Agosto mes de la Solidaridad

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viernes, 12 de octubre de 2012

Un signo característico de nuestros tiempos es que la Iglesia hoy habla de manera más eficaz cuando se expresa con el mensaje de la Divina Misericordia. Sínodo para una nueva evangelización 10 de octubre 2012



Intervención del Card. Stanislaw Dziwisz, Arzobispo de Cracovia

S. Em. R. Card. Stanisław DZIWISZ
Arzobispo de Cracovia
(Polonia)

Miércoles, 10 de octubre de 2012
El Instrumentum laboris presenta la situación del hombre contemporáneo como la de un “prisionero en un mundo que prácticamente ha suprimido la cuestión de Dios de su horizonte”. La nueva evangelización -afirma el documento- debería probar a recuperar esta pregunta sobre Dios y ayudar al hombre a salir del “desierto interior” (cfr. N. 86).
Surge la pregunta de cómo hacer salir al hombre de este desierto. Una cosa es segura. La ciencia no es suficiente. Los documentos no son suficientes. Nuestros organismo eclesiásticos no son suficientes. Estos, como tales, no llegan todavía al corazón del hombre.

Un signo característico de nuestros tiempos es que la Iglesia hoy habla de manera más eficaz cuando se expresa con el mensaje de la Divina Misericordia. Parece que este discurso llega sobre todo al hombre cerrado en sí mismo, enredado en el pecado y en una aparente autosuficiencia, pero en busca del sentido de la vida y de unos motivos para la esperanza.

La Iglesia de Cracovia es el lugar y el centro privilegiado en el que el siglo pasado -marcado por el dominio de los sistemas totalitarios ateos y, como tales, inhumanos- se dejó oír la invocación de la misericordia. Dios se ha servido de una humilde religiosa, santa Faustina Kowalska, así como de un sabio y santo pastor, el cardinal Karol Wojtyła-Juan Pablo, para que la eterna verdad sobre Dios “rico en misericordia” (Ef 2,4) resonase de modo más relevante en el agitado mundo de hoy. “La humanidad no encontrará paz hasta que no regrese a la fuente de la misericordia”, que está en Jesús (Sor Faustina, Diario, n. 699). Parece que el hombre de hoy ha conseguido salvar en sí mismo la sensibilidad hacia una misericordia desinteresada. Y precisamente esta -la misericordia de Dios que se inclina sobre su suerte- puede hacerse oír y tocar las fibras sensibles más profundas del corazón humano.


La devoción a la divina Misericordia se ha convertido en un método de formación de cristianos observantes y responsables.
Hablo y doy testimonio de ello para indicar uno de los caminos comprobados a través del que podemos emprender la nueva evangelización. Cor ad cor loquitur. El corazón de Dios misericordioso habla al corazón del hombre.


Intervención de Mons. Benedito Beni Dos Santos, Obispo de Lorena

S. E. R. Mons. Benedito Beni DOS SANTOS
Obispo de Lorena
(Brasil)

Miércoles, 10 de octubre de 2012
El Papa Pablo VI escribió en la Carta Post-Sinodal Evangelii Nutiandi que evangelizar es anunciar el acontecimiento Jesucristo, Hijo de Dios: su vida, su Palabra, la manifestación del Reino, su muerte y su resurrección (cf. n. 22). Este es el contenido permanente de la evangelización. El método varía según los retos que nos lanza el contexto cultural y la realidad cambiante. La misión evangelizadora de la Iglesia siempre encuentra obstáculos y se enfrenta a unos retos.

En tiempos de los Apóstoles – los primeros misioneros -, los obstáculos y los retos eran la idolatría, la magia, las largas distancias y, sobre todo, las persecuciones. Hoy, la cultura del cambio en nuestro días presenta otros retos: la dificultad de aceptar a Dios como fundamento de la conducta humana, así como Fundamento de la justicia, la paz y la fraternidad; la dificultad de conciliar la experiencia democrática y el respeto por los valores morales.

