Segundo Domingo de Adviento

Segundo Domingo de Adviento
Segundo Domingo de Adviento

domingo, 30 de septiembre de 2012

Angelus Domini Benedicto XVI 30 de septiembre 2012




La Infinita fantasía del Señor, el Papa en el Ángelus


Alegrémonos de los gestos de bien, sin celos ni envidias

(RV).- (Audio) El Santo Padre en su alocución previa al rezo del Ángelus, en el patio apostólico en Castelgandolfo, pidió la intercesión de la Virgen María, para que sepamos alegrarnos de cada gesto e iniciativa de bien, sin envidias y celos, y usemos sabiamente los bienes terrenales en la continúa búsqueda de los bienes eternos. Porque como dijo el Papa, Dios puede obrar cosas buenas e incluso prodigiosas más allá de su propio círculo, puesto que se puede colaborar a la causa del Reino de Dios en distintos modos, incluso ofreciendo un simple vaso de agua a un misionero. Al final de sus saludos, el Pontífice en un llamamiento, recordó la difícil situación que está viviendo la población del Este de la República Democrática del Congo, y expresó su cercanía a todos los prófugos de ese país que están escapando de persistentes combates y violencias. Invocó a Dios, para que se encuentren caminos pacíficos de diálogo y de protección de tantos inocentes y que vuelva cuanto antes la paz.
(PY-RV)


A continuación el texto completo de la Alocución previa al Ángelus del Papa

Queridos hermanos y hermanas

El Evangelio de este domingo presenta uno de los episodios de la vida de Cristo que, aún considerándolo –por así decir- pasajero- contiene un profundo significado (Cfr. Mc 9,38-41). Se trata del hecho que, una persona, que no era de los seguidores de Jesús, había expulsado demonios en su nombre. El apóstol Juan, joven y diligente, quisiera impedírselo, pero Jesús no se lo permite, es más, aprovecha de aquella situación para enseñar a sus discípulos que Dios pude obrar cosas buenas y hasta prodigiosas también más allá de su propio círculo y que se puede colaborar a la causa del Reino Dios en distintos modos, aún ofreciendo un simple vaso de agua a un misionero (v. 41). El apóstol San Agustín a este propósito escribe: «Como en la Católica –es decir en la Iglesia- se puede encontrar lo que no es católico, así también fuera de la Católica puede haber algo de Católico» (Agustín, sobre el bautismo de los herejes PL 43, VII, 39, 77). Por esto, los miembros de la Iglesia, no tienen que probar celos, sino más bien alegrarse si alguien externo a la comunidad obra el bien en el nombre de Cristo, a condición que lo haga con intención recta y con respeto. También en el interior de la Iglesia misma, puede suceder, a veces, que cueste valorizar y apreciar, en un espíritu de profunda comunión, las cosas buenas realizadas por las distintas realidades eclesiales. En cambio, todos tenemos que ser siempre capaces de apreciar y estimarnos mutuamente, alabando al Señor por la infinita ‘fantasía’ con la cual obra en la Iglesia y en el mundo.

En la liturgia hodierna resuena también la denuncia del apóstol Santiago contra los ricos deshonestos, que ponen sus seguridades en las riquezas acumuladas a fuerza de violencia (Cfr. Sant 5,1-6). Al respecto, Cesario de Arles afirma en su discurso: «La riqueza no puede hacer el mal a un hombre bueno, porque la dona con misericordia, así como no puede ayudar a un hombre malo, mientras la conserve con avidez o la derroche disipándola» (Sermones 35,4). Las palabras del apóstol Santiago, mientras advierten de la vana codicia de los bienes materiales, constituyen un fuerte llamamiento a usarlos en la perspectiva de la solidaridad y del bien común, obrando siempre con equidad y moralidad en todos los niveles.

Queridos amigos, por la intercesión de María Santísima, invocamos para que sepamos gozar por cada gesto e iniciativa de bien, sin envidias y celos y usar con sabiduría los bienes terrenos en la continua búsqueda de los bienes eternos (RV-Traducción del italiano Claudia Alberto-Eduardo Rubió)

El Pontífice saludó a los miles de fieles presentes en la Plaza, estos fueron sus saludos en 

 español RealAudio



El 7 de octubre habrá dos nuevos doctores de la Iglesia

sábado, 29 de septiembre de 2012

Año de la Fe, Sínodo para la nueva evangelización,beatificaciones, 50 años del Concilio VaticanoII, en la agenda del papa en el mes de octubre 2012




OCTUBRE 2012

3 Miércoles
Sala Pablo VI, 10.30
Audiencia general


7 XXVII Domingo "per annum"
Plaza de San Pedro, 9.30O
CAPILLA PAPAL
Santa Misa con ocasión de la apertura del Sínodo de los Obispos y proclamación de san Juan de Ávila y santa Hildegarda de Bingen "Doctores de la Iglesia"




10 Miércoles
Sala Pablo VI, 10.30
Audiencia general

11 Jueves
Plaza de San Pedro, 10.00
Santa Misa en la apertura del Año de la Fe


14 Domingo
Plaza de San Pedro, 12.00
Ángelus
 

17 Miércoles
Sala Pablo VI, 10.30
Audiencia general

21 XXIX Domingo "per annum"
Plaza de San Pedro, 9.30
CAPILLA PAPAL
Santa Misa y Canonización de los beatos:
- Santiago Berthieu
- Pedro Calungsod
- Juan Bautista Piamarta
- Carmen Sallés y Barangueras
- Mariana Cope
- Catalina Tekakwitha
- Ana Schäffer



Plaza de San Pedro, 12.00
Ángelus

24 Miércoles
Sala Pablo VI, 10.30
Audiencia general

28 XXX Domingo "per annum"
Basílica Vaticana, 9.30
CAPILLA PAPAL
Santa Misa en la clausura del Sínodo de los Obispos

Plaza de San Pedro, 12.00
Ángelus

31 Miércoles
Sala Pablo VI, 10.30
Audiencia general

30 de septiembre procesion del Carmén.Oramos por Chile y abrimos el año de la Fe






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Evangelio según San Marcos 9,38-43.45.47-48.
J
uan le dijo: "Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros".
Pero Jesús les dijo: "No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí.
Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.
Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.
Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.
Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible.
Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.
Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena,
donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.

38 Dixit illi Ioannes: “ Magister, vidimus quendam in nomine tuo eicientem daemonia, et prohibebamus eum, quia non sequebatur nos ” 43 Et si scandalizaverit te manus tua, abscide illam: bonum est tibi debilem introire in vitam, quam duas manus habentem ire in
gehennam, in ignem inexstinguibilem 45 Et si pes tuus te scandalizat, amputa illum: bonum est tibi claudum introire in vitam,
quam duos pedes habentem mitti in gehennam.
47 Et si oculus tuus scandalizat te, eice eum: bonum est tibi luscum introire in regnum Dei, quam duos oculos habentem mitti in gehennam,
48 ubi vermis eorum non moritur, et ignis non exstinguitur;

Évangile de Jésus-Christ selon saint Marc 9,38-43.45.47-48.
 

Jean, l'un des Douze, disait à Jésus : « Maître, nous avons vu quelqu'un chasser des esprits mauvais en ton nom ; nous avons voulu l'en empêcher, car il n'est pas de ceux qui nous suivent. »
Jésus répondit : « Ne l'empêchez pas, car celui qui fait un miracle en mon nom ne peut pas, aussitôt après, mal parler de moi ;
celui qui n'est pas contre nous est pour nous.
Et celui qui vous donnera un verre d'eau au nom de votre appartenance au Christ, amen, je vous le dis, il ne restera pas sans récompense.
Celui qui entraînera la chute d'un seul de ces petits qui croient en moi, mieux vaudrait pour lui qu'on lui attache au cou une de ces meules que tournent les ânes, et qu'on le jette à la mer.
Et si ta main t'entraîne au péché, coupe-la. Il vaut mieux entrer manchot dans la vie éternelle que d'être jeté avec tes deux mains dans la géhenne, là où le feu ne s'éteint pas.
Si ton pied t'entraîne au péché, coupe-le. Il vaut mieux entrer estropié dans la vie éternelle que d'être jeté avec tes deux pieds dans la géhenne.
Si ton œil t'entraîne au péché, arrache-le. Il vaut mieux entrer borgne dans le royaume de Dieu que d'être jeté avec tes deux yeux dans la géhenne,
là où le ver ne meurt pas et où le feu ne s'éteint pas.

