lunes, 27 de agosto de 2012

LITURGIA SAN AGUSTIN DOCTOR DE LA IGLESIA, SANCTI AUGUSTINI EPÍSCIPE, ET ECCLÉSIAE DOCTÓRIS EXÍMII 28 DE AGOSTO 2012


San Agustín de Hipona, obispo y doctor de la
Iglesia. (MO). Blanco.
DE AUGUSTO:VENERABLE SUBLIMEN

HIPPONE REGIO IN AFRICA NATÁLIS SANCTI AUGUSTINI EPÍSCIPE, ET ECCLÉSIAE DOCTÓRIS EXÍMII

Antífona de entrada Cfr. Ecli 15, 5
El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia.

In médio Ecclésiæ apéruit os eius, et implévit eum Dóminus spíritu sapiéntiæ et intelléctus, stolam glóriæ índuit eum.

Il Signore gli ha aperto la bocca in mezzo alla sua chiesa,lo ha ricolmato dello Spirito di sapienza e d'intelletto, lo ha rivestito di un manto di gloria.

ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, renueva en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos de ese mismo
espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero.
Por nuestro Señor Jesucristo,tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Innova, quæsumus, Dómine, in Ecclésia tua spíritum, quo beátum Augustínum epíscopum imbuísti, ut, eódem nos repléti, te solum veræ fontem sapiéntiæ sitiámus, et supérni amóris quærámus auctórem. Per Dóminum.

Suscita sempre nella tua Chiesa, Signore, lo spirito che animò il tuo vescovo Agostino, perché anche noi, assetati della vera sapienza, non ci stanchiamo di cercare te, fonte viva dell'eterno amore. Per il nostro Signore...

EVANGELIO Mt 23, 23-26
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo
según san Mateo.
Jesús habló diciendo: ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que paganel diezmo de la menta, del hinojo y del comino, y descuidan lo esencial de la Ley:
la justicia, la misericordia y la fidelidad!
Hay que practicar esto, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que filtran el mosquito y se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera la copa y el plato , mientras que por dentro están llenos de codicia y desenfreno! ¡Fariseo ciego!
Limpia primero la copa por dentro, y así también quedará limpia por fuera.
Palabra del Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, Señor, para que este
sacramento del amor sea, para todos nosotros, signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor

Salútis nostræ memoriále celebrántes, cleméntiam tuam, Dómine, supplíciter exorámus, ut hoc sacraméntum pietátis fiat nobis signum unitátis et vínculum caritátis. Per Christum.

Guarda, Signore, la tua Chiesa che celebra il memoriale della redenzione; questo grande sacramento del tuo amore sia per noi segno di unità e vincolo di carità. Per Cristo nostro Signore.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Padre, que nos santifique la participación en la mesa de Cristo, para que, siendo miembros de su Cuerpo, nos transformemos en Aquél que hemos recibido. Que vive y
reina por los siglos de los siglos 

Sanctíficet nos, quæsumus, Dómine, mensæ Christi participátio, ut, eius membra effécti, simus quod accépimus. Per Christum.
 
 O Padre, la partecipazione al tuo sacramento ci inserisca come membra vive nel Cristo tuo Figlio, perché siamo trasformati in colui che abbiamo ricevuto. Per Cristo nostro Signore.




 
San Agustín de Hipona (354-430), es el más grande de los Padres de la Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia occidental, nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual).

Sus padre, Patricio, un pagano de cierta estación social acomodada, que luego de una larga y virulenta resistencia a la fe, hacia el final de su vida se convierte al cristianismo. Mónica, su madre, natural de África, era una devota cristiana, nacida a padres cristianos. Al enviudar, se consagró totalmente a la conversión de su hijo Agustín. Lo primero que enseñó a su hijo Agustín fue a orar, pero luego de verle gozar de esas santas lecciones sufrió al ver como iba apartándose de la Verdad hasta que su espíritu se infectó con los errores maniqueos y, su corazón, con las costumbres de la disoluta Roma."Noche y día oraba y gemía con más lágrimas que las que otras madres derramarían junto al féretro de sus hijos", escribiría después Agustín en sus admirables Confesiones. Pero Dios no podía consentir se perdiese para siempre un hijo de tantas lágrimas. Mónica murió en Ostia, puerto de Roma, el año de 387, asistida por su hijo.

Juventud y estudios
Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 años vivió con una mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con quien tuvo un hijo en el año 372, llamado Adeodatus, que en latín significa regalo de Dios.

Contienda intelectual
Inspirado por el tratado Hortensius de Cicerón, Agustín se convirtió en un ardiente buscador de la verdad, que le llevó a estudiar varias corrientes filosóficas. Durante nueve años, del 373 al 382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista persa, muy extendida en aquella época por el imperio romano. Su principio fundamental es el conflicto entre el bien y el mal, y a Agustín el maniqueísmo le pareció una doctrina que parecía explicar la experiencia y daba respuestas adecuadas sobre las cuales construir un sistema filosófico y ético. Además, su código moral no era muy estricto; Agustín recordaría posteriormente en sus Confesiones: "Concédeme castidad y continencia, pero no ahora mismo". Desilusionado por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas contradictorios, Agustín, abandona la doctrina y decide por el escepticismo. En el año 383 se traslada de Cartago a Roma, y un año más tarde se va a Milán como profesor de retórica. Allí se mueve en círculos neoplatónicos. Allí también conoce al obispo de la ciudad, al gran Ambrosio, la figura eclesial de mayor renombre por santidad y conocimiento de aquel momento en Italia. Ambrosio le recibió con bondad y le ilustró en las ciencias divinas. Y así, poco a poco, renace en Agustín un nuevo interés por el cristianismo. Su mente, tan prodigiosa, inquita y curiolsa, va descubriendo la Verdad que hasta ahora le había eludido, sin embargo, vacilaba en su compromiso por debilidades de la carne, temía comprometerse porque sabía que tendría que reformar su vida disoluta, y dejar atrás muchos gustos y placeres que tanto le atraían. Rezaba a menudo, "Señor, dame castidad, pero no ahora. "Pero un día, según su propio relato, escuchó una voz, como la de un niño, que le decía:  Tolle et legge (toma y lee). Pero, al darse cuenta que estaba completamente solo, le pareció inspiración del cielo y una exhortación divina a leer las Santas Escrituras. Abrió y leyó el primer pasaje que apareció al azar: "…no deis vuestros miembros, como armas de iniquidad al pecado, sino ofreceos más bien a Dios como quienes, muertos, han vuelto a la vida, y dad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia. Porque el pecado no tendrá ya dominio sobre vosotros, pues que no estaís bajo la Ley, sino bajo la gracia" (Rom 13, 13-14). Es entonces cuando Agústín se decide, y sin reserva, se entrega en alma y cuerpo a Dios, siguiendo su ley y explicandola a otros. A los 33 años de edad recibe el santo bautismo en la Pascua del año 387. Su madre que se había trasladado a Italia para estar cerca de él, se llenó de gran gozo.

