Agosto mes de la Solidaridad

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martes, 2 de octubre de 2012

SÍNODO DE LOS OBISPOS XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN PARA LA TRANSMISIÓN DE LA FE CRISTIANA 7 AL 28 DE OCTUBRE 2012






La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana, que tendrá lugar desde el 7 hasta el 28 de octubre de 2012





7 de octubre XXVII Domingo "per annum"
Plaza de San Pedro, 9.30
CAPILLA PAPAL
Santa Misa con ocasión de la apertura del Sínodo de los Obispos y proclamación de san Juan de Ávila y santa Hildegarda de Bingen "Doctores de la Iglesia"




«Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado» (Mt 28, 19-20). Con estas palabras, Jesucristo, antes de subir al cielo y sentarse a la derecha de Dios Padre (cf. Ef 1, 20), envió a sus discípulos a proclamar la Buena Noticia al mundo entero. Ellos representaban un pequeño grupo de testigos de Jesús de Nazaret, de su vida terrena, de su enseñanza, de su muerte y sobre todo
de su resurrección (cf. Hch 1, 22). La tarea era inmensa, más allá de sus posibilidades. Para darles coraje el Señor Jesús promete la venida del Paráclito, que el Padre enviará en su nombre (cf. Jn 14, 26) y que los «guiará hasta la verdad completa» (Jn 16, 13). Además, asegura su presencia constante: «Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» (Mt 28, 20).
Después del acontecimiento de Pentecostés, cuando el fuego del amor de Dios se posó sobre los apóstoles (cf. Hch 2, 3) unidos en oración «en compañía de algunas mujeres, y de María la madre de Jesús» (Hch 1, 14), el mandato del Señor Jesús comenzó a realizarse. El Espíritu Santo, que Jesucristo da en abundancia (cf. Jn 3, 34), está en el origen de la Iglesia, que es por naturaleza misionera. En efecto, apenas recibida la unción del Espíritu, san Pedro Apóstol «presentándose ... levantó su voz» (Hch 2, 14)
proclamando la salvación en nombre de Jesús, «que Dios ha constituido Señor y Cristo» (Hch 2, 36). Transformados por el don del Espíritu, los discípulos se dispersaron por el mundo entonces conocido y difundieron el «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1, 1). Su anuncio ha llegado a las regiones de la cuenca Mediterránea, de Europa, de África y de Asia.
Guiados por el Espíritu, don del Padre y del Hijo, sus sucesores han continuado dicha misión, que conserva su actualidad hasta el fin de los siglos. Mientras la Iglesia exista debe anunciar el Evangelio de la venida del Reino de Dios, la enseñanza de su Maestro y Señor y, sobre todo, la persona de Jesucristo."

(Nikola Eterović Arzobispo titular de Cibale Secretario General)




EL SÍNODO DE LOS OBISPOS:
INTRODUCCIÓN
El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el Papa Pablo VI (15 Septiembre de 1965), en respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el buen espíritu nacido de la experiencia conciliar. 

Etimológicamente hablando la palabra "sínodo", derivada de los términos griegos "syn" (que significa "juntos") y "hodos" (que significa "camino"), expresa la idea de "caminar juntos". Un sínodo es un encuentro religioso o asamblea en la que unos obispos, reunidos con el Santo Padre, tienen la oportunidad de intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal. 

El Sínodo puede ser definido, en términos generales, como una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo. El Papa Juan Pablo II decía que el Sínodo es "una expresión particularmente fructuosa y un instrumento de la colegialidad episcopal"(Discurso al Consejo de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos [30 Abril 1983]: "Osservat. Rom.", 1.V.1983.). Ya en la fase preparatoria del Concilio Vaticano II maduró la idea de una estructura, todavía por determinar, que pudiera proporcionar a los obispos los medios para asistir al Papa en el gobierno de la Iglesia universal. El Cardenal Silvio Oddi, entonces Arzobispo y Pro-Nuncio Apostólico en la República Arabe Unida (Egipto), hizo una propuesta, el 15 de noviembre de 1959, para establecer un órgano de gobierno central de la Iglesia o, usando sus palabras, "un órgano consultivo". Decía: "Desde muchas partes del mundo llegan quejas de que la Iglesia no tenga, a parte de las Congregaciones, un órgano permanente de consulta. Por tanto debería establecerse una especie de 'Concilio en miniatura' formado por personas de toda la Iglesia, que pueda reunirse periódicamente, al menos una vez al año, para tratar los problemas más importantes y sugerir nuevas posibles direcciones en la marcha de la Iglesia. Este órgano abarcaría toda la Iglesia, al igual que las Conferencias episcopales reúnen toda o parte de la jerarquía de uno o varios países, y al igual que otros órganos, como el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), extienden su actividad en beneficio de todo un continente". 

El Cardenal Alfrink, Arzobispo de Utrecht, escribió el 22 de diciembre de 1959: "Con términos claros proclama el Concilio que el gobierno de la Iglesia universal es, por derecho propio, ejercido por el colegio de los obispos con el Papa como cabeza. De aquí se deduce que, por un aparte, el cuidado de la Iglesia universal es responsabilidad de cada obispo tomado singularmente y también, por otra parte, que todos los obispos participan en el gobierno de la Iglesia universal. Esto puede hacerse no solamente convocando un concilio ecuménico, sino también creando nuevas instituciones. Un consejo permanente de obispos especializados, elegidos de toda la Iglesia, podría encargarse de una función legislativa en unión con el Sumo Pontífice y los c ardenales de la Curia Romana. Las Congregaciones mantendrían entonces solamente un poder consultivo y ejecutivo". 

Fue, sin embargo, el Papa Pablo VI, siendo todavía Arzobispo de Milán, quien dió fuerza a estas ideas. En el discurso conmemorativo con ocasión de la muerte del Papa Juan XXIII, hacía referencia a una "continua colaboración del episcopado, todavía no efectiva, que permanecería personal y unitiva, pero que tendría la responsabilidad del gobierno de la Iglesia universal". 

Elegido Papa, volvió al concepto de colaboración en el colegio episcopal - los obispos en unión con el sucesor de S. Pedro- en el discurso a la Curia Romana (21 Septiembre 1963), en la apertura de la segunda sesión del Concilio Vaticano II (29 Septiembre 1963) y en la clausura de la misma (4 Diciembre 1963). 

Finalmente, al concluir el discurso inaugural de la última sesión del Concilio (14 Septiembre 1965), el mismo Papa Pablo VI hizo pública su intención de instituir el Sínodo de los Obispos con estas palabras: "Tenemos la alegría de anunciaros Nos mismos la institución, tan deseada por este Concilio, de un Sínodo de los obispos, que, compuesto de obispos, nombrados la mayor parte por las Conferencias episcopales con nuestra aprobación, será convocado, según las necesidades de la Iglesia, por el Romano Pontífice, para su consulta y colaboración, cuando, para el bien general de la Iglesia, le parezca a El oportuno. 