Holy Gospel of Jesus Christ according to Saint Mark 9:38-43.45.47-48.
 

John said to Jesus, «Teacher, we saw someone driving out demons in your name, and we tried to prevent him because he does not follow us.»
Jesus replied, "Do not prevent him. There is no one who performs a mighty deed in my name who can at the same time speak ill of me.
For whoever is not against us is for us.
Anyone who gives you a cup of water to drink because you belong to Christ, amen, I say to you, will surely not lose his reward.
Whoever causes one of these little ones who believe (in me) to sin, it would be better for him if a great millstone were put around his neck and he were thrown into the sea.
If your hand causes you to sin, cut it off. It is better for you to enter into life maimed than with two hands to go into Gehenna, into the unquenchable fire.
And if your foot causes you to sin, cut it off. It is better for you to enter into life crippled than with two feet to be thrown into Gehenna.
And if your eye causes you to sin, pluck it out. Better for you to enter into the kingdom of God with one eye than with two eyes to be thrown into Gehenna,
where 'their worm does not die, and the fire is not quenched.'


Evangelho segundo S. Marcos 9,38-43.45.47-48.
 

N aquele tempo, João disse a Jesus: «Mestre, vimos alguém expulsar demónios em teu nome, alguém que não nos segue, e quisemos impedi-lo porque não nos segue.»
Jesus disse-lhes: «Não o impeçais, porque não há ninguém que faça um milagre em meu nome e vá logo dizer mal de mim.
Quem não é contra nós é por nós.
Sim, seja quem for que vos der a beber um copo de água por serdes de Cristo, em verdade vos digo que não perderá a sua recompensa.»
«E se alguém escandalizar um destes pequeninos que crêem em mim, melhor seria para ele atarem-lhe ao pescoço uma dessas mós que são giradas pelos jumentos, e lançarem-no ao mar.
Se a tua mão é para ti ocasião de queda, corta-a; mais vale entrares mutilado na vida, do que, com as duas mãos, ires para a Geena, para o fogo que não se apaga,
Se o teu pé é para ti ocasião de queda, corta-o; mais vale entrares coxo na vida, do que, com os dois pés, seres lançado à Geena,
E se um dos teus olhos é para ti ocasião de queda, arranca-o; mais vale entrares com um só no Reino de Deus, do que, com os dois olhos, seres lançado à Geena,
onde o verme não morre e o fogo não se apaga.

Heilig Evangelie van Jezus Christus volgens Marcus 9,38-43.45.47-48.
J
ohannes zei Hem: 'Meester, we hebben iemand die ons niet volgt, in uw naam duivels zien uitdrijven, en we hebben getracht het hem te beletten, omdat hij geen volgeling van ons was.'
Maar Jezus zei: 'Belet het hem niet, want iemand die een wonder doet in mijn Naam, zal niet zo grif ongunstig over Mij spreken.
Wie niet tegen ons is, is voor ons.
Als iemand u een beker water te drinken geeft omdat gij van Christus zijt, voorwaar Ik zeg u: zijn loon zal hem zeker niet ontgaan.
Maar als iemand een van deze kleinen die geloven, aanstoot geeft, het zou beter voor hem zijn als men hem een molensteen om de hals deed en in zee wierp.
Dreigt uw hand u aanstoot te geven, hak ze af; het is beter voor u verminkt het leven binnen te gaan dan in het bezit van twee handen in de hel te komen, in het onblusbaar vuur.
het is beter voor u kreupel het leven binnen te gaan dan in het bezit van twee voeten in de hel te worden geworpen.
het is beter voor u met een oog het Rijk Gods binnen te gaan dan in het bezit van twee ogen in de hel te worden geworpen,
waar hun worm niet sterft en het vuur niet gedoofd wordt.

Evangelium nach Markus 9,38-43.45.47-48.
 

Da sagte Johannes zu ihm: Meister, wir haben gesehen, wie jemand in deinem Namen Dämonen austrieb; und wir versuchten, ihn daran zu hindern, weil er uns nicht nachfolgt.
Jesus erwiderte: Hindert ihn nicht! Keiner, der in meinem Namen Wunder tut, kann so leicht schlecht von mir reden.
Denn wer nicht gegen uns ist, der ist für uns.
Wer euch auch nur einen Becher Wasser zu trinken gibt, weil ihr zu Christus gehört - amen, ich sage euch: er wird nicht um seinen Lohn kommen.
Wer einen von diesen Kleinen, die an mich glauben, zum Bösen verführt, für den wäre es besser, wenn er mit einem Mühlstein um den Hals ins Meer geworfen würde.
Wenn dich deine Hand zum Bösen verführt, dann hau sie ab; es ist besser für dich, verstümmelt in das Leben zu gelangen, als mit zwei Händen in die Hölle zu kommen, in das nie erlöschende Feuer.
Und wenn dich dein Fuß zum Bösen verführt, dann hau ihn ab; es ist besser für dich, verstümmelt in das Leben zu gelangen, als mit zwei Füßen in die Hölle geworfen zu werden.
Und wenn dich dein Auge zum Bösen verführt, dann reiß es aus; es ist besser für dich, einäugig in das Reich Gottes zu kommen, als mit zwei Augen in die Hölle geworfen zu werden,
wo ihr Wurm nicht stirbt und das Feuer nicht erlischt.

Dal Vangelo di Gesù Cristo secondo Marco 9,38-43.45.47-48.
 

G iovanni gli disse: «Maestro, abbiamo visto uno che scacciava i demòni nel tuo nome e glielo abbiamo vietato, perché non era dei nostri».
Ma Gesù disse: «Non glielo proibite, perché non c'è nessuno che faccia un miracolo nel mio nome e subito dopo possa parlare male di me.
Chi non è contro di noi è per noi.
Chiunque vi darà da bere un bicchiere d'acqua nel mio nome perché siete di Cristo, vi dico in verità che non perderà la sua ricompensa.
Chi scandalizza uno di questi piccoli che credono, è meglio per lui che gli si metta una macina da asino al collo e venga gettato nel mare.
Se la tua mano ti scandalizza, tagliala: è meglio per te entrare nella vita monco, che con due mani andare nella Geenna, nel fuoco inestinguibile.
Se il tuo piede ti scandalizza, taglialo: è meglio per te entrare nella vita zoppo, che esser gettato con due piedi nella Geenna.
Se il tuo occhio ti scandalizza, cavalo: è meglio per te entrare nel regno di Dio con un occhio solo, che essere gettato con due occhi nella Geenna, dove il loro verme non muore e il fuoco non si estingue.

Ewangelia wg św. Marka 9,38-43.45.47-48.
J
an powiedział do Jezusa: «Nauczycielu, widzieliśmy kogoś, kto nie chodzi z nami, jak w Twoje imię wyrzucał złe duchy, i zabranialiśmy mu, bo nie chodził z nami».
Lecz Jezus odrzekł: «Nie zabraniajcie mu, bo nikt, kto czyni cuda w imię moje, nie będzie mógł zaraz źle mówić o Mnie.
Kto bowiem nie jest przeciwko nam, ten jest z nami.
Kto wam poda kubek wody do picia, dlatego że należycie do Chrystusa, zaprawdę, powiadam wam, nie utraci swojej nagrody.
Kto by się stał powodem grzechu dla jednego z tych małych, którzy wierzą, temu byłoby lepiej uwiązać kamień młyński u szyi i wrzucić go w morze.
Jeśli twoja ręka jest dla ciebie powodem grzechu, odetnij ją; lepiej jest dla ciebie ułomnym wejść do życia wiecznego, niż z dwiema rękami pójść do piekła w ogień nieugaszony.
I jeśli twoja noga jest dla ciebie powodem grzechu, odetnij ją; lepiej jest dla ciebie, chromym wejść do życia, niż z dwiema nogami być wrzuconym do piekła.
Jeśli twoje oko jest dla ciebie powodem grzechu, wyłup je; lepiej jest dla ciebie jednookim wejść do królestwa Bożego, niż z dwojgiem oczu być wrzuconym do piekła,
gdzie robak ich nie umiera i ogień nie gaśnie».