Agustín, ya convertido, se dispuso volver con su madre a su tierra en África, y juntos se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había obtenido de Dios lo que más anhelaba en esta vida y podía morir tranquila. Sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, por la noche, mientras ambos platicaban debajo de un cielo estrellado de las alegrías que esperaban en el cielo, Mónica exclamó entusiasmada : "¿Y a mí que más me puede amarrar a la tierra ? Ya he obtenido mi gran deseo, el verte cristiano católico. Todo lo que deseaba lo he conseguido de Dios". Poco días después le invadió una fiebre y murió. Murió pidiendo a su hijo "que se acordara de ella en el altar del Señor". Murió en el año 387, a los 55 años de edad.

Obispo y teólogo
Agustín regresó al norte de África y fue ordenado sacerdote el año 391, y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el 395, a los 41 años, cargo que ocuparía hasta su muerte. Fue un periodo de gran agitación política y teológica; los bárbaros amenazaban el imperio romano llegando incluso a saquear a Roma en el 410, y el cisma y la herejía amenazaban internamente la unidad de la Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica y refutó brillantemente los argumentos paganos que culpaban al cristianismo por los males que afectaban a Roma. Combatió la herejía maniqueísta y participó en dos grandes conflictos religiosos, el uno contra los donatistas, secta que sostenía que eran inválidos los sacramentos administrados por eclesiásticos en pecado. El otro, contra las creencias pelagianos, seguidores de un monje británico de la época que negaba la doctrina del pecado original. Durante este conflicto, que duró por mucho tiempo, Agustín desarrolla sus doctrinas sobre el pecado original y la gracia divina, soberanía divina y predestinación. Sus argumentos sobre la gracia divina, le ganaron el título por el cual también se le conoce, Doctor de la Gracia. La doctrina agustiniana se situaba entre los extremos del pelagianismo y el maniqueísmo. Contra la doctrina de Pelagio mantenía que la desobediencia espiritual del hombre se había producido en un estado de pecado que la naturaleza humana era incapaz de cambiar. En su teología, los hombres y las mujeres son salvos por el Don de la Gracia Divina. Contra el maniqueísmo defendió con energía el papel del libre albedrío en unión con la gracia.

Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430.

Obras
La importancia de San Agustín entre los Padres y Doctores de la Iglesia es comparable a la de San Pablo entre los Apóstoles. Como prolífico escritor, apologista y brillante estilista. Su obra más conocida es su autobiografía Confesiones (400), donde narra sus primeros años y su conversión. En su gran obra apologética La Ciudad de Dios (413-426), formula una filosofía teológica de la historia, y compara en ella la ciudad de Dios con la ciudad del hombre. De los veintidós libros de esta obra diez están dedicados a polemizar sobre el panteísmo. Los doce libros restantes se ocupan del origen, destino y progreso de la Iglesia, a la que considera como oportuna sucesora del paganismo. Sus otros escritos incluyen las Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición benedictina, fechadas entre el año 386 y el 429; sus tratados De libero arbitrio (389-395), De doctrina Christiana (397-428), De Baptismo, Contra Donatistas (400-401), De Trinitate (400-416), De natura et gratia (415), Retracciones (428) y homilías sobre diversos libros de la Biblia.
(información recopilada de varias fuentes)

  San Agustín y el niño
La historia de San Agustín con el niño es por muchos conocida. La misma surge del mucho tiempo que dedicó este gran santo y teólogo a reflexionar sobre el misterio de la Santísima Trinidad, de cómo tres personas diferentes podían constituir un único Dios.
Cuenta la historia que mientras Agustín paseaba un día por la playa, pensando en el misterio de la Trinidad, se encontró a un niño que había hecho un hoyo en la arena y con una concha llenaba el agujero con agua de mar. El niño corría hasta la orilla, llenaba la concha con agua de mar y depositaba el agua en el hoyo que había hecho en la arena. Viendo esto, San Agustín se detuvo y preguntó al niño por qué lo hacía, a lo que el pequeño le dijo que intentaba vaciar toda el agua del mar en el agujero en la arena. Al escucharlo, San Agustín le dijo al niño que eso era imposible, a lo que el niño respondió que si aquello era imposible hacer, más imposible aún era el tratar de decifrar el misterio de la Santísima Trinidad.

Oración
Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en San Agustín para que, penetrados de ese mismo espíritu, tengamos sed de Tí, fuente de sabiduría, te busquemos como el único amor verdadero y sigamos los pasos de tan gran santo. Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.
 
Oración por las Vocaciones
Glorioso Padre San Agustín, que abriste un camino de entrega a Dios  al descubrir la hermosura de la vida religiosa; concédeme a mí, que me creo también llamado por Él, a  ver claramente mi camino; ayúdame a ser fiel a esa vocación divina; que la estime en todo su valor, que huya de las personas y cosas que me la pueden arrebatar; que sea desde hoy muy generoso para decir sí el día de mi total entrega. Amén.

ENLACES:

LAS OBRAS DE SAN AGUSTIN:

LAS 5 AUDIENCIAS DE LOS MIERCOLES, AÑO 2008 A SAN AGUSTIN, PAPA BENEDICTO XVI:




domingo, 26 de agosto de 2012

liturgia de Santa Monica 27 de Agosto 2012




Santa Monita Madre de S. Agostino
(Año 332- 387)
Etimología:
Del griego monacos "solicitario,monje,de monos "Solo(a),unico(a)
 
ANTÍFONA DE ENTRADA (Cfr. Pr 14, 1-2)
Alabemos a esta mujer santa que construyó su casa en el amor, vivió en santo temor de Dios y cumplió siempre su voluntad

Cf. Pr 31,30 Pr 28
Múlier timens Dóminum ipsa laudábitur. Fílii eius beatíssimam prædicavérunt, vir eius laudávit eam.