No es necesario añadir que esta colaboración del episcopado tiene que ser de gran beneficio a la Santa Sede y a toda la Iglesia, de modo particular al cotidiano trabajo de la Curia Romana, a la que estamos tan agradecidos por su valiosísima ayuda, y de la que, como los obispos en sus diócesis, también Nos tenemos permanentemente necesidad para nuestras solicitudes apostólicas. Las normas y demás información serán dadas a conocer cuanto antes a esta asamblea. Nos, no hemos querido privarnos del honor y de la satisfacción de daros esta sucinta comunicación para testimoniaros una vez más personalmente nuestra confianza, y nuestra unión fraterna. Esta nueva institución, singular y esperanzadora, la ponemos bajo la protección de la Santísima Virgen María". 

Al día siguiente (15 Septiembre 1965), al inicio de la 128ª Congregación general, el entonces Obispo Pericles Felici, Secretario General del Concilio, promulgó el "motu proprio" Apostolica sollicitudo con el cual venía oficialmente instituido el Sínodo de los Obispos.



HISTORIA DE LOS SÍNODOS
21 asambleas del Sínodo de los Obispos celebradas tras el Concilio Vaticano II, cuando Pablo VI volvió a convocar esta institución colegial.


1. I Asamblea General Ordinaria
•       Sesiones: 29 de septiembre - 29 de octubre de 1967
•       Padres sinodales: 197
•       Tema: «Preservación y fortalecimiento de la fe católica, su integridad, su fuerza, su desarrollo, su coherencia doctrinal e histórica»

Pablo VI estableció los objetivos de esta primera Asamblea General: «...la preservación y el fortalecimiento de la fe católica, su integridad, su fuerza, su desarrollo, su coherencia doctrinal e histórica». Uno de los resultados del encuentro fue la recomendación hecha por los Padres sinodales para crear una Comisión Teológica Internacional, que ayudase a la Congregación para la Doctrina de la Fe, así como para ampliar un debate sobre los enfoques de la investigación teológica. En 1969 Pablo VI estableció dicha Comisión.

El Sínodo pidió también una revisión del Código de Derecho Canónico de 1917, con la intención de hacerlo más pastoral y actual en su tono y énfasis. El trabajo fue iniciado posteriormente por Pablo VI y terminado bajo el pontificado de Juan Pablo II, con la promulgación en 1983 del Código de Derecho Canónico revisado.

Otras cuestiones pastorales fueron discutidas y remitidas al Papa a modo de recomendaciones: las Conferencias Episcopales debían tener mayor control sobre los seminarios en sus respectivos territorios; se recomendaron los procedimientos relativos a los matrimonios mixtos, aprobados por el Papa en 1970; se aprobó el nuevo orden de la Misa, que entró en vigor en 1969.


2. I Asamblea General Extraordinaria

•       Sesiones: 11 de octubre - 28 de octubre de 1969
•       Padres sinodales: 146
•       Tema: «La cooperación entre la Santa Sede y las Conferencias Episcopales»

Esta Asamblea General convocada de manera extraordinaria tuvo como objetivo buscar y examinar los modos y procedimientos para poner en práctica la colegialidad de los Obispos con el Papa, tema que gozaba de gran atención en la declaraciones sobre la Iglesia formuladas en el Concilio Vaticano II. Este encuentro abrió la puerta a una mayor participación de los Obispos con el Papa y de cada uno de ellos en el cuidado pastoral de la Iglesia universal.

El énfasis principal de estas sesiones recayó sobre dos puntos básicos: 1. la colegialidad de los Obispos con el Papa; 2. la relación de las Conferencias Episcopales con el Papa y con cada uno de los Obispos. Posteriormente se remitieron diversas recomendaciones al Papa, tres de las cuales recibieron una atención inmediata: 1. que el Sínodo se celebrase a intervalos regulares, cada dos años (para luego cambiar a "cada tres años"); 2, que la Secretaría General ejerciera una labor organizativa y funcional entre las Asambleas Sinodales; 3. que los Obispos pudiesen sugerir temas para las futuras Asambleas.

Entre la segunda y la tercera Asamblea Sinodal se creó un Consejo consultivo de la Secretaría General, compuesto por 12 Obispos elegidos y 3 designados por el Papa. Este Consejo se reunió por primera vez del 12 al 15 de mayo de 1970, con la intención de facilitar la comunicación con las Conferencias Episcopales y formular la agenda de la siguiente Asamblea. Después de este encuentro, se inició una consulta general y mundial de los Obispos, con objeto de que sugirieran temas para la asamblea siguiente. Esta consulta comienza ahora en los últimos días de una Asamblea Sinodal. Desde entonces el Consejo de la Secretaría General, elegido en cada Sínodo para la preparación de la asamblea siguiente, ha llegado a ser una característica permanente de la Secretaría General.



3. II Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 30 de septiembre - 6 de noviembre de 1971 (la más larga hasta el día de hoy)
•       Padres sinodales: 210
•       Tema: «El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo»

Los Padres sinodales, en esta ocasión, debatieron sobre el sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo. Durante las sesiones elogiaron la dedicación de los sacerdotes por todo el mundo en su ministerio de la Palabra y el Sacramento, así como su tarea pastoral en el apostolado. Al mismo tiempo prestaron atención a las varias dificultades que los sacerdotes encontraron en su ministerio.

Los Padres sinodales, además, trataron el tema de la justicia subrayando la necesidad de relacionar el Evangelio con las circunstancias mundiales y locales. En respuesta a ello, los Padres sinodales trazaron un programa de ocho puntos para la acción a nivel internacional y recomendaron que la Iglesia, a nivel local, impulsase la educación y la colaboración ecuménica en el campo de la justicia.


4. III Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 27 de septiembre - 26 de octubre de 1974
•       Padres sinodales: 209
•       Tema: «La evangelización en el mundo moderno»


En esta asamblea los Padres sinodales enfatizaron de nuevo el carácter esencial misionero de la Iglesia y el deber de cada uno de sus miembros de llevar el testimonio de Cristo al mundo. En este sentido se trató el tema de la liberación, ligado a la obra de la evangelización que tiende a liberar a las personas del pecado. Las recomendaciones y propuestas de los Padres sinodales presentadas al Papa fueron utilizadas en la formulación de la Exhortación Apostólica «Evangelii nuntiandi» del 8 de diciembre 1975.



5. IV Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 30 de septiembre - 29 de octubre de 1977
•       Padres sinodales: 204
•       Tema: «El catecismo de nuestro tiempo»


El debate de los Padres sinodales, que prestó una especial atención a la catequesis de los niños y de los jóvenes, dio como resultado una serie de treinta y cuatro propuestas o "proposiciones" y más de novecientas sugerencias relativas al tema en cuestión. En dichas recomendaciones fueron tratadas seis áreas generales: la importancia de la renovación catequística, la naturaleza de la verdadera catequesis, las personas involucradas en la catequesis, la necesidad continua de una catequesis para todos los cristianos, los medios o canales de la catequesis y los aspectos particulares relativos a la catequesis.

