Agosto mes de la Solidaridad

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miércoles, 20 de marzo de 2013

HOMILIA


LA HOMILÍA ESTÁ RESERVADA AL SACERDOTE Y AL DIÁCONO


HOMILÍA
Anuncio oral del plan salvífico, hecho por Cristo a través de la mediación de la Iglesia, para que los hombres respondan vitalmente  a la exigencia que comporta.

La homilía está reservada al sacerdote y al diácono (CIC 767,) por ser una función presidencial y parte de la potestad del magisterio y de régimen.

Presidencia porque está radicalmente orientada a la liturgia eucarística, cuya realización compete exclusivamente al obispo y presbítero



·   CIC 767 § 1. Entre las formas de predicación destaca la homilía, que es parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono; a lo largo del año litúrgico, expónganse en ella, partiendo del texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana.

·       § 2. En todas las Misas de los domingos y fiestas de precepto que se celebran con concurso del pueblo, debe haber homilía, y no se puede omitir sin causa grave.
·       § 3. Es muy aconsejable que, si hay suficiente concurso de   pueblo, haya homilía también en las Misas que se celebren entre semana, sobre todo en el tiempo de adviento y de cuaresma, o con ocasión de una fiesta o de un acontecimiento luctuoso.
(CODIGO DE DERECHO CANONICO CIC)




DE LA INSTRUCCIÓN REDEMPTIONIS SACRAMENTUM CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS
Sobre algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía (25 de marzo del 2004.)



[64.] La homilía, que se hace en el curso de la celebración de la santa Misa y es parte de la misma Liturgia,[142] «la hará, normalmente, el mismo sacerdote celebrante, o él se la encomendará a un sacerdote concelebrante, o a veces, según las circunstancias, también al diácono, pero nunca a un laico.[143] En casos particulares y por justa causa, también puede hacer la homilía un obispo o un presbítero que está presente en la celebración, aunque sin poder concelebrar».[144]

[65.] Se recuerda que debe tenerse por abrogada, según lo prescrito en el canon 767 § 1, cualquier norma precedente que admitiera a los fieles no ordenados para poder hacer la homilía en la celebración eucarística.[145] Se reprueba esta concesión, sin que se pueda admitir ninguna fuerza de la costumbre.

[66.] La prohibición de admitir a los laicos para predicar, dentro de la celebración de la Misa, también es válida para los alumnos de seminarios, los estudiantes de teología, para los que han recibido la tarea de «asistentes pastorales» y para cualquier otro tipo de grupo, hermandad, comunidad o asociación, de laicos.[146]

notas
[142] Cf. Código de Derecho Canónico, c. 767 § 1.
(143)Cf. MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 66; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 6 §§ 1, 2; y c. 767 § 1, a lo que se refiere también la ya citada CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) p. 865.
[144] MISSALE ROMANUM, Institutio Generalis, n. 66; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 767 § 1.
[145] Cf. CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) p. 865; cf. también Código de Derecho Canónico, c. 6 §§ 1, 2; PONT. COMISIÓN PARA LA INTERP. AUTÉNTICA DEL COD. DER. CANÓNICO, Respuesta ad propositum dubium, día 20 de junio de 1987: AAS 79 (1987) p. 1249.
[146] Cf. CONGR. CLERO y otras, Instr., Ecclesiae de mysterio, Disposiciones Prácticas, art. 3 § 1: AAS 89 (1997) pp. 864-865.







DE LA INSTRUCCION SOBRE ALGUNAS CUESTIONES ACERCA DE LA COLABORACION DE LOS FIELES LAICOS EN EL SAGRADO MINISTERIO DE LOS SACERDOTES
Ecclesiae de mysterio




Del Vaticano, 15 Agosto 1997.
  
La homilia
§ 1. La homilía, forma eminente de predicación « qua per anni liturgici cursum ex textu sacro fidei mysteria et normae vitae christianae exponuntur »,(68) es parte de la misma liturgia.

Por tanto, la homilía, durante la celebración de la Eucaristía, se debe reservar al ministro sagrado, sacerdote o diácono.(69) Se excluyen los fieles no ordenados, aunque desarrollen la función llamada « asistentes pastorales » o catequistas, en cualquier tipo de comunidad o agrupación. No se trata, en efecto, de una eventual mayor capacidad expositiva o preparación teológica, sino de una función reservada a aquel que es consagrado con el Sacramento del Orden, por lo que ni siquiera el Obispo diocesano puede dispensar de la norma del canón,(70) dado que no se trata de una ley meramente disciplinar, sino de una ley que toca las funciones de enseñanza y santificación estrechamente unidas entre si.

No se puede admitir, por tanto, la praxis, en ocasiones asumida, por la cual se confía la predicación homilética a seminaristas estudiantes de teología, aún no ordenados.(71) La homilía no puede, en efecto, considerarse como una práctica para el futuro ministerio.

Se debe considerar abrogada por el can. 767, § 1 cualquier norma anterior que haya podido admitir fieles no ordenados a pronunciar la homilia durante la celebración de la Santa Misa.(72)



Notas
68) Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Sacrosanctum Concilium, n. 52; cfr. C.I.C., can. 767, §, 1.
(69) Cfr. Juan Pablo II, Exhort. ap. Catechesi tradendae (16 octubre 1979), n. 48: AAS 71 (1979), pp. 1277-1340; Pontificia Comisión para la interpretacion de los Decretos del Concilio Vaticano II,Respuesta (11 enero 1971): AAS 63 (1971), p. 329; Sagrada Congregación para el Culto Divino, Instrucción Actio pastoralis (15 mayo 1969), n. 6d: ASS 61 (1969), p. 809; Institutio Generalis Missalis Romani (26 marzo 1970), nn. 41; 42; 165; Instrución Liturgicae instaurationes (15 septiembre 1970), n. 2a: AAS 62 (1970), p. 696; Sagrada Congregación para los Sacramentos y el Culto Divino, Instrución Inaestimabile donum, n. 3: AAS 72 (1980), p. 331.
(70) Pontificia Comisión para la interpretación auténtica del Código de Derecho Canónico, Respuesta (20 junio 1987): AAS 79 (1987), p. 1249.
(71) Cfr. C.I.C., can. 266, § 1.
(72) Cfr. ibid. can. 6, § 1, 2.




INSTRUCCIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO)
Homilía
65. La homilía es parte de la Liturgia  y es muy recomendada,[63] pues es necesaria para alimentar la vida cristiana. Conviene que sea una explicación o de algún aspecto de las lecturas de la Sagrada Escritura, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo en cuenta, sea el misterio que se celebra, sean las necesidades particulares de los oyentes.[64]

66. La homilía la hará de ordinario el mismo sacerdote celebrante, o éste se la encomendará a un sacerdote concelebrante, o alguna vez, según las circunstancias, también a un diácono, pero nunca a un laico.[65] En casos especiales, y por justa causa, la homilía puede hacerla también el Obispo o el presbítero que esté presente en la celebración sin que pueda concelebrar.

Los domingos y las fiestas del precepto debe tenerse la homilía en todas las Misas que se celebran con asistencia del pueblo y no puede omitirse sin causa grave, por otra parte, se recomienda tenerla todos días especialmente en las ferias de Adviento, Cuaresma y durante el tiempo pascual, así como también en otras fiestas y ocasiones en que el pueblo acude numeroso a la Iglesia.[66]
Es conveniente que se guarde un breve espacio de silencio después de la homilía.

Notas
63] Cfr. Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Conciliumnúm. 52; cfr. Código de Derecho Canónicocanon 767, 1.
[64] Cfr. Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Inter Oecumenici, día 26 de septiembre de 1964, núm. 54: A.A.S. 56 (1964) pág. 890.
[65] Código de Derecho Canónicocanon 767, 1; Pontificia Comisión para la auténtica interpretación del Código de Derecho Canónico, respuesta a la duda acerca del canon 767,1: A.A.S 79 (1987) pág. 1249; Instrucción interdiscasterial sobre algunas cuestiones acerca de la cooperación de los fieles laicos en el ministerio de los sacerdotes, Ecclesiae de mysterio, día 15 de agosto de 1997, artículo 3: A.A.S. 89 (1997) pág. 864.
[66] Cfr. Sagrada Congregación de Ritos, Instrucción Inter Oecumenici, día 26 de septiembre de 1964, núm. 53: A.A.S. 56 (1964) pág. 890.




PONT. COMISIÓN PARA LA INTERP. AUTÉNTICA DEL COD. DER. CANÓNICO, Respuesta ad propositum dubium, día 20 de junio de 1987

Canon 767, § 1 
(cf. AAS, LXXIX, 1987,1249)
Los Padres de la Pontificia Comisión para la Interpretación Auténtica del Código de Derecho Canónico, en la reunión plenaria del día 26 de mayo de 1987, han considerado que deben responder a las dudas que siguen como se indica abajo:

D. «Si el Obispo diocesano puede dispensar de la prescripción del can. 767, § 1, que reserva al sacerdote o al diácono la homilía».
R. Negativo. 

El Sumo Pontífice Juan Pablo II en la Audiencia del día 20 de junio de 1987 concedida al infrascrito, informado de la decisión arriba indicada, la ordenó publicar.
Rosalio José Card. Castillo Lara, Presidente 
Julián Herranz Casado, Secretario









Escrito por Pedro María Reyes Vizcaíno ( EXTRACTO)

La predicación puede realizarse en la liturgia o fuera de ella: si la predicación se hace dentro de la liturgia, se denomina homilía. Como ya sabemos, los laicos no pueden predicar homilías. Las Conferencias Episcopales pueden dar normas para regular la predicación de los laicos, pero en ningún caso pueden dispensar de la reserva de la homilía al ministro ordenado, de acuerdo con la Interpretación Auténtica promulgada por el Pontificio Consejo para los Textos Legislativos el 20 de junio de 1987, que a la pregunta de si el Obispo diocesano puede dispensar de la prescripción del can. 767, § 1, que reserva al sacerdote o al diácono la homilía, respondió negativamente.
En 1997 ocho Dicasterios de la Santa Sede promulgaron la Instrucción Ecclesiae de Mysterio sobre algunas cuestiones acerca de la colaboración de los fieles laicos en el sagrado ministerio de los sacerdotes. En este documento se dedican dos artículos, el 2º y el 3º, al ministerio de la palabra y a la homilía. Entre otras cosas, esta Instrucción recuerda lo siguiente:
  • La predicación por los laicos no es un derecho (como el que tiene el Obispo) ni una facultad (como corresponde al diácono y al presbítero) sino que -si es el caso- se les admite a predicar.
  • Puede admitirse a los laicos a la predicación en casos de escasez de clero, pero no se puede convertir en un hecho ordinario.
  • No se puede admitir la práctica de invitar a seminaristas a predicar como un ensayo de su futuro ministerio.
  • Es legítima la propuesta de breves moniciones que ayuden a entender la liturgia, así como también la exposición de testimonios en determinadas ocasiones (como el día del seminario) siempre que por las circunstancias no se confunda con la homilía.
  • La homilía no puede ser confiada a sacerdotes o diáconos que han perdido el estado clerical o han abandonado el ministerio.
  • La posibilidad del diálogo en la homilía puede ser prudentemente usada alguna vez como medio expositivo siempre que no se delegue en otros el deber de la predicación.

Para la Misa, la Instrucción Redemptionis Sacramentum, promulgada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos el 25 de marzo de 2004 indica que “la prohibición de admitir a los laicos para predicar, dentro de la celebración de la Misa, también es válida para los alumnos de seminarios, los estudiantes de teología, para los que han recibido la tarea de «asistentes pastorales» y para cualquier otro tipo de grupo, hermandad, comunidad o asociación de laicos” (n. 66), y además recuerda que “debe tenerse por abrogada, según lo prescrito en el canon 767 § 1, cualquier norma precedente que admitiera a los fieles no ordenados para poder hacer la homilía en la celebración eucarística. Se reprueba esta concesión, sin que se pueda admitir ninguna fuerza de la costumbre” (n. 55). En este número cita el artículo 3º de la Instrucción Ecclesiae de mysterio, lo que refuerza la interpretación de que esta Instrucción no pretendió autorizar la predicación de homilías en cualquier acto litúrgico salvo en la Misa.




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