Ecco la donna saggia, che edifica la sua casa,
teme il Signore e cammina sulla via della giustizia.

Oración colecta
Dios de misericordia y de consuelo, que escuchaste la insistente oración de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, una viva contrición de nuestros pecados y la seguridad infinita de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo...

Deus, mæréntium consolátor, qui beátæ Mónicæ pias lácrimas in conversióne fílii sui Augustíni misericórditer suscepísti, da nobis, utriúsque intervéntu, peccáta nostra deploráre, et grátiæ tuæ indulgéntiam inveníre. Per Dóminum.

O Dio, consolatore degli afflitti, che hai esaudito le pie lacrime di santa Monica con la conversione del figlio Agostino, per la loro comune preghiera donaci una viva contrizione dei nostri peccati, perché gustiamo la dolcezza del tuo perdono. Per il nostro Signore Gesù Cristo, tuo Figlio, che è Dio, e vive e regna con te, nell'unità dello Spirito Santo...

Oracion sobre las ofrenda
Mira, Señor, con bondad, los dones que tu pueblo te presenta en honor de santa Mónica, y haz que esta Eucaristía nos dé fuerzas para progresar por el camino de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Hóstias tibi, Dómine, pro beátæ Mónicæ commemoratióne deférimus, supplíciter deprecántes, ut indulgéntiam nobis páriter cónferant et salútem. Per Christum

 Accogli, Signore, questo sacrificio, espressione della nostra fede, e donaci un'esperienza viva del mistero che celebriamo nel devoto ricordo dei tuoi santi. Per Cristo nostro Signore.

Oracion después de la comunión
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, recibidos en este sacramento, nos purifiquen, Señor, de nuestras culpas y nos ayuden a vivir como hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Divíni operátio sacraménti, omnípotens Deus, in hac festivitáte beátæ Mónicæ illúminet nos páriter et inflámmet, ut et sanctis iúgiter desidériis ferveámus, et bonis opéribus abundémus. Per Christum.

O Dio, che nella festa di santa Monica ci hai colmato dei tuoi doni, fa' che, rinnovati dal pane della vita, procediamo sicuri nel cammino della salvezza. Per Cristo nostro Signore.