En dicha ocasión los Padres sinodales, por primera vez, publicaron una declaración sinodal titulada «Mensaje al Pueblo de Dios». Los Padres sinodales puntualizaron en dicho mensaje que Cristo es el centro de la salvación y, por lo tanto, de la catequesis. A la vez, pusieron en evidencia que todos los cristianos tienen la responsabilidad de llevar a Cristo al mundo. Poco después de la conclusión del Sínodo, el Papa Juan Pablo II publicó la Exhortación Apostólica «Catechesi tradendae» del 17 de octubre 1979 que se valió de un gran número de reflexiones y de propuestas de los Padres sinodales.



6. Sínodo particular para los Países Bajos

•       Sesiones: 14-31 de enero de 1980
•       Padres sinodales: 19
•       Tema: «La situación pastoral en los Países Bajos»


El Sínodo particular para los Países Bajos, también llamado «Sínodo holandés», que se desarrolló en Roma, trató el tema del concepto acuñado en el Concilio Vaticano II del misterio de la comunión de la Iglesia y sus implicaciones prácticas, tanto en ámbito local como universal, concentrándose en la figura del Obispo como Maestro de Fe y Pastor de las almas, en su diócesis y en la Conferencia Episcopal. En su conclusión la asamblea adoptó resoluciones relativas al sacerdocio ministerial, la vida religiosa, la participación de los laicos en la misión de la Iglesia y las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Un Consejo sinodal, especialmente constituido al final de este Sínodo particular, se reúne periódicamente con la Secretaría General para continuar la evaluación de la situación pastoral y para promover la aplicación de las resoluciones sinodales.



7. V Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 26 de septiembre - 25 de octubre de 1980
•       Padres sinodales: 216
•       Tema: «La familia cristiana»


La reafirmación de la enseñanza de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio y los contenidos de la Encíclica «Humanae vitae» fueron la tarea central de este Sínodo. En esta Asamblea, los Padres sinodales redactaron el "Mensaje a las familias cristianas en el mundo moderno" y propusieron una "Carta de los derechos de la familia" que Juan Pablo II concretó el 22 de octubre de 1983. El Papa publicó además la Exhortación Apostólica «Familiaris consortio» del 22 de noviembre de 1981, como fruto de la discusión y de las propuestas de la Asamblea.



8. VI Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 29 de septiembre - 29 de octubre de 1983
•       Padres sinodales: 221
•       Tema: «La penitencia y el perdón en la misión de la Iglesia»

La Asamblea y el tema coincidieron con el Año Santo «extraordinario» proclamado por el Santo Padre para conmemorar el 1950º aniversario de la Redención del mundo mediante la muerte de Cristo. Durante la Asamblea los Padres sinodales trataron los argumentos inherentes al tema poniendo de relieve la necesidad de aplicar los frutos de la Redención de Cristo a la vida de cada persona y, por lo tanto, a la sociedad. En un documento publicado por la Asamblea, los Padres sinodales invitaron al mundo a la «reconciliación» y proclamaron «la Iglesia como sacramento de reconciliación y signo de la misericordia de Dios hacia el pecador». El trabajo desarrollado por los Padres sinodales durante este Sínodo sirvió como base para la Exhortación Apostólica post-sinodal «Reconciliatio et paenitentia» del 2 de diciembre 1984, que por primera vez fue llamado documento «post-sinodal».



9. II Asamblea General Extraordinaria

•       Sesiones: 24 de noviembre - 8 de diciembre de 1985
•       Padres sinodales: 165
•       Tema: «Vigésimo aniversario de las conclusiones del Concilio Vaticano II»

Convocado de forma especial por el Papa Juan Pablo II, el Sínodo conmemoró el XX aniversario de la conclusión del Concilio Vaticano II y evaluó el estado de renovación de la Iglesia. Según su estatuto, este Sínodo reunió a todos los Presidentes de las más de cien Conferencias Episcopales del mundo entero y a otras diversas personas.

Las discusiones se centraron en los documentos del Concilio Vaticano II y en su aplicación por parte de la Iglesia en todo el mundo. En esta Asamblea los Padres sinodales redactaron un informe final («Relatio finalis»), difundido en la sesión de clausura junto al «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios». En respuesta a la propuesta de los Padres sinodales en esta Asamblea, el Santo Padre autorizó la compilación y publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, difundido en 1992.



10. VII Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 1 - 30 de octubre de 1987
•       Padres sinodales: 232
•       Tema: «La vocación y la misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo»

A través de la consideración de los conceptos de vocación («ser») y de misión («actuar») en el contexto del Concilio Vaticano II de la comunión eclesial, los Padres sinodales quisieron subrayar el carácter distintivo del laico en la vida de la Iglesia (comunión en la santidad) y su obra de evangelización en el mundo (carácter secular). Por tratarse de este argumento, el Sínodo registró una significativa presencia de laicos como oyentes; algunos laicos fueron invitados a hablar ante la asamblea general y a expresar sus opiniones en los círculos menores y por primera vez una mujer y un hombre fueron designados como Secretarios Especiales Adjuntos. Las informaciones resultantes del Sínodo, en particular las cincuenta y cuatro propuestas de la Asamblea General, fueron utilizadas para la formulación de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Christifideles laici» del 30 de diciembre de 1988.



11. VIII Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 30 de septiembre - 28 de octubre de 1990
•       Padres sinodales: 238
•       Tema: «La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales»

Teniendo en cuenta la tarea de la Segunda Asamblea General Ordinaria del Sínodo (1971) que trató desde el punto de vista teológico el sacerdocio y sus implicaciones en el ministerio sacerdotal, este Sínodo tuvo un tono más pastoral, centrado en la formación sacerdotal y en la «persona» del sacerdote mismo, diocesano y religioso, antes y después de la ordenación. En las sesiones fue notable el acuerdo general entre los Padres sinodales, tanto en la discusión como en el tratamiento del tema. Al término del Sínodo, los Padres sinodales presentaron al Santo Padre cuarenta y un propuestas que, junto a otras informaciones resultantes del proceso sinodal, sirvieron para la preparación de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Pastores dabo vobis» del 25 de marzo de 1992.



12. I Asamblea Especial para Europa

•       Sesiones: 28 de noviembre - 14 de diciembre de 1991
•       Padres sinodales: 137
•       Tema: «Somos testigos de Cristo que nos liberó»

El 22 de abril de 1990 durante su visita apostólica a Checoslovaquia, en la ciudad de Velehrad, sede de la tumba de San Metodio, co-patrono de Europa junto con los Santos Cirilo y Benedicto, el Santo Padre anunció su deseo de convocar una Asamblea Especial para Europa del Sínodo de los Obispos a fin de discernir el kairos de la situación creada por los grandes cambios ocurridos en Europa y para evaluar la función de la Iglesia en los esfuerzos de renovación y reconstrucción en el continente. La naturaleza especial del Sínodo y su breve período de preparación han requerido varias modificaciones en los estatutos sinodales, por ejemplo, en vez de los documentos «Lineamenta» e «Instrumenum laboris» fueron preparadas una breve guía para la reflexión («Itinerarium») y una síntesis («Summarium»); fueron introducidos criterios especiales para los delegados episcopales con el fin de permitir una más amplia representación de los obispos de Europa central y del Este, etc.

