del cual Schoesntatt se dará a conocer públicamente dentro de la Iglesia. Para hacer esta afirmación le parece muy significativo a la luz de la fe práctica de la Divina Providencia: La provincia chilena de las hermanas     Marianas, que habían escogido para sí, es decir, para la Provincia y también para el Santuario, el ideal de “Cenáculo” cuando el Padre vino a Chile en 1947 había ya una larga discusión en entre las hermanas en  torno a este tema, porque existía también otra corriente que se inclinaban por “Betania”(lugar de oración más tranquilo).
La otra corriente, en cambio opinaban que este Santuario estaba llamado a ser un “Cenáculo”, desde le cual María enviaría a sus apóstoles a conquistar el mundo. Al final primó esta segunda corriente, apoyada en cierto modo por el P. Kentenich. Por eso el 20 de mayo de 1949 se consagró el nuevo Santuario bajo el nombre de “Cenáculo”
(Padre Hernán Alessandri, del libro que ¿significa el Santuario de Schoenstatt?)













Tu Santuario es nuestro Nazaret181
Oculto en la noche del tiempo

Virgen inmaculada,182
alli tu oración anhelante
urge la aurora de salvación;
allí es donde el arcángel Gabriel
solicita tu respuesta
y donde, por tu Si, se alumbra el mundo.

Te veo renovar en silencio tu Si183
y veo tu luz
penetrar la noche desde Schoenstatt,
pues el favor de Dios infinitamente sabio
lo escogió como faro luminoso
para el mundo de hoy.

El universo entero185
con gozo glorifique al Padre,
le tribute honra y alabanza
por Cristo con María
en el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.
Amén
PADRE JOSE KENTENICH DEL LIBRO HACIA EL PADRE






El 20 de mayo de 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, el P. Kentenich regresó a Schoenstatt libre de su confinamiento en el campo de concentración de Dachau. Su retorno inició un período de grandes bendiciones para la Familia. En ella pulsaba con creciente vigor la corriente de victoriosidad sobrenatural originada entorno al 20 de enero de 1942. Schoenstatt maduraba la conciencia de ser obra de Dios e intensificaba la entrega en el sentido de la Inscriptio. Los lazos con el Fundador se hacían más estrechos; junto con reconocérsele como Fundador y Cabeza de la Familia, esta convicción se expresaba en una corriente de imitación y seguimiento.
En Dachau el Padre había tomado profunda conciencia de la necesidad que el carisma de Schoenstatt llegara a ser plenamente activo y fecundo en la Iglesia.
Allí había percibido con claridad el avance del Occidente a su ruina, preso del colectivismo. Además había reflexionado sobre aquel mal que debía ser combatido en la misma Iglesia, puesto que la incapacitaba para plasmar un nuevo orden: una determinada manera enferma de pensar, de amar y de vivir, que él calificó de mecanicista o inorgánica. Por su parte estaba convencido de la importancia del mensaje mariano de Schoenstatt para vencer tal mentalidad y ayudar eficazmente a la Iglesia a alcanzar una auténtica renovación en esta época decisiva de la historia. Por eso sentía con mucho apremio la urgencia de ofrecer el don de Dios para este tiempo que él descubría en Schoenstatt. Para  ello trató que la jerarquía se interesara por el carisma de Schoenstatt, lo valorara y recibiera.
A partir del año 1947 el Padre emprendió sucesivos viajes al extranjero, para fortalecer en esas familias locales de vida naciente y transmitir cuanto la Sma. Virgen había hecho fructificar en la Familia a raíz de la profundización de la alianza del 20 de Enero.
Las iniciativas del P. Kentenich, con el objeto de que la jerarquía se abocara a Schoenstatt, condujeron al nombramiento de un visitador eclesiástico del Obispo de reveris, para el Instituto Secular de las Hermanas Marianas. El juicio del visitador fue muy positivo: las observaciones que hizo fueron de orden más bien pedagógico. Sin embargo, motivaron una extensa carta del Fundador. Tras los reparos del visitador el Padre detectaba aquella mentalidad que, a su juicio, traería consecuencias fatales para la Iglesia y el Occidente. El
peso de su encargo profético no le permitió guardar silencio. Comenzó la elaboración de su respuesta mientras viajaba por Sudamérica, en los primeros meses de 1949.
El Padre había venido a Chile con motivo de la bendición del Santuario enBellavista. Casi sin dinero ni posibilidades, pero con mucha confianza en la Mater, la pequeña familia schoenstattiana en Chile, había logrado construir el Santuario a los pies de los Andes, cerca de la ciudad de Santiago. El Capital deGracias y el esfuerzo de todos, especialmente de las Hermanas Marianas, habían hecho posible este acontecimiento.
El 20 de mayo todo estaba preparado para la bendición, aunque la Capillita aún no estaba enteramente terminada y se levantaba en medio de un potrero desierto. El día de la bendición amaneció extremadamente lluvioso. En la meditación que el Padre predicó a las Hermanas en la mañana de ese día, les explicó lo que significaba aquella lluvia: Una protección ante la publicidad, como también lo fuera en Dachau con ocasión de la Tercera Acta de Fundación .
Las dificultades y pruebas que se avecinaban, y 3. La abundancia de bendiciones que se recibirían de la Mater en este Santuario.
La bendición del Santuario se llevó a cabo a pesar de la inclemencia del tiempo.
Al 20 de mayo siguió la otra memorable fecha, el 31 de mayo, día que completa y confiere pleno sentido a aquella. El Padre ofreció ese día a la Sma. Virgen su respuesta, dirigida a los obispos de Alemania, depositándola sobre el altar de nuestro Santuario. Allí pronunció la plática del 31 de mayo, que llegó a marcar un nuevo hito en la historia de Schoenstatt y que, al mismo tiempo, confiere una misión especial a la Familia de Schoenstatt en Chile.
El Padre Kentenich proclama, en aquella ocasión, desde el Santuario de Bellavista, una cruzada por la victoria del pensar, vivir y amar orgánicos, por la perfecta restauración del organismo natural y sobrenatural de vinculaciones, tanto en la teoría como en la práctica.
Desde el Santuario debía brotar una fuerte corriente de ideas, de vida y de gracia con el fin de realizar un trabajo de salvataje, de construcción y edificación.
"Creemos", afirma en la plática, "que tenemos que ofrecernos como instrumento para impulsar una corriente que vuelva a los países de donde los pueblos americanos recibieron su cultura y de los cuales nosotros mismos hemos recibido tan abundantes bendiciones".
Por otra parte, con este paso el Padre iniciaba un cierto "cambio en la circulación de la sangre" en el Schoenstatt internacional: el comienzo de la mayoría de edad para Schoenstatt fuera de Alemania. Los Santuarios Filiales, guardando la dependencia fundamental del Santuario Original, adquirían una responsabilidad peculiar y recibían el llamado a tomar conciencia de su misión particular dentro de la estructura orgánica de la Familia.
Pero esto no sería todo. El Padre se daba plenamente cuenta que enviar su respuesta a los obispos y exponer claramente su pensamiento implicaba para él y para el Movimiento un extraordinario riesgo, que su franqueza podía ser interpretada como altanería y sus ideas ser rechazadas. Pero estaba convencido que la Divina Providencia le pedía hablar, que el carisma de Schoenstatt al servicio de la Iglesia no debía permanecer oculto. Por eso, estaba también dispuesto a sacrificarlo todo, aún su Obra -aquello que él más
quería- por amor a la misma Iglesia. De hecho, a partir del 31 de mayo se desencadenaron catorce años de cruz que marcaron a la Familia con el signo de las obras de Dios. Sólo en octubre de 1965, junto con llegar a su término el Concilio Vaticano II, el Padre recibiría nuevamente la libertad de acción que le había sido substraída y serían levantadas todas las limitaciones y prohibiciones que se le habían impuesto a él y a la Familia.
El 20 de mayo y el 31 de mayo pasan a ser, por lo tanto, dos fechas íntimamente relacionadas. La primera fue preparación y condición necesaria para la segunda. La segunda marca decisivamente la historia de Schoenstatt a partir del Santuario en Bellavista, y le confiere una misión específica para el futuro, que éste debería compartir con toda la Familia, pero particularmente con Schoenstatt en los países latinos.
Una tercera fecha completa este período de fundación, el 5 de junio de 1949.
En Pentecostés, que se celebró pocos días más tarde del 31 de mayo, el Padre coronó a la Mater como Reina victoriosa de la cruzada recién proclamada. Una vez más la Sma. Virgen mostraría su poder y misericordia y se glorificaría en y desde el nuevo Santuario.







"Y ahora ha llegado el gran momento en el cual la Sma. Virgen quiere sellar la misma Alianza con este insignificante lugar...

Ella ha elegido tierra chilena para iniciar desde aquí una marcha victoriosa, de modo semejante a como lo hiciera desde el Schoenstatt originario. Ciertamente exige para ello que se cumplan las mismas condiciones... De este modo quiere llegar a ser la gran educadora del pueblo chileno.
La meta que ella persigue la ven ustedes arriba en el cerro: la característica de Santiago, la estatua de la Inmaculada. Y aquí abajo en el valle está el taller de formación, donde la gran educadora del pueblo y de los pueblos, quiere formar fieles imágenes de la Inmaculada..., donde lo divino irrumpe en lo humano, lo sobrenatural en el más acá, donde la Plena de Gracias, ejerce el poder sobre el corazón de su Hijo, y quiere obrar milagros de transformación espiritual, de cobijamiento y fecundidad para el pueblo y la patria... Si Bellavista está llamada a ser una imitación y repetición lo más perfecta posible del Schoenstatt originario, entonces requiere el Santuario, como complemento, una casa de retiro y una casa de adoración":

17. Parece ser una concepción enteramente original de los pueblos hispánicos ver a María como la Virgen, como la gran Inmaculada. Nuestro Santuario quiere, sin embargo, traernos a la conciencia que no se formarán personas
virginales-maternales, si la Sma. Virgen, la gran educadora maternal, no ejerce su poder en la vida del pueblo chileno.
18.b. Siempre es algo grande cuando lo divino irrumpe en lo temporal. Sin quererlo recordamos aquella situación cuando también se Señor irrumpió en la vida de los Apóstoles. Suena en nuestros oídos la frase de Pedro:
"¡Señor, retírate de mí, porque soy un hombre pecador!" Así también quisiéramos decir hoy: ¿Señor, retírate de mí, yo o soy digno que lo humano se una con lo divino!

19.c. La Sma. Virgen quiere sellar con nosotros la Alianza como lo hizo en 1914 en Europa. Sin querer nos  preguntamos: ¿Será esta Alianza con el pueblo chileno tan abundantemente bendecida como lo ha sido en  Schoenstatt?
Conocemos la respuesta, es ley fundamental entre nosotros: ¡Nada sin nosotros, pero tampoco nada sin la Sma. Virgen y la Sma. Trinidad! Está entonces en nuestras manos, que surja también desde aquí un gran movimiento de renovación y que con este fin se ofrezcan personas en Chile a la Sma. Virgen.

20.d. Depositamos el cetro, por lo tanto, en las manos de nuestra Madre y Reina Tres Veces Admirable de Schoenstatt. Desde ahora en adelante Ella debe reinar y regir aquí y desarrollar su actividad de educadora. Por eso
cantamos y rezamos: "Empuña el cetro...".
 (DE LA PLÀTICA DEL 20 DE MAYO 1949 PADRE JOSE KENTENICH)




































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