 
Mónica, la madre de San Agustín, nació en Tagaste (África del Norte) a unos 100 km de la ciudad de Cartago en el año 332.
Formación.
Sus padres encomendaron la formación de sus hijas a una mujer muy religiosa y estricta en disciplina. Ella no las dejaba tomar bebidas entre horas (aunque aquellas tierras son de clima muy caliente ) pues les decía : "Ahora cada vez que tengan sed van a tomar bebidas para calmarla. Y después que sean mayores y tengan las llaves de la pieza donde esta el vino, tomarán licor y esto les hará mucho daño." Mónica le obedeció los primeros años pero, después ya mayor, empezó a ir a escondidas al depósito y cada vez que tenía sed tomaba un vaso de vino. Más sucedió que un día regañó fuertemente a un obrero y éste por defenderse le gritó ¡Borracha ! Esto le impresionó profundamente y nunca lo olvidó en toda su vida, y se propuso no volver a tomar jamás bebidas alcohólicas. Pocos meses después fue bautizada ( en ese tiempo bautizaban a la gente ya entrada en años) y desde su bautismo su conversión fue admirable.
Su esposo.
Ella deseaba dedicarse a la vida de oración y de soledad pero sus padres dispusieron que tenía que esposarse con un hombre llamado Patricio. Este era un buen trabajador, pero de genio terrible, además mujeriego, jugador y pagano, que no tenía gusto alguno por lo espiritual. La hizo sufrir muchísimo y por treinta años ella tuvo que aguantar sus estallidos de ira ya que gritaba por el menor disgusto, pero éste jamás se atrevió a levantar su mano contra ella. Tuvieron tres hijos : dos varones y una mujer. Los dos menores fueron su alegría y consuelo, pero el mayor Agustín, la hizo sufrir por varias décadas.
La fórmula para evitar discusiones.
En aquella región del norte de Africa donde las personas eran sumamente agresivas, las demás esposas le preguntaban a Mónica porqué su esposo era uno de los hombres de peor genio en toda la ciudad, pero que nunca la golpeaba, y en cambio los esposos de ellas las golpeaban sin compasión. Mónica les respondió : "Es que, cuando mi esposo está de mal genio, yo me esfuerzo por estar de buen genio. Cuando él grita, yo me callo. Y como para pelear se necesitan dos y yo no acepto entrar en pelea, pues....no peleamos".
Viuda, y con un hijo rebelde.
Patricio no era católico, y aunque criticaba el mucho rezar de su esposa y su generosidad tan grande hacia los pobres, nunca se opuso a que dedicará de su tiempo a estos buenos oficios.y Quizás, el ejemplo de vida de su esposa logro su conversión. Mónica rezaba y ofrecía sacrificios por su esposo y al fin alcanzó de Dios la gracia de que en el año de 371 Patricio se hiciera bautizar, y que lo mismo hiciera su suegra, mujer terriblemente colérica que por meterse demasiado en el hogar de su nuera le había amargado grandemente la vida a la pobre Mónica. Un año después de su bautizo, Patricio murió, dejando a la pobre viuda con el problema de su hijo mayor.
El muchacho difícil.
Patricio y Mónica se habían dado cuenta de que Agustín era extraordinariamente inteligente, y por eso decidieron enviarle a la capital del estado, a Cartago, a estudiar filosofía, literatura y oratoria. Pero a Patricio, en aquella época, solo le interesaba que Agustín sobresaliera en los estudios, fuera reconocido y celebrado socialmente y sobresaliese en los ejercicios físicos. Nada le importaba la vida espiritual o la falta de ella de su hijo y Agustín, ni corto ni perezoso, fue alejándose cada vez más de la fe y cayendo en mayores y peores pecados y errores.
Una madre con carácter.
Cuando murió su padre, Agustín tenía 17 años y empezaron a llegarle a Mónica noticias cada vez más preocupantes del comportamiento de su hijo. En una enfermedad, ante el temor a la muerte, se hizo instruir acerca de la religión y propuso hacerse católico, pero al ser sanado de la enfermedad abandonó su propósito de hacerlo. Adoptó las creencias y prácticas de una la secta Maniquea, que afirmaban que el mundo no lo había hecho Dios, sino el diablo. Y Mónica, que era bondadosa pero no cobarde, ni débil de carácter, al volver su hijo de vacaciones y escucharle argumentar alsedades contra la verdadera religión, lo echó sin más de la casa y cerró las puertas, porque bajo su techo no albergaba a enemigos de Dios.
La visión esperanzadora.
Sucedió que en esos días Mónica tuvo un sueño en el que se vio en un bosque llorando por la pérdida espiritual de su hijo, Se le acercó un personaje muy resplandeciente y le dijoÑ "tu hijo volverá contigo", y enseguida vio a Agustín junto a ella. Le narró a su hijo el sueño y él le dijo lleno de orgullo, que eso significaba que ello significaba que se iba a volver maniquea, como él. A eso ella respondió: "En el sueño no me dijeron, la madre irá a donde el hijo, sino el hijo volverá a la madre". Su respuesta tan hábil impresionó mucho a su hijo Agustín, quien más tarde consideró la visión como una inspiración del cielo. Esto sucedió en el año 437. Aún faltaban 9 años para que Agustín se convirtiera.
La célebre respuesta de un Obispo.
En cierta ocasión Mónica contó a un Obispo que llevaba años y años rezando, ofreciendo sacrificios y haciendo rezar a sacerdotes y amigos por la conversión de Agustín. El obispo le respondió: "Esté tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas". Esta admirable respuesta y lo que oyó decir en el sueño, le daban consuelo y llenaban de esperanza, a pesar de que Agustín no daba la más mínima señal de arrepentimiento.
El hijo se fuga, y la madre va trás de él.
A los 29 años, Agustín decide irse a Roma a dar clases. Ya era todo un maestro. Mónica se decide a seguirle para intentar alejarlo de las malas influencias pero Agustín al llegar al puerto de embarque, su hijo por medio de un engaño se embarca sin ella y se va a Roma sin ella. Pero Mónica, no dejándose derrotar tan fácilmente toma otro barco y va tras de él.
Un personaje influyente.
En Milán; Mónica conoce al santo más famoso de la época en Italia, el célebre San Ambrosio, Arzobispo de la ciudad. En él encontró un verdadero padre, lleno de bondad y sabiduría que le impartió sabios. Además de Mónica, San Ambrosio también tuvo un gran impacto sobre Agustín, a quien atrajo inicialmente por su gran conocimiento y poderosa personalidad. Poco a poco comenzó a operarse un cambio notable en Agustín, escuchaba con gran atención y respeto a San Ambrosio, desarrolló por él un profundo cariño y abrió finalmente su mente y corazón a las verdades de la fe católica.
La conversión tan esperada.
En el año 387, ocurrió la conversión de Agustín, se hizo instruir en la religión y en la fiesta de Pascua de Resurrección de ese año se hizo bautizar.
Puede morir tranquila.
Agustín, ya convertido, dispuso volver con su madre y su hermano, a su tierra, en África, y se fueron al puerto de Ostia a esperar el barco. Pero Mónica ya había conseguido todo lo que anhelaba es esta vida, que era ver la conversión de su hijo. Ya podía morir tranquila. Y sucedió que estando ahí en una casa junto al mar, mientras madre e hijo admiraban el cielo estrellado y platicaban sobre las alegrías venideras cuando llegaran al cielo, Mónica exclamó entusiasmada: " ¿ Y a mí que más me amarra a la tierra? Ya he obtenido de Dios mi gran deseo, el verte cristiano." Poco después le invadió una fiebre, que en pocos días se agravó y le ocasionaron la muerte. Murió a los 55 años de edad del año 387.
A lo largo de los siglos, miles han encomendado a Santa Mónica a sus familiares más queridos y han conseguido conversiones admirables.
En algunas pituras, está vestida con traje de monja, ya que por costumbre así se vestían en aquél tiempo las mujeres que se dedicaban a la vida espiritual, despreciando adornos y vestimentas vanidosas). También la vemos con un bastón de caminante, por sus muchos viajes tras del hijo de sus lágrimas. Otros la han pintado con un libro en la mano, para rememorar el momento por ella tan deseado,  la conversión definitiva de su hijo, cuando por inspiración divina abrió y leyó al azar una página de la Biblia.


Enlaces:

Las confesiones de san Agustín

 

sábado, 25 de agosto de 2012

ZENIT - "Amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia" (Tiempo ordinario 21º, ciclo B)



Eucologias Domingo 21 del tiempo ordinario. 26 de agosto 2012

Tendi l'orecchio, Signore, rispondimi:
mio Dio, salva il tuo servo che confida in te:
abbi pietà di me, Signore;
tutto il giorno a te io levo il mio grido.


 O Dio, che unisci in un solo volere le menti dei fedeli, concedi al tuo popolo di amare ciò che comandi e desiderare ciò che prometti, perché fra le vicende del mondo là siano fissi i nostri cuori dove è la vera gioia. Per il nostro Signore...


O Padre, che ti sei acquistato una moltitudine di figli con l'unico e perfetto sacrificio del Cristo, concedi sempre alla tua Chiesa il dono dell'unità e della pace. Per Cristo nostro Signore.

Porta a compimento, Signore, l'opera redentrice della tua misericordia e perché possiamo conformarci in tutto alla tua volontà rendici forti e generosi nel tuo amore. Per Cristo nostro Signore.

   
 

jueves, 23 de agosto de 2012

Evangelio ,EVANGELIUM,Évangile,Holy Gospel,Evangelho,Heilig Evangelie,Vangelo ,Ewangelia,Ευαγγέλιο segun san Juan Domingo 21 del tiempo ordinario. 26 de agosto 2012


Evangelio según San Juan 6,60-69. 

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?".
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza?
¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes?
El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.
Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?".
Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna.
Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios".

EVANGELIUM SECUNDUM IOANNEM

Évangile de Jésus-Christ selon saint Jean 6,60-69. 
 