Uno de los eventos más importantes de la preparación fue un simposio pre-sinodal promovido por el Pontificio Consejo para la Cultura. En él se reunieron los intelectuales de Europa occidental y del Este para una reflexión común sobre el tema del Sínodo. Al mismo tiempo, representantes de la Iglesia ortodoxa y de las principales comunidades cristianas en Europa fueron invitados, en un espíritu de ecumenismo, a participar por primera vez en una asamblea sinodal como «delegados fraternos».

El trabajo de la Asamblea Especial culminó con la publicación de una «Declaración», en la cual los Padres sinodales delinearon un programa para la nueva evangelización de Europa, lanzando un llamamiento a todos los ciudadanos europeos a favor de la solidariedad universal. A continuación, un grupo de miembros de la asamblea especial fue encargado de individualizar el mejor modo de llevar a la práctica las conclusiones de la Declaración mediante el refuerzo del Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) ante las circunstancias del momento.



13. Asamblea Especial para África

•       Sesiones: 10 de abril - 8 de mayo de 1994
•       Padres sinodales: 242
•       Tema: «La Iglesia en África y su función evangelizadora de cara al año 2000: ‘Seréis mis testigos’ (He 1, 8)»

El 6 de enero de 1989 el Santo Padre anunció su intención de convocar la Asamblea especial e instituyó una comisión pre-preparatoria formada principalmente por miembros del Episcopado africano. En el mes de junio siguiente este grupo fue ampliado para constituir el Consejo de la Secretaría General y además contribuyó en la preparación de la asamblea sinodal. En ocasión del encuentro de los representantes del Episcopado africano en Lomé (Togo), en julio de 1990, fueron publicados los «Lineamenta» que «delineaban» el tema del Sínodo, iniciando un período de oración y de reflexión a nivel local. Las respuestas de las Iglesias locales fueron utilizadas para formular el "documento de trabajo" de la Asamblea especial o «Instrumentum laboris», difundido durante la novena visita pastoral del Santo Padre a África, en Kampala (Uganda), en febrero de 1993.

Utilizando este documento como punto de referencia, los Padres sinodales trataron en la sesión, que duró un mes, el tema general de la Evangelización desde las siguientes perspectivas: 1. Proclamación del mensaje; 2. Inculturación; 3. Diálogo; 4. Justicia y paz; 5. Medios de Comunicación Social. Además del animado y profundo debate sobre el tema durante las varias fases de la actividad sinodal, un evento significativo de la Asamblea Especial fueron las ceremonias de apertura y de clausura que incorporaron muchos elementos de la tradición litúrgica africana.

La documentación resultante incluye un largo «Mensaje al Pueblo de Dios», distribuido al término de la Asamblea Especial y la Exhortación Apostólica post-sinodal «Ecclesia in África» del 14 de septiembre de 1995, firmada y presentada en la Iglesia durante la visita sinodal en África del Santo Padre, desde el 14 hasta el 20 de septiembre de 1995, para la fase celebrativa de la Asamblea Especial.

Un Consejo Post-Sinodal elegido por la Asamblea Especial continúa ofreciendo asistencia a la Secretaría General. Su tarea es la de evaluar el impacto y la aplicación de la Exhortación Apostólica post-sinodal en la Iglesia local. El Consejo ha redactado una comunicación que fue enviada a todos los Obispos de África, a los jefes de los Dicasterios de la Curia Romana y a los Presidentes de las Conferencias Episcopales de todo el mundo, además de a otras personas interesadas. El Consejo post-sinodal continua periódicamente para poner al día a los Obispos de África y para estimular esfuerzos dirigidos a concretar los efectos benéficos del documento.



14. IX Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 2 - 29 de octubre de 1994
•       Padres sinodales: 245
•       Tema: «La vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo»

El 30 de diciembre de 1991 el Santo Padre anunció la convocatoria de una asamblea sinodal sobre el tema de la vida consagrada. Algunos han interpretado este gesto como una conclusión lógica del tratamiento de los estados de vida en la Iglesia, iniciada en las dos asambleas ordinarias precedentes sobre el laicado y sobre el sacerdocio. El período de oración y de reflexión que precede a la Asamblea sinodal fue particularmente fecundo, dando lugar a intensos intercambios no sólo en los institutos de vida consagrada y en las sociedades de vida apostólica, sino también en organismos nacionales e internacionales, por no hablar de las diversas iniciativas individuales y de grupo con la jerarquía de la Iglesia y los diversos Dicasterios de la Curia Romana. Los Padres sinodales trataron un gran número de argumentos inherentes al tema y escucharon atentamente las numerosas intervenciones de los oyentes.

Dignos de mención fueron la participación de un elevado número de Padres sinodales pertenecientes a congregaciones religiosas, el nombramiento de una religiosa y de un religioso como Secretarios Especiales Adjuntos y de un elevado número de mujeres y hombres dedicados a la vida consagrada como teólogos y oyentes. El 25 de marzo de 1996 fue publicada la Exhortación Apostólica post-sinodal «Vita consecrata».



15. Asamblea Especial para el Líbano

•       Sesiones: 26 de noviembre - 14 de diciembre de 1995
•       Padres sinodales: 69
•       Tema: «Cristo es nuestra esperanza: renovados en su espíritu, solidarios somos testigos de su amor»

Considerando las particulares necesidades de la Iglesia en el Líbano debidas al prolongado período de guerra, el Santo Padre anunció el 6 de junio de 1991 su intención de convocar una Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para el Líbano. Después de algunas reuniones preliminares con los patriarcas de las Iglesias Orientales del Líbano, en enero de 1992 fue constituido un Consejo de diez miembros, representantes de las seis Iglesias católicas sui iuris en el Líbano, para participar en la necesaria tarea de preparación. Al mismo tiempo, fue nombrado un obispo libanés como coordinador «in loco». Los «Lineamenta» de la Asamblea Especial fueron publicados el 13 de marzo de 1993, dando comienzo a la fase de oración y de reflexión sobre el tema sinodal por parte de las diócesis locales y de los diversos organismos eclesiales en el Líbano, período que se prolongó hasta el 1 de Noviembre de 1994.

Las respuestas a los «Lineamenta» fueron incorporadas al «Instrumentum laboris», «documento de trabajo» de la Asamblea Especial, que sirvió como punto de referencia durante la Asamblea sinodal. El 10 de mayo de 1997 la Exhortación Apostólica sinodal «Una esperanza nueva para el Líbano» fue publicada con ocasión de la visita del Santo Padre al Líbano para la fase celebrativa de la Asamblea Especial.

Una traducción árabe del documento, preparada por la Asamblea de los Patriarcas y de los Obispos del Líbano, fue publicada en 1998. El Consejo post-sinodal, fruto de esta Asamblea Especial, continúa sus encuentros para evaluar el impacto y la aplicación de la Exhortación Apostólica en el Líbano.



16. Asamblea Especial para América

•       Sesiones: 16 de noviembre - 12 de diciembre de 1997
•       Padres sinodales: 233
•       Tema: «Encuentro con Jesucristo vivo, camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América»

En la Carta Apostólica «Tertio millennio adveniente», el Santo Padre ha expresado su deseo de continuar el movimiento sinodal a nivel continental, empezando con las Asambleas Especiales para Europa (1991) y para África (1994) y de convocar asambleas sinodales especiales, incluyendo la Asamblea Especial para América, como parte del programa que conducirá a la celebración del Grande Jubileo del Año 2000. El 12 de junio de 1995 fue nombrado un Consejo pre-sinodal para colaborar en la preparación de la Asamblea Especial. Con su asistencia, los «Lineamenta» fueron publicados el 3 de septiembre de 1996 y el «Instrumentum laboris» el 10 de septiembre de 1997.

Durante la asamblea, los Padres sinodales examinaron los diversos aspectos de la vida eclesial y de la sociedad en el continente americano y buscaron los mejores caminos y medios para dar la posibilidad al pueblo de América de encontrarse con Jesucristo. Con este fin, debatieron acerca de la relación entre el Evangelio y la cultura y sobre los importantes conceptos de conversión, comunión y solidaridad para responder a los grandes desafíos de la sociedad contemporánea en el continente. Al término de la Asamblea Especial los Padres sinodales publicaron el habitual «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios».

Un Consejo post-sinodal, elegido durante la asamblea se reunió en varias ocasiones para evaluar los resultados del Sínodo y asistir al Santo Padre en la redacción de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Ecclesia in América» promulgada por el Santo Padre el 23 de enero de 1999, durante la fase celebrativa de la Asamblea Especial en Ciudad de México. Al día siguiente, muchos participantes sinodales provenientes de todas partes del continente han participado en la liturgia eucarística celebrada en el Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.

Después, el Consejo post-sinodal, elegido durante la asamblea, tuvo varios encuentros para la supervisión de la aplicación del documento y para estimular los Obispos con sus iniciativas en el continente en respuesta al documento.


17. Asamblea Especial para Asia

•       Sesiones: 19 de abril - 14 de mayo de 1998
•       Padres sinodales: 191
•       Tema: «Jesucristo el Salvador y su misión de amor y de servicio en Asia: ‘Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia’ (Jn. 10, 10)»

El 10 de septiembre de 1995, el Santo Padre ha constituido un Consejo pre-sinodal para la Asamblea Especial para Asia, formado principalmente por cardenales, arzobispos y obispos de Asia. Una de sus tareas fue la de asistir a la Secretaría General en la redacción de los Lineamenta, difundidos el 3 de septiembre de 1996, y del Instrumentum laboris, publicado el 13 de febrero de 1998.

Durante la Asamblea Especial los Padres sinodales, teniendo en consideración el hecho de que la Iglesia es una pequeña pero vivaz grey en el continente asiático, donde están presentes las Grandes Religiones del Mundo, concentraron su atención en la unicidad de la persona de Jesús el Salvador y sobre su don de vida abundante en el contexto del plan de la Iglesia de una nueva evangelización. Se dedicó una atención especial al modo con el que la Iglesia, en un plan pastoral concreto, puede continuar la misión del Señor de amor y servicio en Asia. Al final, los Padres sinodales publicaron un «Nuntius» o «Mensaje al Pueblo de Dios» en el que se tratan diversos puntos del tema sinodal.

Una Exhortation Apostólica post-sinodal «Ecclesia in Asia» fue firmada por el Santo Padre el 6 de noviembre de 1999 en al Catedral del Sagrado Corazón, durante la fase celebrativa del 5 al 8 de noviembre 1999 en Nueva Delhi, en la India. Después, el Consejo post-sinodal se ha reunido periódicamente para valorar la distribución y aplicación del documento en la Iglesia en Asia.



18. Asamblea Especial para Oceanía

•       Sesiones: 22 de noviembre - 12 de diciembre de 1998
•       Padres sinodales: 117
•       Tema: "Jesucristo y los pueblos de Oceanía: siguiendo su camino, proclamando su verdad y viviendo su vida"

El 7 de junio de 1996, el Santo Padre nombró el Consejo pre-sinodal constituido principalmente por los Obispos de Oceanía. Este Consejo tuvo tres encuentros, el primero de los cuales fue dedicado a la redacción del texto de los «Lineamenta», sucesivamente completado y enviado a las partes interesadas; durante el segundo encuentro, sostenido en Wellington (Nueva Zelanda) desde el 26 al 28 de agosto de 1997, fue tratado el tema de los criterios para la participación y durante el tercero, desarrollado desde el 10 al 12 de marzo de 1998, fue completado el texto del «Instrumentum laboris» y definidos los detalles en preparación de la Asamblea Especial.

Una característica peculiar de esta Asamblea Sinodal fue que todos los Obispos de la región participaban como miembros «ex officio». Para reducir las dificultades del viaje y limitar la ausencia de los Obispos de sus Iglesias locales, se tomaron las medidas necesarias para que las visitas «ad limina» se hicieran en concomitancia con la Asamblea Especial. A pesar de las grandes diferencias entre las varias situaciones pastorales de la región, durante los trabajos sinodales se observaron muchas preocupaciones comunes como la inculturación del Evangelio, la nueva atención hacia la catequesis y la formación, la revitalización de la fe de los creyentes, la atención pastoral de la juventud, emigrantes y nativos, etc., todo ello convergente hacia la persona de Cristo, el camino, la verdad y la vida.

El 11 de diciembre de 1998 se estableció un Consejo Post-Sinodal, formado por miembros elegidos entre los participantes en la Asamblea Sinodal y otros nombrados por el Papa. El Consejo tuvo varios encuentros donde se discutieron tanto las reacciones frente a la Asamblea Especial como la colaboración en la redacción, por parte del Santo Padre, de la Exhortación Apostólica Post-Sinodal, esperada con gran interés por la Iglesia en Oceanía.



19. II Asamblea Especial para Europa

•       Sesiones: 1-23 de octubre de 1999
•       Padres sinodales: 117
•       Tema: «Jesucristo viviente en su Iglesia, fuente de esperanza para Europa»

La Segunda Asamblea Especial para Europa es la última de la serie de Asambleas Sinodales continentales convocadas por el Santo Padre en su Carta Apostólica «Tertio millenio adveniente» como parte de la preparación al Grande Jubileo del Año 2000. Aunque la Primera Asamblea Especial para Europa tuvo lugar hace menos de una década, en 1991, nuevas situaciones sociales y culturales, presentes en el continente tras los cambios políticos acontecidos en el Este, han creado unos desafíos pastorales que han hecho que fuera especialmente oportuno convocar una Segunda Asamblea Especial para Europa.

El 7 de febrero de 1997 el Santo Padre nombró el Consejo Pre-Sinodal para colaborar en la preparación de esta Asamblea Sinodal. Este grupo, con la asistencia de teólogos europeos y del personal del Secretariado General, redactó primero los «Lineamenta», que fueron enviados en la primavera de 1998 a las Conferencias Episcopales europeas, a los jefes de departamento de la Curia Romana y a otras partes interesadas y, posteriormente, el «Instrumentum laboris» o «documento de trabajo» de la Asamblea Especial, basado en las respuestas recibidas en la fase de los «Lineamenta», secundo el desarrollo lógica del tema sinodal, presentado al Santo Padre para su aprobación y, sucesivamente, presentado al público el 21 de junio de 1999.

El Consejo post-sinodal se ha reunido para analizar las Proposiciones de la asamblea especial y para contribuir a la redacción de la Exhortación post-sinodal del Santo Padre, non publicada.
 


20. X Asamblea General Ordinaria

•       Sesiones: 30 de septiembre - 27 de octubre de 2001
•       Padres sinodales: 247
•       Tema: «El Obispo: servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo»

Para preparar la X Asamblea General Ordinaria, el IX Consejo Ordinario de la Secretaría General se reunió periódicamente para participar en el proceso de consulta que definió el tema y colaborar en la redacción de los Lineamenta, enviados el 16 de junio 1998 a los obispos del mundo y a los que normalmente se contactan para respuestas oficiales. Estas respuestas fueron analizadas a continuación y tomadas en consideración durante el trabajo del Consejo para redactar el «Instrumentum laboris», que se hizo público el 1 de junio del 2001.

Esta asamblea sinodal centró su reflexión en la persona y el papel del obispo en su diócesis, a la luz del inicio del Tercer Milenio.

El 26 de octubre de 2001, la asamblea sinodal eligió los miembros del X Consejo Ordinario de la Secretaría General, a quienes se agregaron otros tres miembros especialmente nombrados por el Santo Padre. En las diversas reuniones de este Consejo fue analizado el material que resultó del proceso sinodal, especialmente las Proposiciones, para ofrecer una adecuada colaboración al Santo Padre en la redacción de la Exhortación Apostólica post-sinodal «Pastores gregis». Dicho documento fue promulgado el 16 de octubre de 2003, en coincidencia con el vigésimo quinto aniversario de la elección del Sumo Pontífice.



21. XI Asamblea General Ordinaria

•       En acto: 2 - 29 octubre de 2005
•       Padres sinodales: 256
•       Tema: «La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia»

Considerando la opinión de los miembros del X Consejo Ordinario de la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, basada a su vez en la consulta a las Conferencias Episcopales de todo el mundo y a otros organismo interesados, el Santo Padre decidió convocar la Undécima Asamblea General Ordinaria para tratar el tema de la Eucaristía. Merece una especial atención el hecho que la decisión del Papa tuvo lugar poco tiempo después de la publicación de su encíclica sobre el mismo argumento. Esta asamblea sinodal fue convocada por el Santo Padre para promover la reflexión pastoral de los obispos de todo el mundo sobre un tema de vital importancia en la vida y la misión de la Iglesia.

Los «Lineamenta», elaborados por el X Consejo Ordinario de la Secretaría General con la asistencia de teólogos, fueron enviados el 31 de marzo de 2004 a las Conferencias Episcopales, a las Iglesias Orientales «sui iuris», a los Superiores de los Dicasterios de la Curia Romana, a la Unión de los Superiores Generales y a otros organismos competentes. Durante una asamblea sucesiva, el Consejo ha analizado las respuestas a las preguntas de los «Lineamenta» y, nuevamente con la ayuda de los expertos, ha redactado la «Instrumentum Laboris», que fue publicado el 7de julio de 2005. Durante la Asamblea Sinodal este documento servirá como punto de referencia para tratar un tema importante para la vida y la misión de la Iglesia.

 

  


A. Códigos
1. Código de Derecho Canónico (C.I.C.)
El Sínodo de los Obispos quedó instituido, por iniciativa del Papa Pablo VI, con el "motu proprio" Apostolica sollicitudo (15 Septiembre 1965). Las disposiciones de esta carta apostólica se encuentran en los cc. 342-348 del Código de Derecho Canónico y en el c. 46 del Código de los Cánones de las Iglesias Orientales. 

Canon 342 - El Sínodo de los Obispos es una asamblea de Obispos escogidos de las distintas regiones del mundo, que se reúnen en ocasiones determinadas para fomentar la unión estrecha entre el Romano Pontífice y los Obispos, y ayudar al Papa con sus consejos para la integridad y mejora de la fe y costumbres y la conservación y fortalecimiento de la disciplina eclesiástica, y estudiar las cuestiones que se refieren a la acción de la Iglesia en el mundo.

Canon 343 - Corresponde al Sínodo de los Obispos debatir las cuestiones que han de ser tratadas, y manifestar su parecer, pero no dirimir esas cuestiones ni dar decretos acerca de ellas, a no ser que en casos determinados le haya sido otorgada potestad deliberativa por el Romano Pontífice, a quien compete en este caso ratificar las decisiones del Sínodo.

Canon 344 - El Sínodo de los Obispos está sometido directamente a la autoridad del Romano Pontífice, a quien corresponde:
1º convocar el Sínodo, cuantas veces le parezca oportuno, y determinar el lugar en el que deben celebrarse las reuniones;
2º ratificar la elección de aquellos miembros que han de ser elegidos según la norma del derecho peculiar, y designar y nombrar a los demás miembros;
3º determinar con la antelación oportuna a la celebración del Sínodo, según el derecho peculiar, los temas que deben tratarse en él;
4º establecer el orden del día;
5º presidir el Sínodo personalmente o por medio de otros;
6º clausurar el Sínodo, trasladarlo, suspenderlo y disolverlo.

Canon 345 - El Sínodo de los Obispos puede reunirse, sea en asamblea general, en la que se traten cuestiones que miran directamente al bien de la Iglesia universal, pudiendo ser esta asamblea tanto ordinaria como extraordinaria, sea en asamblea especial, para problemas que conciernen directamente a una o varias regiones determinadas.

Canon 346 - § 1. Integran el Sínodo de los Obispos, cuando se reúne en asamblea general ordinaria, miembros que son, en su mayor parte, Obispos, unos elegidos para cada asamblea por las Conferencias Episcopales, según el modo determinado por el derecho peculiar del Sínodo; otros son designados por el mismo derecho; otros, nombrados directamente por el Romano Pontífice; a ellos se añaden algunos miembros de institutos religiosos clericales elegidos conforme a la norma del mismo derecho peculiar.
§ 2. Integran el Sínodo de los Obispos reunido en asamblea general extraordinaria, para tratar cuestiones que exigen una resolución rápida, miembros que son, en su mayoría, Obispos designados por el derecho peculiar del Sínodo en razón del oficio que desempeñan; otros, nombrados directamente por el Romano Pontífice; a ellos se añaden algunos miembros de institutos religiosos clericales, igualmente elegidos a tenor del mismo derecho peculiar.
§ 3. Integran el Sínodo de los Obispos reunido en asamblea especial miembros seleccionados principalmente de aquellas regiones para las que ha sido convocado, según la norma del derecho peculiar por el que se rige el Sínodo.