Κατά Μάρκο Άγιο Ευαγγέλιο 9,37-42.44.46-47.
«
Όποιος δεχτεί ένα τέτοιο παιδί στο όνομά μου, δέχεται εμένα τον ίδιο· κι όποιος δέχεται εμένα, δεν δέχεται εμένα αλλά αυτόν που μ' έστειλε στον κόσμο».
Λέει ο Ιωάννης στον Ιησού: «Διδάσκαλε, είδαμε κάποιον που δεν είναι δικός μας, να βγάζει δαιμόνια επικαλούμενος το όνομά σου, και τον εμποδίσαμε, γιατί δεν είναι δικός μας».
Ο Ιησούς του απάντησε: «Μην τον εμποδίζετε, γιατί δεν μπορεί κανείς, αφού χρησιμοποιήσει το όνομά μου για να κάνει θαύμα, αμέσως μετά να μιλήσει άσχημα για μένα.
Όποιος, λοιπόν, δεν είναι εναντίον σας είναι με το μέρος σας.
Όποιος επίσης σας δώσει για χάρη μου ένα ποτήρι νερό επειδή ανήκετε στο Χριστό, σάς βεβαιώνω πως δε θα χάσει την αμοιβή του».
«
Όποιος γίνει αφορμή να κλονιστεί ένας απ' αυτούς τους μικρούς που πιστεύουν σ' εμένα, το καλύτερο γι' αυτόν είναι να κρεμάσει μια μυλόπετρα στο λαιμό του και να πέσει στη θάλασσα.
Εκεί το σκουλήκι που θα τους τρώει δεν πεθαίνει και η φωτιά δε σβήνει.
Εκεί το σκουλήκι που θα τους τρώει δεν πεθαίνει και η φωτιά δε σβήνει.
Επίσης αν ακόμη κάτι τόσο σπουδαίο σαν το μάτι σου σε σκανδαλίζει, βγάλε το· είναι προτιμότερο να μπεις μονόφθαλμος στη βασιλεία του Θεού, παρά να έχεις δύο μάτια και να πας στη γέεννα του πυρός.


Մարկոս Աւետարանիչին գրած Աւետարանը 9,38-43.45.47-48.
ւ նա ասաց. «Արգելք մի՛ եղէք նրան, որովհետեւ չկայ մէկը, որ իմ անունով զօրաւոր գործեր անի ու կարողանայ ինձ հայհոյել.
քանզի ով մեզ հակառակ չէ, նա մեր կողմն է։
Եւ ով որ ձեզ մի բաժակ ջուր խմեցնի յանուն այն բանի, որ դուք Քրիստոսինն էք, ճշմարիտ եմ ասում ձեզ, իր վարձը չպիտի կորցնի»։
«
Եւ ով որ ինձ հաւատացող այս փոքրիկներից մէկին գայթակղեցնի, նրա համար աւելի լաւ կը լինէր, եթէ նրա պարանոցից կախուած լինէր էշի մի երկանաքար, եւ ծով գցուէր։
Եւ եթէ քեզ գայթակղեցնում է քո ձեռքը, կտրիր դէ՛ն գցիր քեզնից, որովհետեւ քեզ համար աւելի լաւ է խեղուած մտնել յաւիտենական կեանքը, քան թէ երկու ձեռք ունենալ ու գնալ գեհեն, անշէջ կրակի մէջ։
Եւ եթէ քո ոտքն է գայթակղեցնում քեզ, կտրի՛ր, քեզնից դէ՛ն գցիր այն. լաւ է, որ դու կաղ մտնես յաւիտենական կեանքը, քան թէ երկու ոտք ունենաս ու գեհեն ընկնես։
ուր նրանց որդը չի մեռնում, եւ կրակը չի հանգչում,
Աղը լաւ բան է. բայց եթէ աղը անհամանայ, ինչո՞վ պիտի համեմուի. արդ, դուք ձեր մէ՛ջ ունեցէք աղը եւ իրար հետ խաղաղութեա՛մբ ապրեցէք»։





COMENTARIO DESDE EL CATECISMO

DOMINGO XXVI ORDINARIO
"El que hace el bien hace lo que Dios quiere" Nm 11, 2529:

"¿Estás celoso de mí? !Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta!
Sal 18,8.10.1213.14:

"Los mandatos del Señor son rectos, alegran el corazón" St 5,16:
"Vuestra riqueza está corrompida"

Mc 9,3843.45.4748:
"El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te hace caer, córtatela"

Cuando dos ancianos no elegidos por Moisés comienzan a profetizar son denunciados". Sin embargo, a Moisés esto no le importa mucho y expresa el deseo de que todo el pueblo se comporte así. Ya dirá Joel que, en tiempos mesiánicos, en todas las capas sociales se manifestará el Espíritu.

Comienza ahora san Marcos una serie de textos de carácter catequético, que empieza con el pasaje del "que echaba demonios". Jesús se va a mostrar no solamente "comprensivo" con quien esto hace, sino que le considerará de los suyos. El hecho de que no le difamara era importante allí donde muchos hablaban mal de Él.
Las advertencias sobre el pie, la mano y el ojo tendrían un gran sentido en el ambiente de las persecuciones, y tal vez se comprendan mejor en ese contexto.

Compartir no es ganar necesariamente a otro, restándole méritos. Lo noble es descubrir el bien esté donde esté y fomentarlo. Lo demás es creer que sólo nosotros somos buenos.

_ El juicio moral sobre las acciones propias y ajenas:
"El desconocimiento de Cristo, los malos ejemplos recibidos de otros, la servidumbre de las pasiones, la pretensión de una mal entendida autonomía de la conciencia, el rechazo de la autoridad de la Iglesia y de su enseñanza, la falta de conversión y de caridad pueden conducir a desviaciones del juicio en la conducta moral" (CIC 1792).

_ "El escándalo adquiere una gravedad particular según la autoridad de quienes lo causan o de la debilidad de quienes lo padecen. Inspiró a nuestro Señor esta maldición: ``Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas  piedras de molino que mueven los asnos y le hundan en lo profundo del mar'' (Mt 18,6). El escándalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por función, están obligados a enseñar y educar a los otros. Jesús, en efecto, lo reprocha a los escribas y fariseos: los compara a lobos disfrazados de corderos" (CIC 2285).

_ "La persona humana participa de la luz y la fuerza del Espíritu divino. Por la razón es capaz de comprender el orden de las cosas establecido por el Creador. Por su voluntad es capaz de dirigirse por sí misma a su bien verdadero. Encuentra su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien" (CIC 1704).

_ "Pero si alguien me dice: No sé qué hacer; ese hombre predica a Cristo, indica el camino para seguirle, se dice discípulo suyo, afirma que anuncia la verdad, ¿cómo no voy a seguir a quien enseña tales cosas?, responderé: Tiene una cosa en su lengua y otra en su conciencia. Me dirás: ¿Y por dónde lo sé? ¿Acaso puedo yo leer las conciencias? Yo oigo que habla de Cristo y creo que profesa lo que oigo. No te engañe el hijo de la falsedad, y, si tú eres hijo de la verdad, aprende,  !oh cristiano!, que deseas oír y ver a Cristo. Si alguno te predicase a Cristo, examina y considera qué Cristo te predica y en dónde te lo predica" (San Agustín, cant. nov. 45).
Dividir la sociedad entre unos y otros, buenos y malos, mejores y peores... es siempre ceder a la tentación de colocarnos en el mejor de los lados.

 FUENTE:CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA AÑO B



COMENTARIO AMPUERO

XXVI Domingo del Tiempo Ordinario
Mc 9,38-43.45.47-48
En el evangelio del domingo vigésimo sexto (9,37-42.44.46-47) encontramos recogidas varias sentencias sobre el seguimiento de Jesús. Hay que evitar la envidia y la actitud sectaria y monopolizadora (1ª lectura: Núm 11,25-29), dejando campo libre a la intervención gratuita y sorprendente de Dios. Particularmente tremenda es la amenaza para los que escandalizan, es decir, para los que son estorbo o tropiezo para los demás en su adhesión a Cristo y a su palabra. Finalmente, el seguimiento de Cristo debe ser incondicional: estando en juego el destino definitivo del hombre, es preciso estar dispuesto a tomar cualquier decisión que sea necesaria por dolorosa que resulte.