Jésus avait dit dans la synagogue de Capharnaüm : « Celui qui mange ma chair et boit mon sang a la vie éternelle. » Beaucoup de ses disciples, qui avaient entendu, s'écrièrent : « Ce qu'il dit là est intolérable, on ne peut pas continuer à l'écouter ! »
Jésus connaissait par lui-même ces récriminations des disciples. Il leur dit : « Cela vous heurte ?
Et quand vous verrez le Fils de l'homme monter là où il était auparavant ?. . .
C'est l'esprit qui fait vivre, la chair n'est capable de rien. Les paroles que je vous ai dites sont esprit et elles sont vie.
Mais il y en a parmi vous qui ne croient pas. » Jésus savait en effet depuis le commencement qui étaient ceux qui ne croyaient pas, et celui qui le livrerait.
Il ajouta : « Voilà pourquoi je vous ai dit que personne ne peut venir à moi si cela ne lui est pas donné par le Père. »
A partir de ce moment, beaucoup de ses disciples s'en allèrent et cessèrent de marcher avec lui.
Alors Jésus dit aux Douze : « Voulez-vous partir, vous aussi ? »
Simon-Pierre lui répondit : « Seigneur, vers qui pourrions-nous aller ? Tu as les paroles de la vie éternelle.
Quant à nous, nous croyons, et nous savons que tu es le Saint, le Saint de Dieu. »

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint John 6:60-69.
Many of the disciples of Jesus who were listening said, «This saying is hard; who can accept it?»
Since Jesus knew that his disciples were murmuring about this, he said to them, "Does this shock you?
What if you were to see the Son of Man ascending to where he was before?
It is the spirit that gives life, while the flesh is of no avail. The words I have spoken to you are spirit and life.
But there are some of you who do not believe." Jesus knew from the beginning the ones who would not believe and the one who would betray him.
And he said, "For this reason I have told you that no one can come to me unless it is granted him by my Father."
As a result of this, many (of) his disciples returned to their former way of life and no longer accompanied him.
Jesus then said to the Twelve, "Do you also want to leave?"
Simon Peter answered him, "Master, to whom shall we go? You have the words of eternal life.
We have come to believe and are convinced that you are the Holy One of God."

Evangelho segundo S. João 6,60-69.
N aquele tempo, muitos discípulos, ao ouvirem Jesus, disseram: «Que palavras insuportáveis! Quem pode entender isto?»
Mas Jesus, sabendo no seu íntimo que os seus discípulos murmuravam a respeito disto, disse-lhes: «Isto escandaliza-vos?
E se virdes o Filho do Homem subir para onde estava antes?
É o Espírito quem dá a vida; a carne não serve de nada: as palavras que vos disse são espírito e são vida.
Mas há alguns de vós que não crêem.» De facto, Jesus sabia, desde o princípio, quem eram os que não criam e também quem era aquele que o havia de entregar.
E dizia: «Por isso é que Eu vos declarei que ninguém pode vir a mim, se isso não lhe for concedido pelo Pai.»
A partir daí, muitos dos seus discípulos voltaram para trás e já não andavam com Ele.
Então, Jesus disse aos Doze: «Também vós quereis ir embora?»
Respondeu-lhe Simão Pedro: «A quem iremos nós, Senhor? Tu tens palavras de vida eterna!

Heilig Evangelie van Jezus Christus volgens Johannes 6,60-69. 

Velen van zijn leerlingen, die het hadden gehoord, zeiden: Dit woord is hard; wie kan naar zo iets luisteren?
Maar Jesus, die wist dat zijn leerlingen daarover morden, sprak tot hen: Ergert u dit?
En wanneer gij nu den Mensenzoon eens ziet opstijgen naar waar Hij vroeger was?
Het is de geest, die leven brengt; het vlees brengt niets daartoe bij. De woorden, die Ik tot u sprak, zijn geest en leven.
Maar daar zijn er sommigen onder u, die niet geloven. Want Jesus wist van de aanvang af, wie het waren, die niet geloofden; en wie het was, die Hem verraden zou.
En Hij vervolgde: Daarom heb Ik u gezegd, dat niemand tot Mij kan komen, tenzij het hem door mijn Vader is gegeven.
Van dat ogenblik af trokken velen zijner leerlingen zich terug, en bleven niet langer bij Hem.
Nu sprak Jesus tot de twaalf: Wilt ook gij misschien heengaan?
Simon Petrus antwoordde Hem: Heer, naar wien zouden we gaan?
Gij hebt woorden van eeuwig leven;
we geloven en weten: Gij zijt de Heilige Gods.

Evangelium nach Johannes 6,60-69.
Viele seiner Jünger, die ihm zuhörten, sagten: Was er sagt, ist unerträglich. Wer kann das anhören?
Jesus erkannte, daß seine Jünger darüber murrten, und fragte sie: Daran nehmt ihr Anstoß?
Was werdet ihr sagen, wenn ihr den Menschensohn hinaufsteigen seht, dorthin, wo er vorher war?
Der Geist ist es, der lebendig macht; das Fleisch nützt nichts. Die Worte, die ich zu euch gesprochen habe, sind Geist und sind Leben.
Aber es gibt unter euch einige, die nicht glauben. Jesus wußte nämlich von Anfang an, welche es waren, die nicht glaubten, und wer ihn verraten würde.
Und er sagte: Deshalb habe ich zu euch gesagt: Niemand kann zu mir kommen, wenn es ihm nicht vom Vater gegeben ist.
Daraufhin zogen sich viele Jünger zurück und wanderten nicht mehr mit ihm umher.
Da fragte Jesus die Zwölf: Wollt auch ihr weggehen?
Simon Petrus antwortete ihm: Herr, zu wem sollen wir gehen? Du hast Worte des ewigen Lebens.
Wir sind zum Glauben gekommen und haben erkannt: Du bist der Heilige Gottes.

