Agosto mes de la Solidaridad

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domingo, 2 de septiembre de 2012

“La tarea propia del sacerdote es justamente la de ser mediador, instrumento, signo para que tantos hombres y tantas mujeres puedan tener acceso al encuentro con Jesucristo“.ordenación del hermano Carlos Arancibia Bermúdez, de la Congregación de los Clérigos de San Viator.



Monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago:
“La tarea propia del sacerdote es justamente la de ser mediador, instrumento, signo para que tantos hombres y tantas mujeres puedan tener acceso al encuentro con Jesucristo"
 


El Arzobispo de Santiago así lo expresó durante la Eucaristía de ordenación del hermano Carlos Arancibia Bermúdez, de la Congregación de los Clérigos de San Viator.
Por Haydée Rojas


Por Haydée Rojas

“En primer lugar quisiera destacar que Carlos ha sido llamado por Dios. La vocación al ministerio sacerdotal, la vocación a la de vida religiosa, no nace de una iniciativa humana… nace de un designio providencial de Dios que asigna a cada persona una vocación que lo llama para ser discípulo de su hijo Jesús en un estado especial de vida.”, señaló el Arzobispo de Santiago, Monseñor Ricardo Ezzati Andrello, en la homilía que presidió por la ordenación del religioso Carlos Arancibia. Bermúdez, c.s.v., junto a Eduardo Millán, superior provincial de la Congregación de los Clérigos de San Viator.


La ceremonia se realizó este sábado 1º de septiembre en la capilla del Colegio San Viator de Macul, coincidiendo con los 153 años de la muerte de su fundador el padre Luis Querbes, ante la comunidad educativa, pastoral y amigos y familiares del religioso que repletaron el templo.


Monseñor Ezzati agregó que “en la vida de nuestro hermano Carlos ha habido un llamado que, vuelvo a decir, no nace de su inteligencia, ni de su voluntad, ni de su querer, sino que es un llamado que viene de Dios. Y frente a ese llamado de Dios uno siempre se pregunta ¿quién soy yo?, ¿cuáles son mis méritos para vivir este llamado, para vivir esta misión que el Señor me quiere confiar?”


El Arzobispo llamó a celebrar por consiguiente “la providencia infinita, bondadosa, misericordiosa de Dios que lo ha elegido para ser religioso y para vivir su vida religiosa marcada también por el sacramento del orden“.


En su homilía reflexionó acerca de la primera lectura leída donde San Pablo dice que somos vasijas de greda, “es decir somos hombres y mujeres frágiles, venimos de una realidad marcada por el pecado de origen. Y esa es una realidad que marca la vida de todo hombre y mujer, que viene a este mundo. Pero esa vasija de greda el Señor la ha redimido a través del bautismo, Dios coloca un proyecto, Dios realiza una llamada para que en nuestra fragilidad resplandezca que es Dios quien lleva adelante su obra de salvación“, puntualizó.


Y llamó a la comunidad a celebrar y a llenarse de esperanza y gozo, “porque en la vida de nuestro hermano se realiza esta elección de amor, sin duda alguna, con la conciencia de ser frágiles y pecadores, pero también con la conciencia gozosa de que en esa vasija de greda Dios deposita todo su amor. Dios quiere hacerlo a él sacramento persona de su amor y de su presencia en medio de la humanidad“.


El texto del Evangelio escogido para esta eucaristía de ordenación sacerdotal fue el de San Juan que destaca cuál es la función principal de un sacerdote: “Nos presenta a Jesús como la puerta y como el buen pastor. Jesús nos dice que con Él nosotros encontramos la vida y la libertad, que Él es el umbral a través del cual podemos acceder de verdad a la vida plena, a la vida feliz, a la vida de hijos de Dios“.


Finalmente, monseñor Ezzati recordó que en la misión de Carlos esta tarea de representar a Jesús como puerta es fundamental, “porque la tarea propia del sacerdote es justamente la de ser mediador, instrumento, signo para que tantos hombres y tantas mujeres puedan tener acceso al encuentro con Jesucristo. Por eso predicará la palabra de Dios, por eso presidirá la Eucaristía, por eso levantará su mano para absolver, por eso acompañará, por eso será ese buen pastor que acompaña el crecimiento de la vida con mayúscula que es la vida de los hijos de Dios. Le queremos pedir al Señor que en su vida Carlos pueda ser puerta, no una puerta cerrada, sino una puerta siempre abierta para que todo fiel, toda persona que necesite encontrarse con Jesucristo, encuentre en él esa mediación de la puerta abierta que permite que toda persona en cualquier momento pueda entrar y encontrarse con el Señor. Ser puerta Carlos no es fácil, porque significa que a partir de tu ordenación sacerdotal, tu vida ya no será para ti, sino una vida disponible constantemente para que a través tuyo tus hermanos puedan encontrar el tesoro de la vida, puedan encontrar al Señor resucitado, que da sentido a la vida“.










 

Fuente: Comunicaciones
www.iglesiadesantiago.cl

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