En el substrato cultural de los pueblos de América Latina, en los cuales se mantienen algunos valores de la evangelización, incluso de la primera evangelización, se han introducido unos conceptos inaceptables: el racionalismo y el subjetivismo que vacían la ética natural y justifican los peores ataques a la dignidad de la persona y a la vida humana, con la pretensión de fundar el orden moral en el consenso social, sin ninguna referencia a la naturaleza de la persona y sus acciones. En estas posiciones se halla la opacidad de la dimensión transcendente del hombre, es decir, la exclusión de Dios y de la religión, consecuencia de la secularización.

Frente a estos retos culturales, el Beato Juan Pablo II se refirió a la Nueva Evangelización como sinónimo de nueva misionariedad, que no es la tarea de un círculo de especialistas sino de todos los bautizados.

La Nueva Evangelización está en fase de desarrollo en América Latina en los proyectos de misión permanente. En Brasil, con los movimientos y nuevas comunidades como Canção Nova y Heraldos del Evangelio. En esta tarea de evangelización, los cristianos laicos tienen un protagonismo, un papel relevante. Muchos de ellos dedican su vida a la misión evangelizadora de la Iglesia. Además de utilizar los modernos medios de comunicación, utilizan también el contacto directo con personas de diferentes grupos, sobre todo los jóvenes. Además de la música, utilizan como método la predicación kerigmática y la visita a escuelas y grupos de oración en familia.

Intervención del Card. Vinko Puljic, Arzobispo de Vrhbosna

S. Em. R. Card. Vinko PULJIĆ
Arzobispo de Vrhbosna
(Bosnia y Herzegovina)

Miércoles, 10 de octubre de 2012
Hoy tenemos las dolorosas experiencias de la guerra, donde la mitad de los católicos han sido literalmente expulsados de sus casas y tierras. Después de la guerra, con los juegos de los políticos locales e internacionales, los católicos no podían regresar; posteriormente, hemos sido inundados por la democracia europea y el relativismo, que han debilitado los valores de la familia, de tal forma que también nosotros, hoy, sentimos una gran necesidad de la Nueva Evangelización.
Todas las enseñanza y el anuncio de la verdad del Evangelio van, normalmente, por la vía del conocimiento, mientras que la familia transmite la fe con el corazón, con la vida y con la práctica. Esto dispone en el camino de la fe lo que con amor se acepta y con la razón se conoce.

Pero mantengo que el primer éxito de la Nueva Evangelización será devolver la dignidad a la familia, incorporando en ella esos valores que la hacen el verdadero nido de amor, de solidaridad y de unidad. En esto se manifestará el sentido más importante de la evangelización. Como párroco he comprobado que mi trabajo pastoral sólo incrementa en parte el construido por la familia. Allí tenía éxitos tanto con los jóvenes como con los niños. Esto valía también para el despertar de nuevas vocaciones, porque la familia era la primera escuela de fe que, de forma sincera, llevaba hacia el encuentro personal con Cristo. La familia era también el primer seminario. Diría que esta es la experiencia personal que aporto de mi vida.
La Nueva Evangelización tendrá éxito si consigue devolver el valor de la sacralidad al matrimonio, que es el nido familiar del amor, de forma que se convierta en pequeña Iglesia. Así, la comunidad parroquial será un resistente motor de evangelización, porque tendrá unos conductores fuertes hacia Cristo.

Lo más importante en la evangelización es el encuentro con Cristo, saber amar y aceptar a Cristo. Esto se produce a través del testimonio de fe más profundo. La familia es el testigo más fuerte de la fe, pues la transmite con el corazón. Después de la familia, como testigo de fe llega el sacerdote. Puedo decir que éste transmite la fe mucho más con lo que es que con lo que dice. La verdad de la vida es aquello que se ama, por lo que uno se sacrifica y, si es necesario, muere. Aquello por lo que se está dispuesto a dar la vida no puede morir nunca, porque la fuerza del amor es más fuerte que la muerte.





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sinodo2012.wordpress.

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