Dal Vangelo di Gesù Cristo secondo Giovanni 6,60-69.
Molti dei suoi discepoli, dopo aver ascoltato, dissero: «Questo linguaggio è duro; chi può intenderlo?».
Gesù, conoscendo dentro di sé che i suoi discepoli proprio di questo mormoravano, disse loro: «Questo vi scandalizza?
E se vedeste il Figlio dell'uomo salire là dov'era prima?
E' lo Spirito che dà la vita, la carne non giova a nulla; le parole che vi ho dette sono spirito e vita.
Ma vi sono alcuni tra voi che non credono». Gesù infatti sapeva fin da principio chi erano quelli che non credevano e chi era colui che lo avrebbe tradito.
E continuò: «Per questo vi ho detto che nessuno può venire a me, se non gli è concesso dal Padre mio».
Da allora molti dei suoi discepoli si tirarono indietro e non andavano più con lui.
Disse allora Gesù ai Dodici: «Forse anche voi volete andarvene?».
Gli rispose Simon Pietro: «Signore, da chi andremo? Tu hai parole di vita eterna;
noi abbiamo creduto e conosciuto che tu sei il Santo di Dio».

Ewangelia wg św. Jana 2,1-11.
WKanie Galilejskiej odbywało się wesele i była tam Matka Jezusa.
Zaproszono na to wesele także Jezusa i Jego uczniów.
A kiedy zabrakło wina, Matka Jezusa mówi do Niego: «Nie mają już wina».
Jezus Jej odpowiedział: «Czyż to moja lub Twoja sprawa, Niewiasto? Czyż jeszcze nie nadeszła godzina moja?»
Wtedy Matka Jego powiedziała do sług: «Zróbcie wszystko, cokolwiek wam powie».
Stało zaś tam sześć stągwi kamiennych przeznaczonych do żydowskich oczyszczeń, z których każda mogła pomieścić dwie lub trzy miary.
Rzekł do nich Jezus: «Napełnijcie stągwie wodą!» I napełnili je aż po brzegi.
Potem do nich powiedział: «Zaczerpnijcie teraz i zanieście staroście weselnemu!» Oni zaś zanieśli.
A gdy starosta weselny skosztował wody, która stała się winem - nie wiedział bowiem, skąd ono pochodzi, ale słudzy, którzy czerpali wodę, wiedzieli - przywołał pana młodego
i powiedział do niego: «Każdy człowiek stawia najpierw dobre wino, a gdy się napiją, wówczas gorsze. Ty zachowałeś dobre wino aż do tej pory».
Taki to początek znaków uczynił Jezus w Kanie Galilejskiej. Objawił swoją chwałę i uwierzyli w Niego Jego uczniowie.

Յովհաննէս Առաքեալին գրած Աւետարանը 6,60-69.
ա այս բաներն ասաց Կափառնայումի մէջ ժողովարանում ուսուցանելիս։
Եւ աշակերտներից շատերը, երբ լսեցին, ասացին. «Խիստ է այդ խօսքը. ո՞վ կարող է այն լսել»։
Յիսուս երբ ինքն իրենից իմացաւ, որ իր աշակերտները դրա համար տրտնջում են, նրանց ասաց. «Այդ ձեզ գայթակղեցնո՞ւմ է.
իսկ արդ, եթէ տեսնէք մարդու Որդուն բարձրանալիս այնտեղ, ուր առաջ էր...»։
«Հոգին է կենդանարար. մարմինը ոչ մի բան չի կարող անել։ Այն խօսքը, որ ես ձեզ ասացի, հոգի է եւ կեանք։
Բայց ձեր մէջ կան ոմանք, որ չեն հաւատում»։ Քանի որ Յիսուս սկզբից գիտէր, թէ ովքեր են նրանք, որ չեն հաւատում, եւ ով է նա, որ մատնելու է իրեն, ասաց.
«Դրա համար ձեզ ասացի, թէ ոչ ոք չի կարող գալ ինձ մօտ, եթէ այդ իմ Հօրից տրուած չէ նրան»։
Դրա վրայ՝ նրա աշակերտներից շատերը յետ քաշուեցին եւ այլեւս նրա հետ չէին շրջում։
Յիսուս տասներկու աշակերտներին ասաց. «Միթէ դո՞ւք էլ ուզում էք գնալ»։
Սիմոն Պետրոսը նրան պատասխանեց. «Տէ՛ր, ո՞ւմ մօտ պիտի գնանք։ Դու յաւիտենական կեանքի խօսքեր ունես։

Κατά Ιωάννη Άγιο Ευαγγέλιο 6,60-69. 

Πολλοί από τους μαθητές του, όταν τ' άκουσαν αυτά, είπαν: «Σκληρά είναι αυτά τα λόγια· ποιος μπορεί να τον ακούει;»
Ο Ιησούς κατάλαβε πως οι μαθητές του δυσανασχετούσαν γι' αυτά τα λόγια και τους είπε: «Σ' αυτά σκοντάφτετε;
Τότε τι θα γίνει αν δείτε τον Υιό του Ανθρώπου ν' ανεβαίνει εκεί που ήταν πρωτύτερα;
Το Πνεύμα του Θεού είναι αυτό που δίνει ζωή· τα ανθρώπινα δεν ωφελούν σε τίποτα. Τα λόγια που σας είπα εγώ είναι πνεύμα και είναι ζωή.
Υπάρχουν όμως μερικοί από σας που δεν πιστεύουν». Αυτά τα είπε ο Ιησούς επειδή γνώριζε εξαρχής ποιοι ήταν αυτοί που δεν πίστευαν και ποιος ήταν αυτός που θα τον πρόδιδε.
«Γι' αυτό σας είπα ότι κανείς δεν μπορεί να έρθει κοντά μου», τους έλεγε, «αν δεν του έχει δοθεί η δύναμη από τον Πατέρα».
Από τότε πολλοί από τους μαθητές του ξεμάκρυναν και δεν τον ακολουθούσαν πια.
Τότε ο Ιησούς είπε στους δώδεκα: «Μήπως θέλετε να φύγετε κι εσείς;»
Ο Σίμων Πέτρος του απάντησε: «Και σε ποιον να πάμε, Κύριε; Εσύ κατέχεις τα λόγια που οδηγούν στην αιώνια ζωή.
Κι εμείς έχουμε πιστέψει κι έχουμε καταλάβει πως εσύ είσαι ο Χριστός, ο Υιός του αληθινού Θεού».