Ser tajantes «Si tu mano te hace caer, córtatela». El evangelio es tajante. Y no porque sea duro.
Nadie considera duro al médico que extirpa el cáncer. Más bien resultaría ridículo extirparlo sólo a medias. Lo que está en juego es si apreciamos la vida. El evangelio es tajante porque ama la vida, la vida eterna que Dios ha sembrado en nosotros, y por eso plantea guerra a muerte contra todo lo que mata o entorpece esa vida: «más te vale entrar manco en la vida que ir con las dos manos al abismo». La cuestión decisiva es esta: ¿Amamos de verdad la Vida? «Al que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que la encaja en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar». Tampoco aquí Jesús exagera. También aquí es el amor a la vida lo que está en juego, el bien de los hermanos. Sólo que escándalo no es sólo una acción especialmente llamativa. Todo lo que resulte un estorbo por la fe del hermano es escándalo. Toda  mediocridad consentida y justificada es un escándalo, un tropiezo. Toda actitud de no hacer caso a la palabra de Dios es escándalo. Todo pecado, aún oculto, es escándalo.

«El que no está contra nosotros, está a favor nuestro». Otra tentación es la de
creerse los únicos, los mejores. Sin embargo, todo el que se deje mover por Cristo, es de Cristo. Con cuanta facilidad se absolutizan métodos, medios, maneras de hacer las cosas, carismas particulares, grupos... Pero toda intransigencia es una forma de soberbia, aparte de una ceguera.


COMENTARIO PATRÍSTICO



Semana 26 Domingo
Entrada: «Lo que has hecho con nosotros, Señor, es un castigo merecido, porque hemos pecado contra ti y no pusimos por obra lo que nos habías mandado; pero da gloria a tu nombre y trátanos según tu abundante misericordia» (Dan 3,31.29. 30.43.42).

Colecta (del Misal anterior y antes en el Gelasiano y Gregoriano): «¡Oh Dios!, que manifiestas especialmente tu poder con el perdón y la misericordia; derrama incesantemente sobre nosotros tu gracia, para que, deseando lo que nos prometes, consigamos los bienes del cielo». 

Ofertorio: «Dios de misericordia, que nuestra oblación te sea grata y abra para nosotros la fuente de toda bendición».

Comunión: «Recuerda la palabra que diste a tu siervo, de la que hiciste mi esperanza. Este es mi consuelo en la aflicción» (Sal 118,49-50); o bien: «En esto hemos conocido el amor de Dios: en que Él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos» (1 Jn 3,16).

Postcomunión (del Misal anterior, retocada con textos del Veronense y del Misal de París del año 1782):  «Que esta Eucaristía renueve nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte hemos anunciado y compartido». 




Ciclo B
El Espíritu de Dios sopla donde quiere: esto es lo que nos dan a entender las lecturas primera y tercera. La segunda lectura nos enseña el buen uso que hemos hacer de las riquezas y que éstas no pueden ser adquiridas injustamente.
Los dones que Dios ha repartido, tanto naturales cuanto sobrenaturales, no son valores absolutos puestos a nuestro servicio egoísta y personalmente irresponsable. Hay que ejercitarlos con la virtud de caridad. No somos dueños absolutos. De todos ellos hemos de dar cuenta a Dios en el día del juicio.
Números 11,25-29: Ojalá todo el pueblo fuera profeta. Dios reparte sus dones gratuitamente, a quien quiere y como quiere. Pero todos los dones divinos han de emplearse para el bien de todos y para la unidad del pueblo de Dios.
El episodio de la lectura sirve para demostrar que el gobierno del pueblo de Dios no es un asunto de naturaleza política o económica, sino solamente religiosa. Los dones de Dios son distribuidos de modo que nadie puede criticarlos o hacer recriminaciones. La Iglesia es guiada por el Espíritu en la predicación de sus verdades y en la santificación de sus miembros por medio de los sacramentos.
–El Salmo 18 nos manifiesta un contenido precioso para meditar sobre la lectura anterior: «los mandatos del  Señor alegran el corazón; la ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;  el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante, la voluntad del Señor es pura y eternamente estable»... Pero podemos presumir de ello. Por eso pedimos al Señor: «preserva a tu siervo de la arrogancia, para que no nos domine; así quedaremos libres e inocentes del gran pecado».
Santiago 5,1-6: Vuestra riqueza está corrompida. También los bienes materiales caen bajo la ley y responsabilidad de la caridad. Son dones de Dios. Pero nuestro egoísmo puede hacerlos malditos. Así lo enseña el Concilio Vaticano II:
«Los cristianos que toman parte activa en el movimiento económico-social de nuestro tiempo y luchan por la justicia y la caridad, convénzanse de que pueden contribuir mucho al bienestar de la humanidad y a la paz del mundo. Individual y colectivamente den ejemplo en este campo. Adquirida la competencia profesional y la experiencia, que son absolutamente necesarias, respeten en la acción temporal la justa jerarquía de valores, con fidelidad a Cristo y a su Evangelio, a fin de que su vida, tanto la individual como la social quede saturada con el espíritu de pobreza. Quien,  con obediencia a Cristo busca ante todo el Reino de Dios, encuentra en éste un amor más fuerte y más puro para ayudar a todos los hermanos, y para realizar la obra de la justicia bajo la inspiración de la caridad» (Gaudium et spes 72).
Clemente de Alejandría decía:
«La posesión de las riquezas es odiosa en público y en particular cuando excede a las necesidades de la vida: la adquisición de las riquezas es trabajosa y difícil, su conservación penosa,  y su uso incómodo» (Pedagogo 32,3).
Y San Hilario:
«No es delito tener riquezas, como se arregle el uso de ellas; porque aunque no se abandonen los fondos que sirven de manantial a la limosna, esto no impide el repartir sus bienes con los necesitados. Luego no es malo tener hacienda, sino poseerla de modo que nos sea perniciosa. El riesgo está en el deseo de enriquecerse, y un alma justa que se ocupa en aumentar su hacienda, se impone una pesada carga; porque un siervo de Dios no puede adquirir los bienes del mundo sin exponerse a juntar vicios que son inseparables de los bienes» (Comentario al Evangelio de San Mateo 19,8).
Marcos 9,37-42.44.46-47: El que no está contra nosotros está a nuestro favor. El pecado de escándalo, tan frecuentemente reprobado por Cristo, es siempre el triunfo del egoísmo personal y de la irresponsabilidad humana sobre la ley de la caridad y sobre las necesidades de nuestros hermanos. Cristo lo condenó con palabras durísimas. Hay que proclamarlo por doquier, pues se nota una insensibilidad generalizada con respecto a los escándalos: corrupciones, pornografías, opresiones y mil formas de abusos se comenten con toda naturalidad, sin temor de Dios, sin recriminaciones...
No pueden existir razones que permitan ser indulgentes contra teorías, doctrinas, prácticas y costumbres que conducen al mal o que lo presentan desnaturalizado y privado de malicia. Es nuestra vida íntegra la que ha de proclamar nuestra fe operante o la que puede desmentir en nosotros la verdad de nuestra religiosidad, sea litúrgica o extralitúrgica.
Los Santos Padres han tratado de eso con mucha precisión y muy frecuentemente. Concretamente San Basilio:
«Si aun cuando en las cosas permitidas, y en las que nos es libre hacer o no hacer, causamos escándalo a los débiles o ignorantes, incurrimos en una vigorosa condenación, según dijo el Salvador con estas palabras: “mejor le sería que se arrojase en el mar con una piedra de molino al cuello, que escandalizar a uno de estos pequeñuelos”. Vuelvo a decir, nos ha de juzgar con tan terrible rigor sobre las cosas permitidas, ¿qué sucederá en las cosas que son prohibidas?» (Cuestiones 10,25).
Y San Juan Crisóstomo:
«No me digáis, esto o aquello está prohibido, ni que está permitido, siempre que habléis de alguna cosa que escandaliza a los demás; porque, aunque la permitiera el mismo Jesucristo, si advertís que alguno se escandaliza, absteneos, no uséis del premio que os ha dado. De este modo procedió el grande Apóstol, no queriendo tomar cosa alguna de los fieles, no obstante que el Señor lo había permitido a los Apóstoles» (Homilía 21,9).

26a domenica del tempo ordinario - anno B -

Spot AÑO DE LA FÉ

viernes, 28 de septiembre de 2012

Papa acepta una intensa agenda para octubre: Cinco grandes ceremonias y ...

Il Papa in Libano - il servizio di Raistoria

Eucologías,Rubricas y liturgia de la palabra. Domingo 26 del tiempo ordinario.30 de septiembre 2012



ORDO MISSA DOMINGO DOMINGO 26
DURANTE EL AÑO. VERDE. 30 DE SEPTIEMBRE 2012  

DÍA DE LA ORACIÓN POR CHILE  

RITOS INICIALES  RITUS INITIALES
INTROITUS
ANTÍFONA DE ENTRADA ANTIFONA D’INGRESSO 




Cfr. Dn 3, 31 29. 30. 43. 42
Todo lo que hiciste con nosotros, Se­ñor, es verdaderamente justo, porque pecamos contra ti y no obedecimos tu ley; pero glorifica tu nombre, tratándonos según tu gran misericordia.

Omnia, quæ fecísti nobis, Dómine, in vero iudício fecísti, quia peccávimus tibi, et mandátis tuis non obodívimus; sed da glóriam nómini tuo, et fac nobíscum secúndum multitúdinem misericórdiæ tuæ.

Signore, tutto ciò che hai fatto ricadere su di noi
l'hai fatto con retto giudizio;abbiamo peccato contro di te,non abbiamo dato ascolto ai tuoi precetti;ma ora glorifica il tuo nome e opera con noi secondo la grandezza della tua misericordia.

Reunido el pueblo, el sacerdote con los ministros va al altar, mientras se entona el can­to de entrada.
Cuando llega al altar, el sacerdote con los ministros hace la debida reverencia, besa el altar y, si se juzga oportuno, lo inciensa. Después se dirige con los ministros a la sede. Terminado el canto de entrada, el sacerdote y los fieles, de pie, se santiguan, mientras el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti.
Amen.
Nel nome del Padre del Figlio e dello Spirito Santo.
Amen
El sacerdote, extendiendo las manos, saluda al pueblo con una de las fórmulas siguientes:

Saludo
Salutatio
SALUTO DEL CELEBRANTE

El Señor esté con vosotros
Dominus vobiscum.
Il Signore sia con voi.

Respuesta
Y con tu espíritu.
Et cum spiritu tuo.
E con il tuo spirito.

ACTO PENITENCIAL
Actus Pænitentialis
ATTO PENITENZIALE

Kyrie, eleison.
Kyrie, eleison.

Christe, eleison.
Christe, eleison.

Kyrie, eleison.
Kyrie, eleison.

Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad

Signore, pietà.
Signore, pietà.
Cristo, pietà.
Cristo, pietà.
Signore, pietà.
Signore, pietà.

Gloria
Gloria a Dios en el cielo,
y en la tierra paz a los hombres
que ama el Señor.
Por tu inmensa gloria
te alabamos,
te bendecimos,
te adoramos,
te glorificamos,
te damos gracias,
Señor Dios, Rey celestial,
Dios Padre todopoderoso.
Señor, Hijo único, Jesucristo.
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre;
tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
tú que quitas el pecado del mundo
atiende nuestra súplica
tú que estás sentado a la derecha del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor,
sólo tú Altísimo, Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.

Glória in excélsis Deo
et in terra pax homínibus bonae voluntátis.
Laudámus te,
benedícimus te,
adorámus te,
glorificámus te,
grátias ágimus tibi propter magnam glóriam tuam,
Dómine Deus, Rex caeléstis,
Deus Pater omnípotens.
Dómine Fili unigénite, Iesu Christe,
Dómine Deus, Agnus Dei, Fílius Patris,
qui tollis peccáta mundi, miserére nobis;
qui tollis peccáta mundi, súscipe deprecatiónem nostram.
Qui sedes ad déxteram Patris, miserére nobis.
Quóniam tu solus Sanctus, tu solus Dóminus,
tu solus Altíssimus,
Iesu Christe, cum Sancto Spíritu: in glória Dei Patris.
Amen.

GLORIA A DIO
Gloria a Dio nell'alto dei cieli
e pace in terra agli uomini di buona volontà.
Noi ti lodiamo, ti benediciamo,
ti adoriamo, ti glorifichiamo,
ti rendiamo grazie per la tua gloria immensa,
Signore Dio, Re del cielo, Dio Padre onnipotente.
Signore, Figlio unigenito, Gesù Cristo,
Signore Dio, Agnello di Dio, Figlio del Padre;
tu che togli i peccati del mondo, abbi pietà di noi;
tu che togli i peccati del mondo, accogli la nostra supplica;
tu che siedi alla destra del Padre, abbi pietà di noi.
Perché tu solo il Santo, tu solo il Signore, tu solo l'Altissimo:
Gesù Cristo, con lo Spirito Santo
nella gloria di Dio Padre.
Amen.

Acabado el himno, el sacerdote, con las manos juntas dice:

Oremos.
Preghiamo

Y todos junto con el sacerdote rezan en silencio durante unos instantes. Luego el sacerdote con las manos extendidas pronuncia la oración colecta. Cuando ésta finaliza el pueblo aclama: Amen

ORACIÓN COLECTA
Collecta
COLLETTA
S: Oremus

Dios nuestro, que manifiestas tu poder sobre todo en la misericordia y el perdón, derrama sin cesar tu gracia sobre nosotros, para que, deseando tus promesas, nos hagas participar de los bienes celestiales. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Deus, qui omnipoténtiam tuam parcéndo máxime et miserándo maniféstas, multíplica super nos grátiam tuam, ut, ad tua promíssa curréntes, cæléstium bonórum fácias esse consórtes. Per Dominum.

O Dio, che riveli la tua onnipotenza soprattutto con la misericordia e il perdono, continua a effondere su di noi la tua grazia, perché, camminando verso i beni da te promessi, diventiamo partecipi della felicità eterna. Per il nostro Signore.

LITURGIA DE LA PALABRA
LITURGIA VERBI
LITURGIA DELLA PAROLA
El lector va al ambón y lee la primera lectura, que todos escuchan sentados.
Para indicar el fin de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.
Todos aclaman:
Te alabamos, Señor.
El salmista o el cantor entona la antífona del salmo, y el pueblo la repite y la intercala entre las estrofas.
Si hay segunda lectura, se lee en el ambón, como la primera.
Para indicar el fin de la lectura, el lector dice:
Palabra de Dios.
Todos aclaman:
Te alabamos, Señor.
Sigue el canto del Aleluya o, en tiempo de Cuaresma, el canto antes del evangelio.
Mientras tanto, si se usa incienso, el sacerdote lo pone en el incensario.
Después el diácono (o el concelebrante que ha de proclamar el evangelio, en la misa presidida por el Obispo), inclinado ante el sacerdote, pide la bendición, diciendo en voz baja:
Padre, dame tu bendición.
El sacerdote en voz baja dice:
El Señor esté en tu corazón y en tus labios, para que anuncies dignamente su Evangelio; en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
El diácono o el concelebrante se signa y responde: Amén.
Si el mismo sacerdote debe proclamar el evangelio, inclinado ante el altar, dice en secreto:
Purifica mi corazón y mis labios, Dios  todopoderoso, para  que anuncie dignamente tu Evangelio.
Después el diácono (o el sacerdote) va al ambón, acompañado eventualmente por los ministros que llevan el incienso y los cirios; ya en el ambón dice:
El Señor esté con ustedes.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
El diácono (o el sacerdote):
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san N.
Mientras tanto hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.
El pueblo aclama:
Gloria a ti, Señor.
El diácono (o el sacerdote), si se usa incienso, inciensa el libro.
Luego proclama el evangelio.
Acabado el evangelio el diácono (o el sacerdote) dice:
Palabra del Señor.
Todos aclaman:
Gloria a ti, Señor Jesús.
Si la aclamación es cantada pueden usarse otras respuestas de alabanza a Jesucristo, por ejemplo:
Tu palabra, Señor, es la verdad, y tu ley nuestra libertad.
O bien:
Tu palabra, Señor, es lámpara que alumbra nuestros pasos.
O bien:
Tu palabra, Señor, permanece por los siglos.
Después el diácono lleva el libro a quien preside, y éste lo besa, diciendo en secreto:
Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.
O bien el mismo diácono besa el libro, diciendo en secreto las mismas palabras.
Luego tiene lugar la homilía; ésta es obligatoria todos los domingos y fiestas de precepto y se recomienda en los restantes días.
Acabada la homilía, si la Liturgia del día lo prescribe, se hace la profesión de fe:

Primera lectura, lectio prima, prima lectura
Núm 11, 16-17. 24-29
Lectura del libro de los Números


El Señor dijo a Moisés: «Reúneme a setenta de los ancianos de Israel –debe­rás estar seguro de que son realmente ancianos y escribas del pueblo– llévalos a la Carpa del Encuentro, y que per­manezcan allí junto contigo. Yo bajaré hasta allí, te hablaré, y tomaré algo del espíritu que tú posees, para comunicár­selo a ellos». Moisés salió a comunicar al pueblo las palabras del Señor. Luego reunió a setenta hombres entre los an­cianos del pueblo, y los hizo poner de pie alrededor de la Carpa. Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis; pero después no volvieron a hacerlo. Dos hombres –uno llamado Eldad y el otro Medad– se habían quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el espíritu se posó sobre ellos, a pesar de que no habían ido a la Carpa. Y también ellos se pusieron a hablar en éxtasis. Un muchacho vino corriendo y comunicó la noticia a Moisés, con estas palabras: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». Josué, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moisés, intervino diciendo: «Moisés, señor mío, no se lo permitas». Pero Moisés le respondió: «¿Acaso estás celoso a causa de mí? ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque Él les infunde su espíritu!»
Verbum Dòmini. Deo gratias.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor
Parola di Dio. Rendiamo grazie a Dio.

SALMO RESPONSORIAL.
PSALMUS RESPONSORIUS
SALMO RESPONSORIALE
Sal 18, 8. 10. 12-14
R. Los preceptos del Señor alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es ver­dadero, da sabiduría al simple.
R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos.
R.

También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. Pero ¿quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas.
R.

Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine: entonces seré irre­prochable y me veré libre de ese gran pecado.
R.

SEGUNDA LECTURA, LECTIO SECUNDA, SECONDA LETTURA
Sant 5, 1-6
Lectura de la carta de Santiago.
Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Por­que sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego. ¡Ustedes han amontonado rique­zas, ahora que es el tiempo final! Sepan que el salario que han robado a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha lle­gado a los oídos del Señor del universo. Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al Justo, sin que él les opusiera resistencia.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor
Verbum Dòmini. Deo gratias
Parola di Dio Rendiamo grazie a Dio.

ACLAMACIÓN
ALELUYA Cfr. Jn 17, 17

Aleluya. Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad. Aleluya.

EVANGELIO
Evangelium
VANGELO
Después el diácono (o el sacerdote) va al ambón, compañado eventualmente por los ministros que llevan el incienso y los cirios; ya en el ambón dice:
El Señor esté con vosotros.
El pueblo responde:
R: / Y con tu espíritu.

Dóminus vobíscum
Et cum spíritu tuo

El diácono (o el sacerdote):
Lectura del santo Evangelio según san N.
Léctio sancti Evangélii secúndum
Y mientras tanto hace la señal de la cruz sobre el libro y sobre su frente, labios y pecho.
El pueblo aclama:

R: / Gloria a ti, Señor. Glória tibi, Dómine.
El diácono (o el sacerdote), si se usa incienso, inciensa el libro.
Luego proclama el evangelio.
Acabado el evangelio el diácono (o el sacerdote) dice:
Palabra del Señor.
Todos aclaman:
R: / Gloria a ti, Señor Jesús.
Lectura (Proclamación)
Mc 9, 38-43. 45. 47-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos. 

Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros». Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo. Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar. Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale en­trar en la Vida manco, que ir con tus dos manos al infierno, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisia­do en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies al infierno. Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga».
S: Palabra del Señor .Te alabamos Señor
Verbum Domini. Laus tibi, Christe
Parola del Signore. Lode a te, o Cristo.

Homilía
OMELIA




Acabada la homilía, si la liturgia del día lo prescribe, se hace la profesión de fe:
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor,
En las palabras que siguen, hasta María Virgen, todos se inclinan.
que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo,
nació de santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado,
descendió a los infiernos,
al tercer día resucitó de entre los muertos,
subió a los cielos
y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.
Creo en el Espíritu Santo,
la santa Iglesia católica,
la comunión de los santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Amén.

Professio fidei
Credo in unum Deum, Patrem omnipotentem, factorem caeli et terrae, visibilium omnium et invisibilium. Et in unum Dominum Iesum Christum, Filium Dei unigenitum, et ex Patre natum ante omnia saecula. Deum de Deo, lumen de lumine, Deum verum de Deo vero, genitum, non factum, consubstantialem Patri: per quem omnia facta sunt. Qui propter nos homines et propter nostram salutem descendit de caelis. Et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine, et homo factus est. Crucifixus etiam pro nobis sub Pontio Pilato; passus et sepultus est, et resurrexit tertia die, secundum Scripturas, et ascendit in caelum, sedet ad dexteram Patris. Et iterum venturus est cum gloria, iudicare vivos et mortuos, cuius regni non erit finis. Et in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem: qui ex Patre Filioque procedit. Qui cum Patre et Filio simul adoratur et conglorificatur: qui locutus est per prophetas. Et unam, sanctam, catholicam et apostolicam Ecclesiam. Confiteor unum baptisma in remissionem peccatorum. Et expecto resurrectionem mortuorum et vitam venturi saeculi.

Credo in un solo Dio,
Padre onnipotente, creatore del cielo e della terra,
di tutte le cose visibili e invisibili.
Credo in un solo Signore, Gesù Cristo,
unigenito Figlio di Dio, nato dal Padre prima di tutti i secoli.
Dio da Dio, Luce da Luce, Dio vero da Dio vero;
generato, non creato; della stessa sostanza del Padre;
per mezzo di lui tutte le cose sono state create.
Per noi uomini e per la nostra salvezza discese dal cielo;
e per opera dello Spirito Santo
si é incarnato nel seno della Vergine Maria e si é fatto uomo.
Fu crocifisso per noi sotto Ponzio Pilato, morì e fu sepolto.
Il terzo giorno é risuscitato, secondo le Scritture;
é salito al cielo, siede alla destra del Padre.
E di nuovo verrà, nella gloria, per giudicare i vivi e i morti,
e il suo regno non avrà fine.
Credo nello Spirito Santo, che é Signore e da la vita,
e procede dal Padre e dal Figlio
e con il Padre e il Figlio é adorato e glorificato
e ha parlato per mezzo dei profeti.
Credo la Chiesa, una, santa, cattolica e apostolica.
Professo un solo battesimo per il perdono dei peccati.
Aspetto la risurrezione dei morti e la vita del mondo che verrà.
Amen.
Después se hace la plegaria universal u oración de los fieles, que se desarrolla de la siguiente forma:
lnvitatorio
El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición.

Intenciones
Las intenciones son propuestas por un diácono o, en su defecto, por un lector o por otra persona idónea.
El pueblo manifiesta su participación con una invocación u orando en silencio.
La sucesión de intenciones ordinariamente debe ser la siguiente:
a) por las necesidades de la Iglesia;
b) por los gobernantes y por la salvación del mundo entero;
e) por aquellos que se encuentran en necesidades particulares;
d) por la comunidad local.
Conclusión

El sacerdote termina la plegaria común con una oración conclusiva
Deinde fit oratio universalis, seu oratio fidelium.

Oratio Fidelium
ORACIONES DE LOS FIELES
PREGHIERA DEI FEDELI

LITURGIA EUCARÍSTICA
LITURGIA EUCHARISTICA
LITURGIA EUCARISTICA


Acabada la Liturgia de la Palabra, los ministros colocan en el altar el corporal, el puri­ficador, el cáliz y el misal; mientras tanto puede ejecutarse un canto adecuado.



Conviene que los fieles expresen su participación en la ofrenda, bien sea llevando el pan y el vino para la celebración de la eucaristía, bien aportando otros dones para las necesidades de la Iglesia o de los pobres.

El sacerdote se acerca al altar, toma la patena con el pan y, manteniéndola un poco elevada sobre el altar, dice en secreto: 

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te  presentamos; él será para nosotros pan de vida.

Después deja la patena con el pan sobre el corporal.

Si no se canta durante la presentación de las ofrendas, el sacerdote puede decir en voz alta estas palabras; al final el pueblo puede aclamar:
Bendito seas por siempre, Señor
El diácono, o el sacerdote, echa vino y un poco de agua en el cáliz, diciendo en secreto:
El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.

Después el sacerdote toma el cáliz y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, dice en secreto:
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

Después deja el cáliz sobre el corporal.
Si no se canta durante la presentación de las ofrendas, el sacerdote puede decir en voz alta estas palabras; al final el pueblo puede aclamar:
Bendito seas por siempre, Señor.
A continuación, el sacerdote, inclinado, dice en secreto:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu
humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia,
Señor, Dios nuestro.
Y, si se juzga oportuno, inciensa las ofrendas y el altar. A continuación el diácono o un ministro inciensa al sacerdote y al pueblo.

Luego el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos, diciendo en secreto:


Lava del todo mi delito, Señor, 
 limpia mi pecado.
     Lava me, Domine, ab iniquitate mea, et a peccato meo munda me. 
    Después, de pie en el centro del altar y de cara al pueblo, extendiendo y juntando las manos, dice una de las siguientes fórmulas: 
     Orad, hermanos,
para que este sacrificio, mío y vuestro,
sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
Orate, fratres, ut meum ac vestrum sacrificium acceptabile fiat apud Deum Patrem omnipotentem!
  
O bien: 
En el momento de ofrecer
el sacrificio de toda la Iglesia,
oremos a Dios, Padre todopoderoso. 
O bien: 
Orad, hermanos
para que, llevando al altar
los gozos y las fatigas de cada día,
nos dispongamos a ofrecer el sacrificio
agradable a Dios, Padre todopoderoso.

El pueblo responde:
El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia.

Luego el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración sobre las ofrendas.

ORACION SOBRE LAS OFRENDAS
Oratio SUPER OBLATA (nos ponemos de pie)
l’ORAZIONE SULLE OFFERTE. 


Dios misericordioso, concédenos que nuestra ofrenda te sea aceptable, y que, mediante ella, se nos abra la fuente de toda bendición. Por Jesu­cristo, nuestro Señor.

Concéde nobis, miséricors Deus, ut hæc nostra oblátio tibi sit accépta, et per eam nobis fons omnis benedictiónis aperiátur. Per Christum..

Accogli, Padre misericordioso, i nostri doni, e da quest'offerta della tua Chiesa fa' scaturire per noi la sorgente di ogni benedizione. Per Cristo nostro Signore.

Súper Oblata
La oración sobre las ofrendas termina siempre con la conclusión breve.
Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Si la oración se dirige al Padre, pero al final de la misma se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina
por los siglos de los siglos.

Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.

El pueblo aclama:
Amén.


Prex Eucharistica
PLEGARIA EUCARISTICA
PREGHIERA EUCARISTICA

En las plegarias eucarísticas se pueden nombrar junto al Obispo diocesano a los Obis­pos coadjutores o auxiliares y al Obispo que eventualmente preside una concelebración. Si el celebrante es Obispo, siempre se nombra a si mismo; el Obispo diocesano se nom­bra después del Papa; los otros Obispos se nombran a sí mismos después del Obispo diocesano.
En la plegaria eucarística primera o Canon romano pueden omitirse aquellas partes que están incluidas dentro de  corchetes.
PREFACIO Præfatio

El sacerdote comienza la plegaria eucarística con el prefacio. Con las manos extendidas dice:
El Señor esté con vosotros.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
El sacerdote, elevando las manos, prosigue:
Levantemos el corazón.
El pueblo responde:
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
El sacerdote, con las manos extendidas, añade:
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
El pueblo responde:
Es justo y necesario.
El sacerdote prosigue el prefacio con las manos extendidas.
Al final del prefacio junta las manos y, en unión del pueblo,




PREFACIO

Dominus vobiscum.
Et cum spiritu tuo.

Sursum corda.
Habemus ad Dominum.

Gratias agamus Domino Deo nostro.
Dignum et iustum est.

concluye el prefacio, can­tando o diciendo en voz alta:
Sanctus, sanctus, sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt caeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis. Benedictus qui venit in nomine
Domini. Hosanna in excelsis.
Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
                          Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
            Hosanna en el cielo.


Ahora se elige alguna de las Plegarias Eucarísticas
PLEGARIA EUCARÍSTICA III
31. El sacerdote, con las manos extendidas, dice:
Santo eres en verdad, Padre,
y con razón te alaban todas tus criaturas,
ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro,
con la fuerza del Espíritu Santo,
das vida y santificas todo,
y congregas a tu pueblo sin cesar,
para que ofrezca en tu honor
un sacrificio sin mancha
desde donde sale el sol hasta el ocaso.

32. Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas, dice:
Por eso, Padre, te suplicamos
que santifiques por el mismo Espíritu
estos dones que hemos separado para ti,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente, diciendo:
de manera que sean
Cuerpo y Sangre de Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
Junta las manos.
que nos mandó celebrar estos misterios.


33. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad,
como lo requiere la naturaleza de éstas.
Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió
y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
Tomad y comed todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por vosotros.
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.


34. Después prosigue:
Del mismo modo, acabada la cena,
Toma el cáliz y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:
tomó el cáliz,
dando gracias te bendijo,
y lo pasó a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco.
Tomad y bebed todos de él,
porque éste es el cáliz de mi Sangre,
Sangre de la alianza nueva y eterna,
que será derramada por vosotros
y por todos los hombres
para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mía.

Muestra el cáliz al pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.



35. Luego dice una de las siguientes fórmulas:
1 Éste es el Sacramento de nuestra fe.
O bien:
Éste es el Misterio de la fe.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.
¡Ven, Señor Jesús!
2 Aclamad el Misterio de la redención:
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Cada vez que comemos de este pan
y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.
3 Cristo se entregó por nosotros.
Y el pueblo prosigue, aclamando:
Por tu cruz y resurrección
nos has salvado, Señor.

36. Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

Así, pues, Padre,
al celebrar ahora el memorial
de la pasión salvadora de tu Hijo,
de su admirable resurrección y ascensión al cielo,
mientras esperamos su venida gloriosa,
te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia,
y reconoce en ella a la víctima

por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad,
para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo
y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.
Que él nos transforme en ofrenda permanente,                     
para que gocemos de tu heredad
junto con tus elegidos:
con María, la Virgen Madre de Dios,
los apóstoles y los mártires,
[san N.: santo del día o patrono]
y todos los santos, por cuya intercesión
confiamos obtener siempre tu ayuda.
Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación
traiga la paz y la salvación al mundo entero.
Confirma en la fe y en la caridad
a tu Iglesia, peregrina en la tierra:
a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.,
Puede hacerse también mención de los Obispos coadjutores o auxiliares y, en las concelebraciones, del Obispo que preside la celebración.
El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:
a mí, indigno siervo tuyo,
Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario, dice:
a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia de N.,
a mí, indigno siervo tuyo,
al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos,
y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende los deseos y súplicas de esta familia
que has congregado en tu presencia.
Reúne en torno a ti, Padre misericordioso,
a todos tus hijos dispersos por el mundo.
A nuestros hermanos difuntos
y a cuantos murieron en tu amistad
recíbelos en tu reino,
donde esperamos gozar todos juntos
de la plenitud eterna de tu gloria,
Junta las manos.
por Cristo, Señor nuestro,
por quien concedes al mundo todos los bienes.

37. Toma la patena, con el pan consagrado, y el cáliz y, sosteniéndolos elevados, dice:
Por Cristo, con él y en él,
a ti, Dios Padre omnipotente,
en la unidad del Espíritu Santo,
todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
Amén.

Después sigue el rito de la comunión.
RITO DE COMUNION
RITUS COMMUNIONIS
RITI DI COMUNIONE
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el sacerdote, con las manos juntas, dice:
Fieles a la recomendación del Salvador
y siguiendo su divina enseñanza,
nos atrevemos a decir:
O bien:
Llenos de alegría por ser hijos de Dios,
digamos confiadamente
la oración que Cristo nos enseñó:
O bien:
El amor de Dios ha sido derramado
en nuestros corazones
con el Espíritu Santo que se nos ha dado;
digamos con fe y esperanza:
O bien:
Antes de participar en el banquete de la
Eucaristía,
signo de reconciliación
y vinculo de unión fraterna,
oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Extiende las manos y, junto con el pueblo, continúa:

Padrenuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.

Pater noster, qui es in caelis:
sanctificétur nomen tuum;
advéniat regnum tuum;
fiat volúntas tua, sicut in caelo, et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie;
et dimítte nobis débita nostra,
sicut et nos dimíttimus debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentatiónem;
sed líbera nos a malo.

Padre nostro, che sei nei cieli,
sia santificato il tuo nome,
venga il tuo regno, sia fatta la tua volontà,
come in cielo così in terra.
Dacci oggi il nostro pane quotidiano,
e rimetti a noi i nostri debiti
come noi li rimettiamo ai nostri debitori,
e non ci indurre in tentazione, ma liberaci dal male.
.
El sacerdote, con las manos extendidas, prosigue él solo:
Líbranos de todos los males, Señor,
y concédenos la paz en nuestros días,
para que, ayudados por tu misericordia,
vivamos siempre libre de pecado
y protegidos de toda perturbación,
mientras esperamos la gloriosa venida
de nuestro Salvador Jesucristo.
Liberaci, o Signore, da tutti i mali,
concedi la pace ai nostri giorni;
e con l'aiuto della tua misericordia,
vivremo sempre liberi dal peccato e sicuri da ogni turbamento,
nell'attesa che si compia la beata speranza,
e venga il nostro Salvatore Gesù Cristo.
Tuo é il regno, tua la potenza
e la gloria nei secoli
Junta las manos.
El pueblo concluye la oración, aclamando:
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice en voz alta:
Señor Jesucristo,
que dijiste a tus apóstoles:
"La paz os dejo, mi paz os doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados,
sino la fe de tu Iglesia
y, conforme a tu palabra,
concédele la paz y la unidad.
Junta las manos.
Tú que vives y reinas
por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:
Amén.
El sacerdote, extendiendo y juntando las manos, añade:
La paz del Señor esté siempre con vosotros.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
Luego, si se juzga oportuno, el diácono, o el sacerdote, añade:
Daos fraternalmente la paz.
O bien:
Como hijos de Dios, intercambiad ahora
un signo de comunión fraterna.
O bien:
En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su
cruz,
daos la paz como signo de reconciliación.
O bien:
En el Espíritu de Cristo resucitado,
daos fraternalmente la paz.
Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz. El sacerdote da la paz al diácono o al ministro.
Después toma el pan consagrado, lo parte sobre la patena, y deja caer una parte del mismo en el cáliz, diciendo en secreto:
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo,
unidos en este cáliz,
sean para nosotros
alimento de vida eterna.


Mientras tanto se canta o se dice:
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: miserere nobis.
Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: dona nobis pacem

Agnello di Dio, che togli i peccati del mondo, abbi pietà di noi.
Agnello di Dio, che togli i peccati del mondo, abbi pietà di noi.
Agnello di Dio, che togli i peccati del mondo, dona a noi la pace.

Si la fracción del pan se prolonga, el canto precedente puede repetirse varias veces. La última vez se dice: danos la paz.
A continuación el sacerdote, con las manos juntas, dice en secreto:
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo,
que por voluntad del Padre,
cooperando el Espíritu Santo,
diste con tu muerte la vida al mundo,
líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre,
de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos
y jamás permitas que me separe de ti.

O bien:
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre
no sea para mí un motivo de juicio y condenación,
sino que, por tu piedad,
me aproveche para defensa de alma y cuerpo
y como remedio saludable.

El sacerdote hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo, diciendo:
Éste es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:
Señor, no soy digno
de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya
bastará para sanarme.
El sacerdote dice en secreto:
El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
Y comulga reverentemente el Cuerpo de Cristo.
Después toma el cáliz y dice en secreto:
La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.

Y bebe reverentemente la Sangre de Cristo.
Después toma la patena o la píxide, se acerca a los que quieren comulgar y les  presenta el pan consagrado, que sostiene un poco elevado, diciendo a cada uno de ellos:
El Cuerpo de Cristo.
El que va a comulgar responde:
Amén.
Y comulga.



El diácono y los ministros que distribuyen la Eucaristía observan los mismos ritos.
Si se comulga bajo las dos especies, se observa el rito descrito en su lugar. (Instr. Gen. n. 240-252).
Cuando el sacerdote comulga el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de comunión.
Acabada la comunión, el diácono, el acólito, o el mismo sacerdote, purifica la patena sobre el cáliz y también el mismo cáliz, a no ser que se prefiera purificarlo en la credencia después de la misa.
Si el sacerdote hace la purificación, dice en secreto:
Haz, Señor,
que recibamos con un corazón limpio
el alimento que acabamos de tomar,
y que el don que nos haces en esta vida nos aproveche para la eterna.
Después el sacerdote puede ir a la sede. Si se juzga oportuno, se pueden guardar unos momentos de silencio o cantar un salmo o cántico de alabanza.
Luego, de pie en la sede o en el altar, el sacerdote dice:
Oremos.
Y todos, junto con el sacerdote, oran en silencio durante unos momentos, a no ser que este silencio ya se haya hecho antes.
Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice la oración después de la comunióñ.

POSTCOMMUNIO
ORACION DESPUES DE LA COMUNION
DOPO LA COMUNIONE
Oremus
Por esta eucaristía que hemos celebrado, renueva, Señor, nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte anunciamos y compartimos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sit nobis, Dómine, reparátio mentis et córporis cæléste mystérium, ut simus eius in glória coherédes, cui, mortem ipsíus annuntiándo, compátimur. Qui vivit et regnat in sæcula sæculórum..
  
 Questo sacramento di vita eterna ci rinnovi, o Padre, nell'anima e nel corpo, perché, comunicando a questo memoriale della passione del tuo Figlio, diventiamo eredi con lui nella gloria. Per Cristo nostro Signore.

La oración después de la comunión termina con la conclusión breve.
Si la oración se dirige al Padre:
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Si la oración se dirige al Padre, pero al final de la misma se menciona al Hijo:
Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Si la oración se dirige al Hijo:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
El pueblo aclama:
Amén.
Oratio Super Populum
BENDICIONES SOLEMNES

Inclinaos para recibir la bendición.
Luego, el sacerdote, extendidas las manos sobre el pueblo, dice la bendición.
Todos responden: Amen.

RITUS CONCLUSIONIS
RITO DE CONCLUSION
En este momento se hacen, si es necesario y con brevedad, los oportunos anuncios o advertencias al pueblo.

Después tiene lugar la despedida. El sacerdote extiende las manos hacia el pueblo y dice:


El Señor esté con vosotros.
El pueblo responde:
Y con tu espíritu.
El sacerdote bendice al pueblo, diciendo:
La bendición de Dios todopoderoso,
Padre, Hijo +  y Espíritu Santo,
descienda sobre vosotros.
El pueblo responde:
Amén.



Aclaración de CONALI respecto del Día de la

Oración por Chile año 2008
Tal como se informara el 6 de junio pasado 2008, por
disposición de la Santa Sede, en el último domingo de septiembre se usará el formulario y las lecturas del domingo correspondiente del Tiempo Ordinario, al haber sido restituida la Solemnidad de la Virgen del Carmen a su fecha originaria: 16 de julio.
Esto no suprime el Día de oración por Chile ni impide las procesiones de la Virgen del Carmen.
Fuente: Comisión Nacional de Liturgia
CECh, CONALI
Santiago, 23/09/2008