Canon 347 - § 1. Cuando el Romano Pontífice clausura la asamblea del Sínodo de los Obispos, cesa la función que en la misma se había confiado a los Obispos y demás miembros.
§ 2. La asamblea del Sínodo queda suspendida ipso iure cuando, una vez convocada o durante su celebración, se produce la vacante de la Sede Apostólica; y asimismo se suspende la función confiada a los miembros en ella hasta que el nuevo Pontífice declare disuelta la asamblea o decrete su continuación.

Canon 348 - § 1. El Sínodo de los Obispos tiene una Secretaría general permanente, que preside un Secretario general, nombrado por el Romano Pontífice, a quien asiste el Consejo de la secretaría, que consta de Obispos, algunos de los cuales son elegidos por el mismo Sínodo según la norma de su derecho peculiar, y otros son nombrados por el Romano Pontífice, cuya función termina al comenzar una nueva asamblea general.
§ 2. Para cualquier tipo de asamblea del Sínodo de los Obispos se nombran además uno o varios secretarios especiales, designados por el Romano Pontífice, que únicamente permanecen en dicho oficio hasta la conclusión de la asamblea del Sínodo.

2. Código de los Cánones de las Iglesias Orientales (C.C.E.O.)
Canon 46.- § 1. En el ejercicio de su función, el Romano Pontífice es asistido por los Obispos, quienes pueden colaborar con él de varias maneras, entre las cuales está el Sínodo de los Obispos; también le ofrecen su ayuda los Padres Cardenales, la Curia Romana, los Legados pontificios, así como otras personas e instituciones según la necesidad de los tiempos; todas estas personas e instituciones ejercen su misión en nombre y con la autoridad del encargo a ellos encomendado, para el bien de las Iglesias, según las normas establecidas por el Romano Pontífice.

§ 2. La participación, en el Sínodo de los Obispos, de los Patriarcas y de todas las demás Jerarquías, que presiden las Iglesias sui iuris, viene regulada por normas especiales dadas por el mismo Romano Pontífice.

B. Apostolica sollicitudo (15 Septiembre 1965)
Carta Apostólica promulgada 'motu proprio' del Papa Pablo VI (Cf. AAS 57 [1965] 775-780) por la cual se constituye el Sínodo de los Obispos para la Iglesia Universal.

La Apostolica sollicitudo con la que, después de haber observado atentamente los signos de los tiempos, nos esforzamos por adaptar los métodos de apostolado a las múltiples necesidades de nuestro tiempo y a las nuevas condiciones de la sociedad, nos induce a consolidar con vínculos más íntimos Nuestra unión con los Obispos, "a quienes puso el Espíritu Santo (...) para gobernar la Iglesia de Dios" (Hech 20, 28). Nos mueve a ello no sólo la reverencia, la estima y el agradecimiento, que sentimos como un deber hacia todos nuestros Venerables Hermanos en el Episcopado, sino también la gravísima carga de Pastor universal que se nos ha impuesto, por la cual estamos obligados a conducir hacia los pastos eternos al Pueblo de Dios. En esta nuestra época, agitada ciertamente y llena de tantos peligros, pero también abierta de manera patente a los influjos saludables de la gracia divina, la experiencia diaria nos enseña hasta qué punto es útil para nuestro oficio apostólico dicha unión con los Obispos, razón por la cual tenemos sumo interés en fomentarla y aumentarla por todos los medios posibles, "para que —como dijimos en otra ocasión— no nos falte el consuelo de su presencia, la ayuda de su prudencia y experiencia, el apoyo de sus consejos y la aprobación de su autoridad" (Discurso a los Padres Conciliares en la III Sesión: AAS 56 [1964] 1011).

Era conveniente, pues, sobre todo durante la celebración del Concilio Ecuménico Vaticano II, afianzar en Nuestro ánimo la persuasión de la necesidad e importancia de hacer cada vez mayor uso de la colaboración de los Obispos, para bien de la Iglesia universal. Más aún, también el Concilio Ecuménico nos brindó la ocasión de concebir la idea de constituir establemente un consejo especial de Obispos, con el fin de que, aún después de terminado el Concilio, continúe llegando al pueblo cristiano aquella abundancia de beneficios que felizmente se ha obtenido, durante el tiempo del Concilio, como fruto de Nuestra íntima unión con los Obispos.

Así, pues, estando ya el Concilio Ecuménico Vaticano II encaminado hacia su fin, pensamos que ha llegado el tiempo oportuno para llevar a la práctica el proyecto concebido desde hace tiempo. Y lo hacemos con tanta mayor satisfacción, cuanto que sabemos que los Obispos del orbe católico apoyan abiertamente esta decisión Nuestra, como consta por los deseos de muchos Pastores sobre esta materia, manifestados durante el Concilio.
Por lo tanto, después de haber considerado bien todas las cosas, por Nuestra estima y reverencia hacia todos los Obispos católicos y con el fin de darles la posibilidad de participar más abierta y eficazmente en Nuestra solicitud por la Iglesia universal, 'motu proprio' y en virtud de Nuestra autoridad apostólica, erigimos y constituimos en esta ciudad de Roma un consejo estable de Obispos para la Iglesia universal, sujeto directa e inmediatamente a Nuestra autoridad, al que designamos con el nombre propio de Sínodo de los Obispos.

Este Sínodo, que como todas las instituciones humanas, se podrá ir perfeccionando con el pasar del tiempo, se rige por las normas generales que se enumeran a continuación:
I
El Sínodo de los Obispos, por medio del cual los Obispos elegidos de las diversas partes del mundo prestan una ayuda más eficaz al Pastor Supremo de la Iglesia, se constituye de tal forma que sea: a) un instituto eclesiástico central; b) que represente a todo el episcopado católico; c) perpetuo por su naturaleza, y d) en cuanto a la estructura, desempeñe su función en tiempo determinado y según la ocasión.
II
Corresponde al Sínodo de los Obispos, por su misma naturaleza, la tarea de informar y aconsejar. Podrá gozar también del poder deliberativo cuando se lo conceda el Romano Pontífice, a quien corresponderá en este caso ratificar la decisión del Sínodo.

1. Los fines generales del Sínodo de los Obispos son:
a) fomentar la íntima unión y colaboración entre el Sumo Pontífice y los Obispos de todo el mundo;
b) procurar que se tenga conocimiento directo y verdadero de las cuestiones y de las circunstancias que atañen a la vida interna de la Iglesia y a su acción propia en el mundo actual;
c) facilitar la concordia de opiniones, por lo menos en cuanto a los puntos fundamentales de la doctrina y en cuanto a al modo de proceder en la vida de la Iglesia.
2. Los fines especiales y próximos son los siguientes:
a) intercambiarse noticias oportunas;
b) dar consejo acerca de aquellas cuestiones para las que sea convocado el Sínodo en cada ocasión.
III
El Sínodo de los Obispos está sujeto directa e inmediatamente a la autoridad del Romano Pontífice, a quien corresponde además:
1. convocar el Sínodo siempre que lo crea conveniente, designando incluso el lugar donde deberán celebrarse las reuniones;
2. ratificar la elección de los miembros, de la que se habla en los números V y VIII;
3. determinar las cuestiones de que deberá tratarse, por lo menos seis meses antes, si es posible, de que se celebre el Sínodo;
4. determinar que se envíe la materia, que debe ser tratada, a aquellos que deberán asistir al debate de tales cuestiones;
5. presidir el Sínodo por sí mismo o por medio de otros.
IV
El Sínodo de los Obispos puede reunirse en Asamblea General, en Asamblea Extraordinaria y en Asamblea Especial.
V
El Sínodo de los Obispos reunidos en Asamblea General comprende en primer lugar y de suyo:
1.
a) los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Católicas de rito oriental;
b) los Obispos elegidos por cada una de las Conferencias Episcopales Nacionales, a tenor de la norma nº VIII;
c) los Obispos elegidos por las Conferencias Episcopales de varias naciones, constituidas para aquellas naciones que no tienen su propia Conferencia, según la norma nº VIII;
d) a éstos se añaden diez Religiosos, elegidos por la Unión Romana de Superiores Generales, que representan a los Institutos Religiosos Clericales.
2. Participan también en la Asamblea General del Sínodo de los Obispos los Cardenales Prefectos de los Dicasterios de la Curia Romana.
VI
El Sínodo de los Obispos reunido en asamblea extraordinaria comprende:
1.
a) los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Católicas de rito oriental;
b) los Presidentes de las Conferencias Episcopales Nacionales;
c) los Presidentes de las Conferencias Episcopales de varias naciones, constituidas para aquellas naciones que no tienen su Conferencia propia;
d) tres Religiosos, elegidos por la Unión Romana de Superiores Generales, que representan a los Institutos Religiosos Clericales.
2. Participan también en la asamblea extraordinaria del Sínodo de los Obispos los Cardenales Prefectos de los Dicasterios de la Curia Romana.
VII
El Sínodo de los Obispos reunido en Asamblea Especial comprende los Patriarcas, Arzobispos Mayores y Metropolitanos fuera de los Patriarcados de las Iglesias Católicas de rito oriental, así como también los representantes tanto de las Conferencias Episcopales de una o varias naciones, como de los Institutos Religiosos, como se ha dispuesto en los números V y VIII, que pertenezcan a aquellas regiones para las que se ha convocado el Sínodo de los Obispos.
VIII
Los Obispos representantes de cada una de las Conferencias nacionales se eligen de esta manera:
a) uno por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no más de 25 miembros;
b) dos por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no más de 50 miembros;
c) tres por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de no más de 100 miembros;
d) cuatro por cada Conferencia Episcopal Nacional que conste de más de 100 miembros.
Las Conferencias Episcopales de varias naciones eligen a sus representantes según las mismas normas.
IX
En la elección de los representantes de las Conferencias Episcopales de una o más naciones y de los Institutos Religiosos en el Sínodo de los Obispos, debe tenerse muy en cuenta no sólo su ciencia y prudencia en general, sino también su conocimiento teórico y práctico de la materia de que va a ocuparse el Sínodo.
X
El Sumo Pontífice aumentará, si lo cree conveniente, el número de los miembros del Sínodo de los Obispos, añadiendo Obispos, Religiosos representantes de los Institutos Religiosos, o eclesiásticos peritos, hasta la proporción del 15 por ciento del número total de miembros de que se hace mención en los números V y VIII.
XI
Terminada la Asamblea para la que se convocó el Sínodo de los Obispos, cesan automáticamente tanto la composición de las personas de dicho Sínodo, como los oficios y cargos que se habían asignado a cada uno de los miembros.
XII
El Sínodo de los Obispos tiene un Secretario perpetuo o General, a quien se le asigna un número suficiente de ayudantes. Cada una de las Asambleas del Sínodo de los Obispos tiene, además, su Secretario Especial, el cual permanece en su oficio hasta el final de dicha Asamblea.
Tanto el Secretario General como los Secretarios Especiales son nombrados por el Sumo Pontífice.
Esto es lo que decretamos y establecemos, sin que a ello pueda oponerse cosa alguna en contrario.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el 15 de septiembre de 1965, tercer año de Nuestro pontificado.




  Indicaciones para la Santa Misa de Apertura del Sínodo



CAPILLA PAPAL
PARA LA PROCLAMACIÓN DE «DOCTORES DE LA IGLESIA»
A SAN JUAN DE ÁVILA Y A SANTA HILDEGARDA DE BINGEN
Y
PARA LA APERTURA DE LA XIII ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS OBISPOS

El 7 de octubre de 2012, XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, a las 9.30 horas, el Santo Padre Benedicto XVI, en la Plaza de San Pedro, proclamará «Doctores de la Iglesia» a:
  • San Juan de Ávila, sacerdote diocesano; San Giovanni d’Avila, sacerdote diocesano;
  • Santa Hildegarda de Bingen, religiosa de la Orden de SAn Benito;
y presidirá la Celebración Eucarística con ocasión de la Apertura de la XIII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos bajo el tema: “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”. Concelebrarán junto al Santo Padre los Padres Sinodales y los Obispos de las Conferencias Episcopales Española y Alemana.
1. Lugar de reunión
  • Los Padres Sinodales: los Señores Cardenales, los Patriarcas y los componentes de la Presidencia del Sínodo, los Arzobispos y los Obispos; los demás Padres Sinodales Presbíteros y los participantes eclesiásticos, los Sacerdotes miembros de la Secretaría General, “adiutores”, “auditores” y “assistentes”, deberán estar a las 8.45 horas en la Capilla de San Sebastián de la Basílica Vaticana.
  • Los Señores Cardenales, los Arzobispos y los Obispos, miembros de las Conferencias Episcopales Española y Alemana, deberán estart a las 8.30 horas en la Capilla de la Presentación de la Virgen María – San Pío X de la Basílica Vaticana.
  • Al resto de Concelebrantes se ruega que lleven el billete de entrada que podrán recoger en la Secretaría General del Sínodo o el billete de la Oficina de Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.
2. Vestimenta sacra
  • Todos los Concelebrantes llevarán la vestimenta sacra (amito, alba, cíngulo, estola y casulla) en los respectivos puntos de encuentro. Los Emmos. Cardenales llevarán la mitra blanca damascade y los Excmos. Obispos la mitra blanca simple.
3. Entrada en la Plaza de San Pedro
  • A las 9.15 comenzará la entrada en la Plaza de San Pedro. Los Concelebrantes, guiados por los ceremonieros, se colocarán en los asientos próximos al altar.
Ciudad del Vaticano, 27 de septiembre de 2012
Mons. Guido Marini
Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias




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