 
DOMINGO XXI ORDINARIO 
"Si eres el Pan de vida eterna; si sólo tú tienes palabras de vida eterna, ¿quién no acudirá a ti,Señor?"
Jos 24,12a.
15-17.18b:
"Nosotros serviremos al Señor: !es nuestro Dios!"

Sal 33,23.1617.1819.2021.2223:
"Gustad y ved qué bueno es el Señor".

Ef 5,2132:
"Es éste un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia"

Jn 6,6069:
"¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna"

El pueblo renueva su Alianza con Dios. La resolución de servirle no admite dudas. Lo mucho que ha hecho Dios por su pueblo era el motivo de fidelidad.

¿Qué harán todos aquellos discípulos ante lo mucho que les queda por oír acerca de los misterios de Jesús y el Padre? Si no han sido capaces de asimilar estas verdades, ¿qué sucederá en el futuro? Jesús recordará que es el "Espíritu el que da la vida" y que, como ya le dijo a Nicodemo, "aquí la carne nada
vale".

El desafío a los "Doce" es la ocasión que aprovecha san Juan para llamar por vez primera así a los que hasta ahora había denominado como discípulos. Reaccionaron como debían: "Tú tienes palabras de vida eterna". Lo mismo que los israelitas proclamaron "!Lejos de nosotros abandonar al Señor!",
ahora los Doce harán lo propio.

¿Qué impresión causarían el Papa y los obispos si, ante la oleada de críticas que constantemente suscita su doctrina en sectores de la sociedad, "rebajaran" las exigencias del Evangelio a fin de hacerse más "simpáticos" y "caer bien"? Con un pensamiento o una doctrina se puede estar de acuerdo o no. Pero, desde luego, hay algo muy cierto que hay que proclamar: una doctrina coherente consigo misma y que no abdica de lo fundamental, es algo muy serio.

_ "La fe cristiana no es una ``religión del Libro''. El cristianismo es la religión de la ``Palabra'' de Dios, ``no de un verbo escrito y mudo, sino del Verbo encarnado y vivo''. Para que las Escrituras no queden en letra muerta, es preciso que Cristo, Palabra eterna del Dios vivo, por el Espíritu Santo, nos
abra el espíritu a la inteligencia de las mismas" (CIC 108).
_ "La práctica de las palabras del Señor está resumida en la regla de oro: ``Todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros; porque ésta es la Ley y los profetas'' (Mt 7,12)" (CIC 1970; cf. CIC 1971).

_ "``La palabra de Dios, que es fuerza de Dios para la salvación del que cree, se encuentra y despliega su fuerza de modo privilegiado en el Nuevo Testamento'' (DV 17). Estos escritos nos ofrecen la verdad definitiva de la Revelación divina. Su objeto central es Jesucristo, el Hijo de Dios encarnado, sus
obras, sus enseñanzas, su pasión y su glorificación, así como los comienzos de su Iglesia bajo la acción del Espíritu Santo" (CIC124).

_ "El primer anuncio de la Eucaristía dividió a los discípulos, igual que el anuncio de la pasión los escandalizó: ``Es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?'' (Jn 6,60). La Eucaristía y la cruz son piedras de tropiezo... ``¿También vosotros queréis marcharos?'' (Jn 6,67): esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, invitación de su amor a descubrir que sólo Él tiene ``palabras de vida eterna'' (Jn 6,68), y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a Él mismo" (CIC 1336).


_ "Nosotros también seremos dignos de estos bienes si siempre seguimos a nuestro Salvador, y, si no solamente en esta Pascua nos purificásemos, sino toda nuestra vida la juzgásemos como una solemnidad, y siempre unidos a Él y nunca apartados le dijésemos: ``Tú tienes palabras de vida eterna, ¿adónde iremos? Y si alguna vez nos hemos apartado, volvamos por la confesión de nuestras trasgresiones, no guardando rencor contra nadie, sino mortifiquemos con el espíritu los actos del cuerpo''" (San Atanasio, cart. 10).
Nuestra manera de pensar armoniza con la Eucaristía, y a su vez, la Eucaristía confirma nuestramanera de pensar.  

(CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA bAÑO B COMISIÓN EPISCOPAL DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS SUBCOMISIÓN EPISCOPAL PARA LA CATEQUESIS)


COMENTARIO
Domingo XXI del Tiempo Ordinario

Optar por Cristo


Jn 6,61-70
«¿También vosotros queréis marcharos?» La fe es una opción libre, una decisión de seguir a Cristo y de entregarse a Él. Nada tiene que ver con la inercia o la rutina. Por eso, ante las críticas de «muchos discípulos», Jesús no rebaja el listón, sino que se
reafirma en lo dicho y hasta parece extremar su postura. De este modo, empuja a realizar una elección: «O conmigo o contra mí» (Mt 12,30).
«Nosotros creemos». Las palabras de Pedro indican precisamente esa elección. Una decisión que implica toda la vida. Como en la primera lectura: «Serviremos al Señor»
(Jos 24,15.18). Como en las promesas bautismales: «Renuncio a Satanás. Creo en Jesucristo». Es necesario optar. Y, después, mantener esa decisión, renovando la opción por Cristo cada día, y aun varias veces al día: en la oración, ante las dificultades, frente a las tentaciones...

«Creemos y sabemos». Creemos y por eso sabemos. La fe nos introduce en el verdadero conocimiento. No se trata de entender para luego creer, sino de creer para poder entender (San Agustín). La fe nos abre a la verdad de Dios, a la luz de Dios. La
fe es fuente de certeza: «sabemos que tú eres el Santo, consagrado por Dios». 
Fuente: comentario Ampuero Año litúrgico Ciclo B

 
Comentario Patristico

MANUEL GARRIDO BONAÑO, O.S.B.     Año litúrgico patrístico: Tiempo Ordinario XIX-XXVI
Semana 21

Entrada: «Inclina tu oído, Señor, escúchame. Salva a tu siervo que confía en ti. Ten piedad de mí, Señor, que a ti te estoy llamando todo el día» (Sal 85,1-3). 

Colecta (del Misal anterior y antes del Gelasiano y Gregoriano): «¡Oh Dios, que unes los corazones de tus fieles en un mismo deseo; inspira a tu pueblo el amor a tus preceptos y la esperanza en tus promesas, para que, en medio de las vicisitudes del mundo, nuestros corazones estén firmes en la verdadera alegría».

