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sábado, 18 de agosto de 2018

No he recibido gracia alguna que no ha haya venido por María.


18 DE AGOSTO DEL 2018
PASCUA DE SAN ALBERTO HURTADO Y DÍAZ DE RENOVACIÓN DE LA ALIANZA DE AMOR



DOS MIRADAS MARIANA PARA EL TIEMPO ACTUAL

Lo que la Santísima Virgen ha hecho por mi vocación; A ella le debo que me sacó del pecado, que me alentó.

¡Cuánto recurría a Ella y con confianza!

¡Cómo me ha ayudado en exámenes, negocios y menudencias!

En defender afuera mi vocación donde tantos han naufragado, inspiraciones…. Deseo de la más alta santidad.

No he recibido gracia alguna que no ha haya venido por María.

San Alberto Hurtado C. Sacerdote Jesuita Chileno





SI TU ME MIRAS, EL SEGUIRA TU MIRADA








Mi tarea es anunciar a la Santísima Virgen María, mostrarla a nuestro tiempo como la colaboradora permanente del Señor en toda su obra redentora, 
como la Corredentora y Mediadora de gracias 
a la Santísima Virgen en su profunda unión con el Señor, en biunidad 
con él, con la misión específica que ella tiene 
desde su Santuario de Schoenstatt, para el tiempo actual

(Padre José Kentenich. Platica en Milwaukee 1958)



Mi tarea es anunciar a la Santísima Virgen María







Luis Alberto Miguel Hurtado Cruchaga, venerado por la Iglesia católica como san Alberto Hurtado (Viña del Mar, 22 de enero de 1901-Santiago, 18 de agosto de 1952), fue un abogado, legislador y jesuita chileno.



Josef Kentenich (Gymnich, Alemania, 16 de noviembre de 1885 – Schoenstatt, 15 de septiembre de 1968), en español José Kentenich , fue un sacerdote católico alemán, miembro de la Sociedad del Apostolado Católico y fundador del Movimiento Apostólico de Schoenstatt.


FOTOS ANTONIO BARBAGELATA FIGARI
TEXTO VARIAS FUENTES

martes, 20 de diciembre de 2016

San Alberto Hurtado nos habla esta Navidad



María, desde que concibió a Jesús, no vive Ella 

sino Jesús. 








Al dar mi último saludo de Navidad, quisiera darles las gracias a todos los amigos conocidos y desconocidos que, de muy lejos a veces, han ayudado a esta obra de simple caridad de Evangelio, que es el Hogar de Cristo.

Al partir, volviendo a mi Padre Dios, me permito confiarles un último anhelo: el que se trabaje por crear un clima de verdadero amor y respeto al pobre, porque el pobre es Cristo. "Lo que hiciereis al más pequeñito, a mí me lo hacéis" (Mt 25,40).
(14 de agosto de 1952, Clínica de la Universidad Católica 






Mi Salvador no habla.


Mi Salvador no habla. Puedo hablarle, no me contestará. Quiere que yo sea su voz. Quiere mi cooperación de apóstol. Por mí quiere hablar en Chile hoy... Él vino a dar el primer paso, pero no quiso hacerlo todo por amor a mí: Quiere no sólo que yo lo imite, sino que obre en Él y prolongue su acción, trabajando con su impulso y a sus órdenes. Quiere tener acciones en su Cuerpo Místico que no tuvo en su cuerpo mortal: Quiere ser soldado, aviador, madre, universitario, envejecer, enfermar de cáncer, ser andinista, enseñar un hijo... ¿Cómo? En nosotros y por nosotros, que vivimos su vida obrando bajo su impulso: Haciendo nuestra obra como suya, como Él la habría hecho en nuestro lugar...
(un disparo en la eternidad)




María, desde que concibió a Jesús, no vive Ella sino Jesús. 


María, desde que concibió a Jesús, no vive Ella sino Jesús. La santa voluntad de Dios, es el cojín donde reposa su corazón.
San José: imagen de la autoridad humilde y amorosa, del trabajo alegre y diligente... de la resignación perfecta en la voluntad de Dios. Vive entre misterios que desharían la pobre naturaleza humana, pero por la fe, esperanza y caridad reposa en estos mismos misterios.

El Niñito es el Verbo hecho carne (cf. Jn 1,14). La Virgen es la más asociada a Él, también en su pobreza e injurias, hasta el fin. Lo pone echadito en el pesebre. Se queda en altísima contemplación. Es mi hora de adoración junto a la Virgen María.
¿Coloquio? ¿Comprendes mi lenguaje? ¿Ves que es un llamamiento que te hago? ¿Delante de mi pesebre no huyen de tu corazón pensamientos de vanidad y comodidades? Señor, yo soy aquel ciego que ve los hombres como si fuesen árboles... así yo: hazme ver más claro.

(Un  d i s p a r o   a   l a   e t e r n i d a d)



 Fotos Antonio Barbagelata Figari
Textos Universidad Católica.

jueves, 18 de agosto de 2016

“Oh bendita vida activa, toda consagrada a mi Dios, toda entregada a los hombres”.

SANTUARIO SAN ALBERTO HURTADO
18 DE AGOSTO LA PASCUA  DE SAN ALBERTO HURTADO CRUCHAGA

22 DE ENERO 1901
18 DE AGOSTO 1952

DIA DE LA SOLIDARIDAD


La muerte para el cristiano no es el gran susto, sino la gran esperanza.

San Alberto Hurtado



















Jaculatorias del fondo del alma, contento, Señor, contento. Y para estarlo, decirle a Dios siempre: “Sí, Padre”.

San Alberto Hurtado





























































































La Santa Misa es por esto el sacramento del optimismo. Efectivamente, hay en la institución de la Sagrada Eucaristía, cuatro palabras, por demás decidoras, que resumen toda la teología de la Eucaristía, que es también la teología del optimismo. En la última noche que el Señor pasó con sus discípulos, como los hubiese amado, quiso amarlos hasta el fin (cf. Jn 13,1); se sentó a la mesa, en sus santas y venerables manos tomó el pan, lo bendijo, lo partió, y lo dio.
Lo tomó. En la noche de la institución, sobre la mesa del convite, había una canasta de pan... con multitud de panes, tan pobres como los del pequeño Ignacio, y Cristo tomó uno, el que quiso... no por mérito suyo, sino por su inmensa dignación... De entre los 2.000.000.000 de hombres me escogió a mí, me llamó a mí, a ser su hijo, me invita a hacer algo, algo grande. ¿Lo podré?
Lo bendijo. Lo cargó con su bendición y lo transubstanció. Sobre el altar, un copón de hostias: harina y agua... arrugadas, amarillas, hilachentas... Cargadas de la bendición de Cristo. Al asistir cada día al Ofertorio, veré al sacerdote que ofrece algo tan pobre. ¿No tiene vergüenza? Pero en la consagración, ¡esa pobreza, se transforma en divinidad!
Lo partió. Y ese pan preparado, lo rompe... Vea romper esa hostia... Los sacrificios... no para destruir, sino para dar. El grano de trigo... si no muere (cf. Jn 12,24).
Lo dio. El fin de mi vida: darme. Darme entero a los demás, con optimismo, porque cargado de la bendición divina. Si yo pudiera asistir cada día a Misa, comulgar cada día... ¡Cuánto sentido de optimismo tendría mi vida!

Y luego durante el día, orar... Orar sabiendo que Él vive en mí. Que no [somos] dos sino uno. [Es una enseñanza] de fe: la habitación de Dios en el alma. ¡Nosotros! No yo solo. Él en mí. ¿Valgo algo? ¡Ya lo creo! ¡A Ti solo me he entregado!
San Alberto Hurtado Cruchaga












































































































































































































María, desde que concibió a Jesús, no vive Ella sino Jesús. La santa voluntad de Dios, es el cojín donde reposa su corazón.

San Alberto Hurtado Cruchaga


































































Bajo los harapos de pobre y bajo esa capa de suciedad que los desfigura por completo, se esconden cuerpos que pueden llegar a ser robustos y se esconden almas tan hermosas como el diamante.

San Alberto Hurtado Cruchaga









Fotos y video Antonio Barbagelata Figari