Ofertorio: «Por el único sacrificio de Cristo, tu Unigénito, te has adquirido un pueblo de hijos; concédenos propicio los dones de la unidad y de la paz en tu Iglesia».

Comunión: «La tierra se sacia de tu acción fecunda, Señor; para sacar pan de los campos y vino que alegre el corazón del hombre» (Sal 103,13-15); o bien: «El que come mi carne y bebe mi sangre –dice el Señor– tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día» (Jn 6,55).  
Postcomunión (Gelasiano): «Te pedimos, Señor, que lleves en nosotros a su plenitud la obra salvadora de tu misericordia; condúcenos a perfección tan alta y mantennos en ella de tal forma que en todo sepamos agradarte».

Ciclo B

La reafirmación de Pedro en el requerimiento de Cristo se corresponde a la del pueblo judío a su entrada en la tierra prometida. Cristo y la Iglesia, modelo de amor matrimonial y humano, según San Pablo.

La conflictividad de Cristo-Eucaristía no está en Él, sino en nosotros, que podemos aceptarlo con todas las consecuencias, como Pedro y los discípulos, o podemos, por inconsciencia, indiferencia o incredulidad, apartarnos del Él, como aquellos que lo hicieron en Cafarnaún.

Josué 24,1-2.15-17.18: Nosotros serviremos al Señor, porque Él es nuestro Dios. La alianza de salvación es siempre de iniciativa divina, pero no elimina la responsabilidad humana. Hemos de corresponder con gran amor al amor inmenso de Dios.

La respuesta del pueblo elegido es un acto de fe y de aceptación: servirá al Dios del éxodo o salida de Egipto, al Dios que ha realizado tan grandes maravillas en su favor, al Dios que siempre ha sido fiel a sus promesas, no obstante las muchas rebeliones de Israel, que ahora funda su elección en el recuerdo agradecido y en la reflexión de la experiencia histórica vivida. Es una gran lección para nosotros, que hemos sido más favorecidos que el Antiguo Israel.

–El Salmo 33 nos ofrece elementos para meditar la lectura anterior: «Gustad y ved qué bueno es el Señor». Por eso lo bendecimos en todo momento y nuestra alma se gloría en el Señor, que está cerca de los atribulados y salva a los abatidos.

–Efesios 5,21-32: Es éste un gran misterio y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. Nuestra aceptación de Cristo y nuestra comunión de vida con Él tiene como marco de garantía la comunión eclesial con su Esposa fiel, amada y purificada con su sangre. Escribe Orígenes:
«No quisiera que creyerais que se habla de la Esposa de Cristo, es decir, la Iglesia, con referencia únicamente al tiempo que sigue a la venida del Salvador en la carne, sino más bien se habla de ella desde el comienzo del género humano, desde la misma creación del mundo. Más aún, si puedo seguir a Pablo en la búsqueda de los orígenes de este misterio, he de decir que se hallan todavía más allá, antes de la misma creación del mundo. Porque dice Pablo: “Nos escogió en Cristo, antes de la creación del mundo, para que fuésemos santos’’ (Ef 1,4).
«Y dice también el Apóstol que la Iglesia está fundada, no solo sobre los apóstoles, sino también sobre los profetas (Ef 2,20). Ahora bien, Adán es adnumerado a los profetas: él fue quien profetizó aquel gran misterio que se refiere a Cristo y a la Iglesia, cuando dijo: “Por esta razón un hombre dejará su padre y su madre y se adherirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” (Gen 2,24). La Historia de la Salvación nos ofrece ejemplos maravillosos. El Apóstol, en efecto, se refiere claramente a estas palabras cuando afirma: “Este misterio es grande: me refiero en lo que respecta a Cristo y a la Iglesia” (Ef 5,32).
«Más aún, el Apóstol dice: “Él amó tanto a la Iglesia, que se entregó por ella, santificándola con el lavatorio de agua” (Ef 5,26); aquí se muestra que la Iglesia no era inexistente antes. ¿Cómo podía haberla amado si no hubiera existido? No hay que dudar que existía ya, y por eso la amó. Porque la Iglesia existía en todos los santos que han existido desde el comienzo de los tiempos. Y por eso, Cristo amaba a la Iglesia y vino a ella» (Comentario al Cantar 2).
Juan 6,61-70: Tú tienes palabras de vida eterna. Ante la Eucaristía han de definirse la fe y las actitudes de los hombres. San Agustín comenta:

«‘‘Si no coméis mi carne...’’. Y ¿quién sino la Vida pudiera decir esto de la Vida misma? Este lenguaje, pues, será muerte, no vida, para quien juzgue mendaz la Vida, escandalizáronse los discípulos; no todos a la verdad, sino muchos, diciendo entre sí: ¡Qué duras son estas palabras! ¿Quién puede sufrirlas?... ¿Qué les respondió, pues? ¿Os escandaliza esto? Pues, ¿qué será ver al Hijo del Hombre subir a donde primero estaba? Claro es; si puedo subir íntegro, no puedo ser consumido.
«Así, pues, nos dio en su Cuerpo y en su Sangre un saludable alimento y, a la vez, en dos palabras, resolvió la cuestión de su integridad. Coman, por lo mismo, quienes lo comen y beban quienes lo beben; tengan hambre y sed; coman la Vida, beban la Vida. Comer esto es rehacerse; pero en tal modo te rehaces que no se deshace aquello con que te rehaces. Y beber aquello, ¿qué otra cosa es sino vivir? Cómete la Vida, bébete la Vida; tú tendrás vida sin mengua de la Vida. Entonces será esto, el Cuerpo y la Sangre de Cristo será Vida para cada uno cuando lo que en este sacramento se toma visiblemente, el pan y el vino, que son signos, se come espiritualmente y espiritualmente se beba lo que significa. Porque le hemos oído al Señor decir: “El Espíritu es el que da vida, la carne no aprovecha nada. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay en vosotros algunos que no creen” (Ibid. 64-65). Eran los que decían: “¡Cuán duras palabras son estas!, ¿quién las puede aguantar?” (ib. 62). Duras, sí, para los duros; es decir son increíbles, mas lo son para los incrédulos» (Sermón 131,1).
Enlaces: